viernes. 12.04.2024

La cuestión de la Masonería y el fascismo italiano es sumamente curiosa, como ha demostrado Aldo Mola, abandonando mitos y leyendas, al respecto. Mussolini no habría desarrollado una intensa política represiva sobre la Masonería, y estuvo lejísimo de lo que Franco hizo en España, donde, como es sabido, desató una persecución obsesiva, sistemática y extremadamente cruel contra los masones.

Sin apartarnos de las enseñanzas de Mola, sí hemos encontrado testimonios de persecución, y queríamos compartirlos con los lectores y lectoras en esta breve pieza. El Boletín del Grande Oriente Español se hacía eco del “Diario de Colonia”, que, al parecer afirmaba que las deportaciones de masones continuaban. Se habían deportado a Giuseppe Meoni, antiguo Diputado Gran Maestre y Gran Secretario del Grande Oriente, de edad avanzada, y retirado de la vida pública.

La publicación detallaba el método de la deportación. Se tenía al deportado en la Prefectura de la ciudad donde residía donde comparecía ante una especie de comité formado por el prefecto, el jefe de policía, el secretario del Fascio local y de un abogado del Ministerio del Interior. La acusación era de colaborar o tener relaciones con la emigración antifascista y, en consecuencia, se le deportaba a la isla de Lípari.

En un solo año se habían dictado unas mil doscientas sentencias, con destierros no sólo a Lípari, sino también a otras islas. Y la noticia aludía a destacados miembros de la política, la intelectualidad, antiguos fascistas, o personajes que estorbaban a algunos funcionarios. El transporte se hacía en ferrocarril con las manos esposadas o con cadenas en los pies. Se daba la circunstancia que en la isla de Lípari también había delincuentes comunes.

También se aportaba el testimonio personal de Francesco Nitti, sobrino del antiguo político y presidente del Consejo de Ministros, y que publicaron distintos periódicos británicos y norteamericanos. Por fin, se aludía a la deportación del Gran Maestre Domizio Torrigiani, y su secretario. Pero toda esta información de deportaciones iba unida a la que sufrían otros personajes por sus ideas políticas y su oposición más o menos activa al fascismo, por lo que, la tesis de Mola se confirmaría, es decir, que no habría una política sistemática específica contra la Masonería, aunque sí contra determinados personajes masones por su importancia o su significación política o pública. Así pues, la situación italiana no sería comparable, ni mucho menos con la española.

Nuestra principal fuente ha sido el Boletín del Grande Oriente Español en el número del 10 de noviembre de 1930, que puede consultarse en la Hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional. Sobre esta cuestión el lector en castellano puede consultar el trabajo del mencionado Aldo Mola, uno de los máximos especialistas en Historia de la Masonería italiana, titulado, “Masonería y fascismo en Italia (1917-1943)”, publicado en REHMLAC, Vol. 8, no. 2, diciembre 2016 – abril 2017/1-13, y al que nos podemos acercar en la red.

Las deportaciones de masones en la Italia fascista