sábado 18/9/21

El curso del tiempo | "Tiempo ordinario", de Eduardo Laporte

El autor aborda la nueva entrega de los diarios de Eduardo Laporte. Unos diarios que "se leen como una novela". 
tiempo ordinario

Diarios | RECAREDO VEREDAS

En toda obra escrita, sea narrativa como una novela o un libro de relatos, sea un ensayo o un diario, resulta esencial la posición desde la que se cuenta. Tal afirmación podría ampliarse a cualquier obra no narrativa, por ejemplo pictórica. En la mayoría de los casos la perspectiva importa más que los hechos narrados, porque el sentido de estos depende en gran medida del punto de vista. En el caso de este diario dicha perspectiva es la misma durante todas las páginas, aunque hayan sido escritas en momentos muy distintos. Hay una coherencia total. Lo que el lector ignora, lógicamente, es si esa unidad proviene del momento de la escritura o ha sido generada después, mediante un trabajo puramente literario.

1624291842349El ánimo del narrador, pese a lógicos altibajos, presenta una coherencia admirable, un distanciamiento zen que le ayuda a lograr un cierto extrañamiento, una distancia sobre los hechos narrados muy conveniente. Tal lejanía no llega a la ausencia emocional, la implicación existe, pero son constantes la extrañeza ante lo cotidiano y un punto de cinismo, que no alcanza tampoco el nihilismo (que por frecuente se ha convertido en vulgar). Es esa mirada la que permite que analice cuestiones que consideramos totalmente normales y que, puestas sobre el papel, tal vez no lo sean tanto. O sí, pero gracias al análisis de Laporte, a su detención, a la ralentización del tiempo sobre fenómenos que consideramos normales, podemos contemplar nuestra propia existencia, nuestro mérito o, incluso, nuestro ridículo, que tantas veces acompañan el uno al otro. Son conexiones entre distintos aspectos de la realidad, que pueden parecer distintos, pero nunca descabellados. Esta unidad y peculiaridad del narrador y cierta  progresión de la trama hacen que este diario se lea como una novela, con un protagonista lúcido y un tanto excéntrico cuyas peripecias, a veces mínimas, se siguen con notable interés. Incluso cuenta con un desenlace, que ocurre durante una Nochebuena peculiar y tal vez un tanto misántropa, pero también profundamente humana. Que el narrador sea el propio Eduardo Laporte o una creación a lo Pessoa que se llama exactamente igual que él no debería importarnos. Además no podemos comprobarlo, ni siquiera con la afirmación de la autor. Posiblemente Tiempo ordinario su mejor libro, tras su notable debut con Luz de noviembre por la tarde, una de las mejores incursiones en la autoficción de la narrativa española.

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Eduardo Laporte

Algunas de las entradas son aforismos (véase en la penúltima página: Esta Nochebuena cenaré yo solo. Ventajas: elegiré yo el menú), otras son pequeñas historias, viñetas que a veces quedan abiertas, a veces cerradas, podrían parecen incluso microrrelatos, que poseen valor como piezas individuales y como partes de un conjunto. Un ejemplo es el propio inicio del libro, donde plantea una microhistoria que contiene, con dosificación perfecta, sexo, muerte, humor, perplejidad y ciberespacio. Pero si hubiera que escoger un tema sería el transcurso inexorable del tiempo y cómo impacta en el propio narrador y en quienes les rodean, en quienes, gracias a su notable capacidad de observación detecta esos mínimos cambios que marcan la vida. La muerte aparece así como una amenaza lejana, pero a la vez próxima, y se toma con un escepticismo bastante saludable. Podría afirmarse que existe cierto miedo no reconocido al transcurso del tiempo y, por supuesto, a la vejez. Hay, siendo freudianos, un peterpanismo maduro, aunque ambos términos parezcan contradictorios. A este respecto, llama la atención la inexistencia de menciones temporales. El curso del tiempo transcurre sin marcas. Conocemos su paso por la mención a hechos históricos relevantes o por su coherencia con lo antes contado. Tal vez la elección esté vinculada con una mirada sobre la continuidad del tiempo, ajena a rupturas artificiales. Tiempo ordinario es, concluyendo, un éxito rotundo. Un libro interesantísimo, peculiar y, por si fuera poco, sumamente entretenido.

Tiempo ordinario |  Eduardo Laporte | Papeles mínimos |  Madrid, 2021. 144 páginas, 14,25 €. COMPRA ONLINE


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RECAREDO VEREDAS es escritor y crítico literarios

El curso del tiempo | "Tiempo ordinario", de Eduardo Laporte