miércoles 20/1/21
ANÁLISIS HISTÓRICO PSICOLOGICO

Complejo de Hybris

En la mitología griega Hybris, Petulantia en la mitología romana, es hija de Ërebo y Córobo (la personificación del desdén). Hybris es la diosa de la insolencia, la falta de moderación, el orgullo temerario, la arrogancia y el ultraje en general. Hybris pasa la mayor parte del tiempo entre los mortales sembrando sus desdenes.

En la filosofía griega los humanos forman parte de un orden, el cosmos. Ese orden distingue entre lo humano y lo divino. Los humanos están limitados, son mortales. En estas limitaciones del hombre frente a los dioses surge la trasgresión, para de alguna manera equipararse a la condición de deidad con un ego narcisista.

La hybris en griego es la palabra que significa ausencia de mesura, por tanto, equivalente a trasgresión, que altera el orden social, político y cósmico. En definitiva, aspirar a más de lo que un humano puede aspirar. Así, la hybris es un problema ético político para los griegos, quien cae en la hybris no está capacitado para gobernar.

Hablamos de complejo de Hybris para referirnos a aquellos sujetos que personifican la trasgresión de las normas admitidas de la comunidad. Tienen un ego excéntrico y desmedido que pretende desestimar lo ajeno.

La persona con complejo de Hybris presenta estas características: hace una evaluación de cada situación con ideas fijas preconcebidas, rechaza cualquier idea contraria a la suya, no aprende con la experiencia y, por último, su conducta es dominada por los rasgos narcisistas.

Se le ha denominado también enfermedad del poder, que lleva indefectiblemente a la corrupción. El poder a nivel neuropsicológico genera un síndrome adictivo, con todas sus características, es decir, produce hábito, tolerancia, dependencia y cuando falta genera abstinencia.

En el plano político la persona con complejo de Hybris viene perfectamente descrita en el libro de David Owen, “En el poder y en la enfermedad”. Describe este neurólogo este complejo que afecta a algunos políticos, que se aferran con uñas y dientes al poder. Se presenta según Owen en una primera fase de megalomanía y concluye en una paranoia. Los gobernantes con este complejo, dejan de escuchar, se vuelven imprudentes, piensan que solo sus ideas son acertadas, no reconocen sus errores y se rodean de unos colaboradores genuflexos, que siempre aplauden sus decisiones. En el fondo de estos gobernantes se encuentra una personalidad rígida, con un mundo interior sobredimensionado y una afectividad distorsionada.

Cuando una persona no admite otra opinión diferente a la propia, se vuelve imprudente y toma decisiones personalistas que se alejan de la realidad, y aunque al final se demuestre que la  decisión fue errónea, nunca reconocen la equivocación y ahí se inicia la fase paranoide en la que aparece una desconfianza enfermiza, en la cual se ven rodeados de enemigos. Véase la reacción de Trump ante la pérdida de las recientes elecciones americanas y que indudablemente ha caído en este trastorno de Hybris.

Este tipo de complejo se da más en un perfil de políticos y entorno de los mismos, que adquieren poder de forma importante en un momento concreto con escasa preparación y que como mecanismo de defensa establecen una relación de distancia, rígida y aislada de su entorno. Esto implica qué si no existe una base sólida intelectual, una afectividad estable y una cultura del entorno, antes o después aparecerá el complejo de Hybris.

Por último, estas palabras de José de San Martín: “La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder”.

Complejo de Hybris