miércoles 8/12/21

La otra noche volvieron a echar en la televisión “Los lunes al sol”, una joya de nuestro cine contemporáneo en base a una fórmula de éxito seguro con Bardem, Tosar y la dirección novata de León de Aranoa. Salvo algunos filmes históricos de obligada referencia –“Tocando el viento”, “Billy Eliott” o “Full Monty- basados en la gran huelga minera que masacró la Thatcher, nadie retrató con tanta fuerza el drama humano y emocional de las víctimas, anónimas e inocentes, de los procesos de reconversión industrial de los 80 en España y del entorno familiar y social de dichas víctimas.

Volver a ver por enésima vez “Los lunes al sol” me animó a retomar una película vista días antes y que había desechado comentarla por pura decepción. Me refiero a “El buen patrón”, que repite formula con Bardem y Aranoa -Tosar o no fue invitado o se escaqueó- en su doble condición el segundo de guionista y director.

A un tándem de tanto nivel como el que forman Bardem y León de Aranoa es de justicia exigirles más y mejor si lo que quieren abordar es la realidad dramática de la precariedad y la explotación laboral

La película está teniendo una gran promoción, basada casi en exclusiva en la genialidad de Bardem, cuyas capacidades interpretativas parecen inacabables, hizo cierto ruido en Venecia, si bien no se comió ni un colín, creo recordar, pero alguien decidió, imagino que con mejor criterio que el mío, que “El buen patrón” represente a España ante los Oscar de Hollywood como mejor película extranjera.

No quiero con estas líneas emular a Casado cuando denigra la imagen y realidad de España en el exterior, después de hacerlo en el interior. Respeto por principio la creatividad y el trabajo de cualquiera, máxime tratándose de compatriotas de valor y que tanto nos hicieron vibrar y emocionarnos con sus películas. Pero, como aficionado al cine y al que tanto influyó éste en la configuración de mi carácter, para bien y para mal, desde la infancia, considero que debo poner por escrito lo que pienso sobre este último producto, tal como acabo de hacer e hice en su día más extensamente con esa joya de “Los lunes al sol”.

“El buen patrón” tiene una finalidad comercial y taquillera irreprochable. Imagino que los costes de producción y el caché de Bardem no son una broma. Está planteada como un formato comedia a sabiendas de que va a abordar situaciones dramáticas. Además de la histriónica genialidad de Bardem para caricaturizar a un empresario provinciano simpáticamente paternalista y sin escrúpulos, tiene todos los demás ingredientes: gags y lugares comunes trillados, una muchacha debutante con una desnudez propia de su poca edad, a la que se asignan algunas escenas de sexo tórrido sin más razón argumental que la taquilla, empleados y subalternos de la misma o peor catadura moral que el patrón … Y el toque melancólico de aquello que fue algún día conciencia y combatividad de clase es la caricatura de un pobre diablo solo apostado con el megáfono a las puertas de la fábrica, gritando eslóganes manidos sobre la unidad que impide que nos venzan y sin más apoyo, a escondidas, que otro infeliz, un vigilante jurado, que ha de nadar con el solitario del megáfono y guardar la ropa con el patrón.

A un tándem de tanto nivel como el que forman Bardem y León de Aranoa es de justicia exigirles más y mejor si lo que quieren abordar es la realidad dramática de la precariedad y la explotación laboral, la falta de escrúpulos y el cinismo de un segmento notable del empresariado o las razones de una aparente evaporación de lo que fue no hace tanto la conciencia, unidad y solidaridad de clase de los de abajo … Ellos pueden, lo han hecho en “Los lunes al sol” y en otros filmes, y nosotros debemos exigirlo y esperarlo de ellos.

No hace mucho, en una entrevista televisiva promocional de “El buen patrón”, León de Aranoa declaraba, con el asentimiento de Bardem, que ya nadie se reclama parte de la clase trabajadora, que es tanto como decir que ésta ya no existe. Pues no, Fernando, Javier, existe la Clase Trabajadora, la Clase Obrera incluso, es cuestión de buscarla, conocerla, entenderla, luchar con ella y ayudarla para que vuelva a ser un sujeto histórico transformador y progresivo. Les doy algunas pistas al volapié para buscar y encontrar a la Clase Trabajadora de hoy: Son mujeres a las que cruje la espalda poniendo a punto habitaciones de hotel a 2,50 euros unidad; son mujeres también que se dejan la vida y la libertad en el trabajo doméstico por la dieta calórica y poco más, a manos de patronos inmorales -conozco algunos “progresistas” incluso- que las hacen invisibles del todo para explotarlas mejor; en los negros que deambulan con el carro buscando lo que sea para reciclar y comer al día (conozco a más de uno que guardan con celo el título universitario que obtuvieron en su país por si alguna vez les sirve aquí); en los miles de infelices que se juegan la vida en una bici para llevar la comida basura en tiempo record a la casa de gente a veces tan precaria como ellos;en los millones de conciudadanos y conciudadanas a los que se paga con la amarga moneda que lleva trabajo en la cara y pobreza sin remisión en la cruz; en los miles y miles de muchachas  que sufren toda clase de violencia y explotación sexual a manos de delincuentes proxenetas y asquerosos puteros nacionales; en los centenares de miles de jóvenes que dan lo mejor de sí mismos y de la formación que les brindamos entre todos a miles de kilómetros de su patria porque en ella no hay sitio para ellos; puestos a buscar a la Clase Trabajadora, búsquenla incluso entre un montón de pilotos comerciales  que cobran no mucho más que los mileuristas por mantener en el aire esos artefactos y viva a la gente dentro de ellos …

Sindicatos de verdad, partidos decentes, élites de la cultura y el trabajo, desde el poder, la oposición o las calles, los centros de trabajo, las escuelas o los templos … no cejemos en el empeño por redescubrir, y luchar con ella, la Clase Trabajadora de hoy. Ya sé que no está de moda pero nos va la vida en ello.

En cuanto al filme que nos ocupa, y sin desdecirme, vayan a verla para poder opinar. En todo caso, son de los nuestros y es cine español. Es lo que yo he hecho.

A cuenta de “El buen patrón”