martes. 23.07.2024
Miqui Otero
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Narrativa | JOSÉ LUIS IBÁÑEZ SALAS | @ibanezsalas

 

La quinta novela del escritor español Miqui Otero fue publicada en 2024, se titula Orquesta y es una maravilla a la que me atrevo a calificar de obra de arte. Una obra de arte literario.

Me gustas mucho, me gustas mucho tú, tarde o temprano seré tuya, mío tú serás, dime si tú hoy quieres bailar con el son del vals de las mariposas…

El Miguel de la novela que toma notas de lo que ve y escucha en la Fiesta (que es el ámbito protagonista de lo que vamos a leer) es… Sí, él. El Miguel que “mira a los niños y se siente un anciano”, el Miguel que “mira a los ancianos y se siente un niño”, el Miguel ese que “mira a los de su edad y no se reconoce”: Miguel, Miqui, que escribe “porque todo le recuerda a él”. 

La Orquesta Ardentía toca en la fiesta anual de Valdeplata, en “una noche en la que podrían caber todas las noches”.

“El primer paso para que algo sea inolvidable es contarlo, y el mejor inicio puede ser el final, cuando aún hay recuerdos y pruebas”.

Miqui Otero nos traslada a la Fiesta del último verano en Valdeplata, amenizada por la Música de la Orquesta Ardentía. Y lo que hace es dejar que quien nos cuente lo que allí ocurre sean (algunos y algunas de) quienes asisten al jolgorio, y también… la propia Música. Porque es la Música la que nos habla a menudo. Bendita Música…

“Mientras alguien me escuche seguiré contando esta historia […]. Soy tu primera vez, una y otra vez… […] Sin mí los hombres prehistóricos se habían desorientado en los laberintos de las cavernas, sin mí no existirían los besos en las discotecas. Hago entrar en razón a la sensibilidad y en armonía a la emoción. […] ¿Quién soy? Soy la música de la Historia, sólo puedo contar lo que sucede en los lugares donde sueno. Yo te explicaré esta historia”.

Como nos explica uno de los personajes de Orquesta, el Conde, “es más fácil creerse algo si la ficción facilita una base de verdad, un pequeño peldaño para que te asomes a lo que te asusta y te fascina”. Lo sabemos, y lo sabe Otero: nos asomamos a lo que nos asusta y a lo que nos fascina aquí y en toda la Gran Literatura porque en la mentira que es toda ficción (lo es esta, por supuesto, sin ir más lejos) hay una base de verdad: está ahí frente a nuestro temor y nuestra sugestión mientras leemos, acercándonos a lo que se ha escrito para nosotros.

Miqui Otero nos traslada a la Fiesta del último verano en Valdeplata, amenizada por la Música de la Orquesta Ardentía

Los ancianos de Valdeplata “pueden hablar de la muerte durante horas, pero se aferran al olor al olor a vida de sus nietos”. Sí, porque “en esta parte de la noche están los niños que en la fiesta se asoman al futuro y los abuelos que sólo reviven el pasado”.

Y hablando del pasado, Placeres, una de las mujeres reunidas en la Fiesta, una de las ancianas del pueblo, nos dice que “la posguerra fue muy mala y más larga de lo que dicen los libros”. También que “es difícil no ser malo siendo rico”.

La Música, que es sabia, nos dice que “el pasado o es ingenuo o es terrible y a veces es las dos cosas”.

De la altura literaria de Miqui Otero da buena cuenta esto que traigo aquí ahora:

“El cantante de la Orquesta odia especialmente esta ranchera, pero la adorna a gritos de esta noche va a ser un inolvidable y esas palmas de los de delante y las manos de un lado a otro, y nadie le sigue aún, salvo los críos y piensa en cuando pasa los inviernos en la Ciudad sin dinero, fuera de la temporada estival de las orquestas, dando clases particulares de canto a señoras. Y se imagina cómo le iría en la vida si tuviera que exhibir también en invierno esta especie de entusiasmo imbécil y veraniego, entrar a mear gritando vamos, esa es la mejor de todas o empezar a dar palmas en la cola de la Seguridad Social, donde se da de baja y de alta de autónomos porque no le da para la cuota mensual, al grito de con dinero y sin dinero hago siempre lo que quiero ¡Esta noche es eterna!, diría, a oscuras, en el ascensor estropeado varado entre dos pisos un miércoles de marzo”.

Sí, sin duda “son raras las fiestas: los listos no parecen listos pero los tontos parecen más tontos y los hijos de puta más hijos de puta”.



me sube la bilirrubina cuando te miro y no me miras, ese toro enamorado de la luna que abandona por la noche la maná, déjame atravesar el viento din documentos…

Otro ejemplo de la literatura de Otero, de su escritura de escritor magnífico:

“Es el momento del cruce de miradas, cuando el alcohol ha aflojado los nudos de la mesura, pero aún no ha desatado los lazos, en la vigilia de la euforia y la resaca de la prudencia, cuando van contentos, pero saben que existe la desgracia. Los banderines de fiesta que anudara en su día tantas veces aquel muerto del que hablaban hoy las viejas y del que nadie se acuerda ahora mismo se agitan como hojas policromas de un gran carballo psicodélico, y esas fugas radiales de bombillas y triángulos de plástico de colores hacia el perímetro de la plaza marcan cruces de miradas tácitas trufadas de afectos, prejuicios y sobreentendidos. El viento trae un rumor de expectativas y renuncias que se agitan como estas banderitas sin que nadie repare en ellas”.

Como dice un disparatado personaje de la novela (Soledad Díaz, conocida como la Alcaldesa), “tenemos que aprender que no somos nadie y sólo así no sufriremos: a nuestra espalda el inmenso abismo de la eternidad y el otro infinito que se abre por delante”.

¿Qué quién es el Niño de la Bici Roja? Vas a tener que leer esta obra de arte literario, esta auténtica obra maestra

El trabajo de Miqui Otero, que aquí es un personaje (Miguel, ojo, insisto), es “entender no tanto con el fin de explicarlo, sino más bien de contarlo. Descubrir que las ficciones pueden servir para eso precisamente, para ocultar fracasos o dignificar vidas, para hacer más tolerable el dolor gratuito. Y entonces empecé a escribir”.

Otero escribe por el placer de contarlo, no de explicar lo que observa. Y nosotros le leemos con el placer de quien escucha una historia que no necesita ser comprendida. 

“Suena estúpido y prepotente, pero sólo se atreven a escribir los estúpidos y los prepotentes”.

Las canciones que toca la Orquesta son “el esperanto musical que trenza generaciones, escenas y vidas a través de las décadas”.

explota, explótame, expló, it’s the final countdown, enamorao de la vida, aunque a veces duela…

La Música, lo sabemos, no es la única narradora, pues podemos escuchar lo que le dicen muchos personajes al Niño de la Bici Roja. ¿Qué quién es el Niño de la Bici Roja? Vas a tener que leer esta obra de arte literario, esta auténtica obra maestra.

Soy la Música. Siempre entre el escenario y el público, dentro y fuera. Recuerdo a los vivos que están vivos y animo a los muertos a que los visiten. Envuelta en celofán de regalo y recuerdo, congelando la máscara de aquel gesto, bajo el cielo de una noche que año tras año, siglo tras siglo, desde que se inventó el tiempo, es la misma noche”.

Y la maravilla de encontrar en el repertorio bibliográfico que cierra la novela el libro que le edité a mi querido y llorado amigo José Antonio Vidal Castaño dedicado a La España del maquis. Porque, como en mi primera novela, hay algún que otro maqui en Orquesta.



¿Es el tesoro el mapa del tesoro? ¿Somos el instrumento del destino? 

Orquesta. MIQUI OTERO. Alfaguara. Madrid, 2024. COMPRA ONLINE


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JOSÉ LUIS IBÁÑEZ SALAS. Escritor y crítico literario
 

‘Orquesta’, de Miqui Otero: contar lo inolvidable