jueves 19.09.2019
POR PRIMERA VEZ EN ESPAÑA

Edward Hopper protagoniza la gran exposición del verano madrileño

Edward Hopper pintó el estado anímico del norteamericano medio en los años posteriores al crack del 29. El arte como radiografía de un estado de ánimo colectivo.
Casa junto a la vía del tren. Edward Hopper
Casa junto a la vía del tren. Edward Hopper

Edward Hopper pintó el estado anímico del norteamericano medio en los años posteriores al crack del 29. Personajes y escenarios marcados por la soledad y la desolación que reflejan la psicología colectiva en unos años caracterizados por el desempleo, la falta de horizontes y una crisis financiera que arrastró a la miseria a millones de ciudadanos. El arte como radiografía de un estado de ánimo colectivo.


El pintor norteamericano Edward Hopper (Nyack, 1882 - Nueva York, 1967) radiografió el estado anímico del norteamericano medio tras la Gran Depresión del 29. Si Steinbeck , en su novela Las uvas de la ira, narró la miseria a la que se vieron arrastrados cientos de miles de norteamericanos emigrantes hacia el Oeste en busca de trabajo, comida y dignidad,  o el poeta Carl Sandburg mostró en su Cuaderno de Chicago la realidad cotidiana de una ciudad vencida por la crisis, Hopper intentó adentrarse en la psicología de unos ciudadanos acosados por la desesperanza, por la falta de horizonte, perdidos en la soledad de habitaciones de hotel, de gasolineras perdidas en la llanura, de despachos abiertos a horizontes sombríos, acodados en barras de bar en las que nadie sueña. 

En plena crisis económica, en una situación en la que los rostros desolados de Hopper pueden fácilmente identificarse con los de muchos de los ciudadanos que sufren el desempleo, o dificultades económicas de todo orden en cualquiera de nuestras ciudades en este comienzo de la segunda década del siglo XXI, el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid  acoge, desde el pasado 12 de junio  y hasta el 16 de septiembre, una gran exposición del pintor norteamericano. Se trata de un proyecto que es consecuencia de la colaboración del citado museo con  la Réunion des Musées Nationaux de France. Son dos instituciones clave en la difusión de su obra: el museo madrileño, por albergar la colección más importante de su pintura fuera de Estados Unidos; la institución francesa, porque París y la pintura que allí se produjo en el comienzo del siglo XX fue referencia de gran importancia  para el  Hopper inicial.

A pesar de su aparente facilidad, las obras de Hopper son uno de los fenómenos más complejos y misteriosos del arte del siglo XX, tal y como lo han expresado en distintos foros los dos comisarios de la muestra, Tomàs Llorens, director honorario del Thyssen-Bornemisza, y Didier Ottinger, director adjunto del MNAM/Centre Pompidou.

Desde sus inicios, Hopper puso en práctica un estilo propio, ligado a su carácter depresivo y al contexto socioeconómico en que le tocó vivir, algo que se advierte en los cuadros mediante la soledad de los personajes representados. Su pintura, con profundos parentescos con el cine (vive un tiempo en el que se produjo el auge de Hollywood), se caracteriza por un dominio magistral de la luz, refleja la América en crisis de los años veinte y treinta del siglo XX.

La exposición está organizada en dos partes: la primera  recorre la etapa de formación del pintor, que se extiende entre 1900 y 1924, y está representada por un gran cantidad de bocetos, pinturas, dibujos, ilustraciones, grabados y acuarelas; la segunda, muestra su producción madura , de pintor consolidado y reconocido. Con ello, podemos conocer de manera exhaustiva una trayectoria rica y apasionante.

HOPPER EN EL ARTE CONTEMPORÁNEO

Edward Hopper es un nombre fundamental en el arte estadounidense del siglo XX. Sus pinturas, cargadas de melancolía y de fuerza, indagan en la condición del ser humano a la vez que ofrecen una visión de EE.UU. que con el tiempo se ha convertido en icónica. Hopper nació en Nyack, Nueva York, en 1882. Se formó en la Escuela de Ilustración de Nueva York y en la prestigiosa Escuela de Arte de Nueva York, donde estudiaría con el realista americano Robert Henri. Tras su estancia en la escuela, viajaría a París en 1906, momento clave en el desarrollo del arte moderno. Tardó mucho tiempo en alcanzar el éxito comercial. Luchó durante años, sobreviviendo como ilustrador. Su primer éxito como pintor llegó en 1924 cuando vendió todas las obras que expuso en la Rehn Gallery de Nueva York. En ese mismo año, pintó Casa junto a la vía del tren, una de sus obras emblemáticas, reproducida sobre estas líneas.

Madrid. Edward Hopper. Museo Thyssen-Bornemisza. / Del 12 de junio al 16 de septiembre de 2012. / Comisarios: Tomàs Llorens, director honorario del Museo Thyssen-Bornemisza, y Difier Ottinger, director adjunto del MNAM/Centre Pompidou.

Edward Hopper protagoniza la gran exposición del verano madrileño
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