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sábado. 01.10.2022
CRÓNICA DE LA LIGA | JOSÉ LUIS EGIDO

El Madrid conquista la hegemonía con la racanería de Mourinho

En esta España en crisis dominada por el tiburoneo de los mercados y el pragmatismo sin ideas, el fútbol no es una excepción. El Madrid se coronó en el Camp Nou venciendo pero sin convencer. Gana el mourinismo, pierde el fútbol.

Quienes no estén de acuerdo con esa entradilla, es mejor que no sigan leyendo y vayan a rebozar su forofismo en los medios y propagandistas de la campaña mediática. Cuando dejen de acordarse de mis difuntos familiares espero respeten una visión distinta del fútbol fundamentada con otros argumentos. Todavía estamos en democracia y la libertad de expresión aún no está perseguida por el Ministerio del Interior.

Vayamos primero con el pragmatismo. Los datos son irrefutables. El Madrid es primero a siete puntos del segundo. Los records caen uno tras otro. No ha perdido el primer puesto desde que lo cogió. Y la superioridad manifestada en todo el campeonato la ha confirmado donde más duele: en el Camp Nou , en un partido donde Messi no brilló. La táctica, que no la estrategia, fue acertada. La defensa muy adelantada; prietas las filas; juego de presión y pierna fuerte en apenas 40 metros; y a marcar en jugadas de estrategia, primer gol, o en contraataque, segundo gol. La defensa pasa a Di María, éste a Özil y toque en profundidad para la velocidad de CR7. Tres toques y gol. El Barça que tira la toalla, el Madrid sobrado en la contención, tanto que ni siquiera necesitó las algaradas de Pepe o Ramos, afortunadamente. Mourinho en estado puro, al borde del orgasmo. Hasta ahí, de acuerdo, no se puede pedir más.

La rémora que siembra la duda

Pero, ¿y el fútbol? Vaya por delante que el partido me pareció malo y decepcionante para el nivel de los contendientes. Como muestra, los dos primeros goles conseguidos de rebote. A pesar de las limitaciones de sus lesionados o de sus jugadores en baja forma (aunque Guardiola no se disculpa, recuérdese que no estaban Villa, fundamental en la puntilla; Abidal, fundamental para cortar las contras en velocidad; Alexis, Xavi y Pedro, tocados; y Cesc y Piqué lejos de su mejor versión. Demasiadas objeciones) el fútbol lo intentó poner el Barça, aunque muy mermado físicamente. Por el contrario, el Madrid, que empezó a tope en agosto y que yo consideraba que no llegaría fresco a este tramo, estuvo más fresco. Me equivoqué, los hechos lo demuestran. Sin embargo, donde los propagandistas ven un dominio del Madrid, yo vi. un Barça que atacaba infructuosamente y otro que defendía obligando a sus figuras a un estajanovismo a ultranza como hizo con el Inter de Etoo. Donde los propagandistas ven un control del centro del campo, yo vi un fútbol de pierna fuerte. Donde los propagandistas ven el brillo de las estrellas millonarias, yo vi una valentía de Guardiola en defensa de la cantera jugándose la hegemonía con Tello y Thiago. Mou especuló en Munich y perdió. En el Camp Nou tenía la ocasión de oro de consolidar su hegemonía dominando el juego. Si se hubiera ido al ataque podría haber devuelto un resultado de escándalo. No se atrevió y dejó la rémora de la duda.

Por cierto, me llama la atención cómo esos mismos propagandistas ven un fútbol tosco, de simple esfuerzo físico con patadas sin cuento cuando analizan al Osasuna, Valencia o Atletico (en un momento del partido se impresionó en la pantalla 5 faltas del Barça por 15 del Madrid) mientras que en el Madrid las entradas con las dos piernas al límite del reglamento o las planchas continuas son calificadas como muestras de una condición física envidiable, como si se tratara de atletas griegos en unas olimpiadas, sublimados en el modelo del Aquiles Ronaldo.

En definitiva, lo que vengo a defender es que para reunir a veinte de los mejores jugadores del mundo, hacerles correr hasta la extenuación, juntarlos en cuarenta metros y salir al contragolpe fiándolo todo a la velocidad y calidad de sus puntas, para eso no hace falta un entrenador de no sé cuantos millones. La cuestión está en que si no se quiere tocar el balón con Casillas, Xabi Alonso, Di María, Özil, Kaká, Cristiano y Benzemá, ¿con quien se quiere tocar el balón? Eso no importa, solo el resultado, los records, el currículo y el dinero, contestará Mou. Los que no entendemos de fútbol no sabemos por donde irá el futuro. Lo que sí sé es que nadie recuerda a la Grecia que ganó un europeo, ni la alineación del Inter que eliminó al Barça de la Champions. Sí quedará en el subconsciente futbolístico la llamada era Guardiola y su modelo se enseñará en las escuelas de entrenadores o en el último campo de fútbol africano. Por el contrario, los llamados mercados y la campana mediática nos venderán el modelo del soberbio Ronaldo cual Aquiles que conquistó Troya. Que cada uno se quede con lo que guste y busque para sus hijos el que crea oportuno. Yo no escogeré para mi hijo las portadas de los diarios de este domingo. Intentaré inculcarle la sencillez y deportividad de los Xavi, Iniesta, Abidal, Casillas o Xabi Alonso.

La lucha de los dos titanes se me ha comido la crónica. Despejado el liderato, por abajo el Racing ya está prácticamente descendido. Sigue sin estar claro los otros dos acompañantes. Aunque ganó el Sporting el Villarreal consiguió otro valioso punto. Por arriba, la lucha por Europa será lo que anime el resto de campeonato. No puedo acabar sin escribir algo de los rojiblancos. Victoria del Athletic que suma tres puntos valiosos por un gol del “tosco” Toquero con un toque a lo Romario. Y también merecida victoria del Atleti ante un competidor directo como el Español. Un partido donde Turán metió dos goles excelsos en apenas dos minutos que no gozarán de las repeticiones televisivas de las estrellas mediáticas, pero lo merecen. C´est la vie. Junto con Adrián y Falcao el Atleti está consiguiendo goles dignos de la galaxia. En fin, lo dejo aquí. Señoras, señores, amen la vida, amen el fútbol, porque hoy ha vuelto a amanecer…que es lo importante.

El Madrid conquista la hegemonía con la racanería de Mourinho
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