ENTREVISTA

Alejandra Azcárate: “El talento lo he convertido en un oficio. Y mi oficio, es mi pasión”

Fotos: Productora de la actriz.
Repasamos la extensa trayectoria de la modelo, presentadora, locutora, comediante y actriz colombiana.

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Mauro Nicolás Gamboa | 

El titular de esta entrevista, es una de las interesantes y atrapantes reflexiones que nos realiza a lo largo de la conversación, la actriz y presentadora mundialmente conocida, Alejandra Azcarate. Esta talentosa escritora y comediante colombiana, en el medio de su exitosa gira, nos atiende amablemente y repasamos su extensa trayectoria, sus actuaciones más memorables y nos cuenta detalles de su espectáculo de monologo “Lo que se permite se repite”, el cual no para de recibir elogios y agotar tickets por todo el mundo y que se encuentra presentando en estos momentos por Europa.

Desde los primeros instantes, la talentosa artista colombiana se muestra cercana, sonriente y sincera. Me interesan sus recuerdos de su histórica actuación en el Festival de Viña del Mar, en Chile, donde la platea es conocida como “el monstruo” debido a su exigencia, como salió triunfadora y fue la primera comediante extranjera en ganar los prestigiosos premios Gaviota de Plata y Gaviota de Oro. Al respecto nos confiesa que “esa experiencia para mí fue inolvidable. Sin duda fue un antes y un después. No solamente a título laboral, sino sobre todo en el plano personal. Porque creo que, como a muchos artistas, a mí me pasaba que solía autosabotearme, después de esa noche, que fue de verdad tan gloriosa, porque ver 30.000 personas de pie y aplaudiéndome, a mí me salían las lágrimas a borbotones. Porque fue, en el fondo, como hacer las paces conmigo misma".

Alejandra Azcárate.

Mauro Nicolás Gamboa | Lo bueno que veo en tus monólogos, cuando actúas, interpretas, es que sabes conectar directamente con el espectador. Eso me gusta porque tomas tus pausas, tus tiempos, para que la platea se sienta partícipe. Es un espectáculo inmersivo.

Alejandra Azcárate | Creo que, en el teatro, por lo menos en el formato de monólogo que yo hago, para mí los silencios son muy importantes. Porque al igual que en la vida, un silencio ya es una respuesta en sí misma. Cuando hago una pausa, cuando dejo unos segundos de silencio, por cortos que sean, la gente está entendiendo lo que le quiero decir y reacciona. Con un aplauso, con una risa, o si lo amerita, con una respuesta incluso verbalizada, sin que yo pregunte nada. Eso me lo ha dado el tiempo y la experiencia.

Es increíble cuando digo una frase mirando de frente al público y luego digo la misma frase, mirando de reojo al público y el resultado es completamente diferente. Pero la interpretación para mí es el 50%, como el 50% va en la parte escrita.

Alejandra nos habla de la importancia de los movimientos de sus manos, su expresión   facial y corporal a la hora de conectar con el respetable. Nos confiesa que ya hablaba claramente aun gateando y que en su adolescencia ayudaba a sus amistades escribiendo para ellas.

¿Quién es la primera persona a quien muestras tus escritos o pinceladas de los mismos y vas viendo si una cosa funciona o no?

Al público. Directamente. Yo soy kamikaze. En ese sentido siempre he funcionado así. Siempre me mando frente al público y son los espectadores los que me van cantando la forma que eso va tomando. Lo que sí hago es que no soy insensata. Entonces lo presento a público, pero reducido. Unas 150 personas. Cuando es un público real, la reacción siempre es genuina.

Nos cuenta de su temporada viviendo en Buenos Aires y como vio infinidad de obras de teatro, como se animó a dejar la televisión, como no ha tendido un día fácil en su trabajo y se ve amor en su mirada, cuando se refiere a sus padres.

Cuéntanos un poquito qué van a ver los espectadores cuando vayan a poder disfrutar de tu espectáculo

Lo que van a ver es ni siquiera un espejo. Yo creo que no van a ver nada. Se van a ver a ellos. Eso es lo que pasa. Sobre mi escenario no hay un gran juego de luces. No tengo escenografía. No hay show de humo. No tengo pantallas electrónicas. Van a ver una persona que les pone simplemente una lámpara de frente para que se vean reflejados en lo que yo considero que somos los seres humanos en el plano emocional. A través de situaciones muy cotidianas que generan una enorme identificación, porque si bien es cierto que no todo nos ha pasado a todos, si es más sencillo meter en un mismo frasco situaciones por las cuales todos hemos transitado en determinados momentos, entiéndase desengaños, desilusiones, cuestionamientos, vínculos familiares, enamoramiento, etc. Por ahí hemos pasado desde muy temprana edad. Entonces creo que es un monólogo muy confrontador, que es lo que más me gusta, muy reflexivo, es bastante profundo en el contenido, impertinente en la forma, como soy yo, satírica. Tiene muchísimo sarcasmo y doble sentido, que es el lenguaje que a mí me gusta manejar, porque siempre le doy la posibilidad al espectador de que lo interprete como quiera, desde su propio lugar, teniendo claro que no tengo verdad absoluta, ni en que me las sé todas, sino que presento un abanico de posibilidades.

Alejandra Azcárate

La talentosa escritora y comediante nos cuenta que los recuerdos de su primera infancia son siempre hablando y que ahora está entrando en la segunda infancia y como siempre les escribía cartas a sus abuelos.

Con respecto al humor del comediante fuera del escenario, nos hace una interesante y honesta reflexión comentando que “la gente espera que uno sea muy simpático, eso si es verdad, claro y los entiendo, porque si tú eres una figura que de alguna manera le llevas alegría a las personas y te la cruzas en una calle y resulta que tiene una mala cara o es déspota o no es amable pues es una caída total. A mí me pasó con una persona a quien yo admiraba. Me la crucé en una calle en Nueva York y cuando yo la vi yo me quedé alucinada, nos cruzamos y le dije en inglés, hola con una admiración infinita, ¿te puedo tomar una foto? y me puso la mano así(hace el gesto con la palma de la mano extendida marcando un stop) y me dijo, no y siguió derecho. Pregúntame cuando volví a seguir a ese personaje en algo de su trabajo, nunca más, porque a ti eso al principio te genera rabia pero luego te trae decepción, la rabia se pasa, la desilusión no. Entonces a mí me parece que un verdadero artista es sobre el escenario y fuera del escenario. La gente cuando a mí me conoce en la calle siempre recibirá de mí gratitud”.

También nos comenta con la sinceridad en su mirada que “En mi carrera he oído mucho mas el no que el sí. Nunca nos preparan para el no. Siempre nos entrenan para el si. Es un mundo de gloria. No creo que eso sea justo y es ahí donde uno tiene que sacar la artillería de combate. Siempre me he mostrado como lo que soy, una gladiadora. He sido muy valiente, pero también soy muy sensible. Manejo esa mezcla y a eso le pongo un ingrediente adicional que es el sarcasmo y la sátira y esa nota agridulce, hace que tenga reaccione en la gente”

Para concluir, agradeciéndole por su honestidad, sus interesantes reflexiones y su amabilidad, le propongo un ping-pong de preguntas y respuesta con lo primero que se le venga a la mente y Alejandra, acepta el desafío.

La familia: Mi alma

Colombia: Mi actual reconciliación

La actuación: Mis latidos

Los teatros: La energía

Los textos: Mi corazón

Los fans: Gratitud con límites.

Lo que se permite se repite: Una y mil veces.

Alejandra Azcarate: Soy yo, soy única.

Alejandra Azcarate, sinónimo de arte. No se la pierdan.