jueves. 18.04.2024
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"Cuando el futuro colapsa, el pasado entra como una tromba"
JOHN TORPEY


La Historia es la disciplina que relata lo que les ha ocurrido a los seres humanos para esclarecer su pasado. Ahora bien, el historiador, por el mero hecho de expresarse por medio del lenguaje, lo que hace es narrar su versión de lo que ha ocurrido confiando en que las fuentes seleccionadas no mientan. El historiador, como afirma uno de ellos, Ricardo García Cárcel, tiene que ser consciente, tiene que asumir que existe una “discontinuidad entre los sucesos históricos y el lenguaje usado para representarlos”. Efectivamente, dado que para pensar el mundo hay que categorizarlo, hay que usar conceptos y “los conceptos que usamos determinan las cosas que vemos”, como afirma el historiador italiano Francesco Benigno, quien añade que el historiador no es inmune al reconocimiento del mundo (ojo, re-conocimiento) de tal manera que entiende, y yo con él, claro, que percibir es “una elaboración de lo ya conocido”. No en vano, para el pensador estadounidense Walter Lippmann, “no es que nosotros antes veamos y después definamos, nosotros antes definimos y después vemos".

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1925 Barrio de Casa Blanca Peñuelas. Foto Luis Blanco Soria

Diré algo más sobre los conceptos. Mejor dicho, lo dirá Antoine Prost, para quien el concepto histórico “es una comodidad de lenguaje, pues permite una economía de descripción y de análisis”. Los conceptos son para el historiador francés “algo más que descripciones resumidas”, ya que “incorporan un razonamiento y se refieren a una teoría”. Con los conceptos, que no dejan de ser abstracciones, los historiadores comparamos la realidad sin que tengamos que explicitarlo continuamente. Esa abstracción suya resalta, a la vez, lo específico y lo general. Dado que “la realidad jamás se deja reducir a lo racional”, debido a que tiene siempre una parte de contingencia, “la conceptualización introduce un cierto orden en la realidad, aunque sea imperfecto, incompleto y desigual”. La Historia se adueña de los conceptos propios de otras ciencias sociales, y al hacerlo ya los distorsiona en su beneficio, pero los somete a la interrogación diacrónica que le es propia. La Historia no exporta conceptos, sólo los importa.

Los conceptos que usan los historiadores