CONCIERTOS

Ilegales, si se cruzan con ellos, no los dejen escapar

Los ilegales. Fotos de Antonio Descalzo.
Ilegales arrasa en La Riviera con un recital crudo, desafiante y fiel a su esencia.

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Antonio Descalzo | 

El conjunto asturiano dió ayer una fecha extra en La Riviera después del sold out del pasado 9 de mayo dentro de la gira “Joven y arrogante”.

Un regalazo para la vieja guardia de fans como así los definió Jorge Martínez (Avilés 1955) al inicio del recital y alguna que otra representación de una nueva generación, destacando dos chicas en primera fila pancarta en mano.

Se presentaron de riguroso negro, perfectamente afeitados, prestos y concentrados para descargar una ristra de temas (más de treinta) de un Rock and Roll elegante, certero y exquisitamente interpretado.

Ahora que dispongo de la experiencia y de más conocimiento sobre esta banda asturiana puedo decir que hace años dejé escapar una buena oportunidad, un buen amigo andaba escuchando últimamente un grupo llamado Los Ilegales, me gustó su nombre, pero sí que es cierto que no reparé en él tal vez por prejuicios pretéritos que tenía con la música que por aquel entonces escuchaba él.

Ayer me sentí profundamente arrepentido de haber dejado pasar tan increíble oportunidad. Un privilegio el conocer y disfrutar de un grupo que por descaro, técnica y fuerza sería, como para muchos de los que ayer se congregaron en La Riviera, bandera de mi gusto musical, de mi carácter y de forma de estar en el mundo.

Entre luces rojas y falso humo comenzaron lanzando “El fondo de la noche” riff desafiante para deslizar por donde llevarían el espectáculo.

Siguieron temas como “Joven y arrogante” “Juventud y egolatría” (tema que comparte con Dani Martin (Madrid, 1977).

Temas de su disco “Todos están muertos” (Epic Records, 1985) como “Todo lo que digáis que somos”, “Enamorados de Varsovia” o “El norte esta lleno de frio”. En mi opinión el disco más redondo, duro y pesado de los 20 que han acumulado en los más de 40 años de carrera.

Ilegales tuvo un velado detalle con un fan que pocos conocen. Días atrás un seguidor de la banda pregunto a Jorge en un coloquio organizado por Sonorama en el teatro Pavón el motivo por el cual nunca tocaban una canción, que a juicio del fan era una gran canción, se trataba de “Orfanato Minero”, Jorge le contesto que no sabia decirle muy bien el motivo pero que estaba de acuerdo en que era una gran canción.

Sonó, brilló y para jubilo del fan, el resto pudimos disfrutar de tal afilado y simbólico tema.

Ilegales es un conjunto particular, pueden conocer más sobre el a través del documental “Mi vida entre las hormigas” en Amazon Prime. Nos os desvelare ni un ápice de lo que en el se expone. Una joya.

Entre sus particularidades encuentro destacable el cortante mensaje literario y musical que muestran sus canciones. Muy pocos son los conjuntos que son capaces de lanzar barras tan duras como ellos.

Quiero ser mi caballo para olvidarme de los amigos”, “El amor apesta, pero no lo bastante”, “Mi credo es el código penal” y así podría estar horas.

No veo rapero chungo, punki de Starbucks ni artista urbano de Pret a porter. No veo ni talento ni ganas suficientes como para transgredir lo mas mínimo. En una época, en teoría, tan ideologizada, atrincherada y ofendida, no es posible encontrar a alguien tan valiente y desafiante en el mundo de la música.

Otra de sus particularidades es que es un conjunto que como el ha dicho en alguna de sus entrevistas, no regala ni una sola nota, Ilegales entiende que esto de la música no se trata de rellenar espacios vacíos, si no de vaciar los oídos de la gente de cosas innecesarias. No se trata de demostrar si no de lanzar.

En esta noche, por poner un ejemplo sonaron unos treinta temas, recortados, eso sí, no más de cuatro punteos, secos, sobrios y de pocas pulsaciones.

Después de hacer un alegato a los beneficios y lindezas de las anfetaminas (“cuantos doctores, ingenieros y abogados lo han sido gracias a esas ricas pastillas”), tocaron temas como “Ansiedad”, “Hombre blanco” y “Destruye” por citar algunos.

Para terminar el concierto eligió “Soy un macarra”, canción que en su día sirvió de contestación a esa música blandita y condescendiente que se escuchaba en las radios, a los Joan Manuel Serrat.

Descamisado y sediento Jorge por fin pudo darse su pequeño baño de fans bailando y jadeando al publico mientras sonaba “Modern Times” de Code Blue.

Ilegales, un grupo que no deben dejar pasar ni un minuto mas.