martes. 18.06.2024

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Celín Cebrián | @Celn4

George Lucas, el cineasta visionario, ha recibido la Palma de Oro Honorífica en la 77ª edición del Festival de Cannes, rindiendo homenaje a una de las mayores personalidades del cine contemporáneo con una extraordinaria carrera unida al entretenimiento, la innovación, la mitología, la modernidad, la cinefilia y la tecnología. Ha sido un productor excepcional, tanto con la trilogía de Star Wars, como con Indiana Jones, pero también como productor de obras maestras. Pensemos en la película Kagemusha, del japonés Akira Kurosawa.

 El realizador recordó la primera vez que una película suya fue seleccionada en Cannes: era 1971 con la película THX-1138. Después, en 1973, vendría American Graffiti,  una oda a la juventud que lanzaría la carrera de Harrison Ford.  Y, en 1977, por fin, Stars Wars,  la odisea intergaláctica visionaria que reinventó los códigos de los géneros cinematográficos y creó su propia geografía: pueblos, lenguas, valores…, y hasta sus propios vehículos. La película se convirtió en un fenómeno sociocultural mundial. Más tarde, con la fundación de la firma Light&Magic,  se convirtió en un pionero de los efectos especiales. Llegando a construir un imperio a través de los nueve episodios de la saga, cuatro de ellos dirigidos por él mismo, a la que sumar otra de sus empresas, la THX, que contribuyó a la evolución del sonido estéreo. Y el 3 de febrero de 1986, fundó el famoso estudio de animación Pixal. 

Llegó a afirmar que fue Stanley Kubrick quien, con “2001, una odisea en el espacio”, hizo la película de ciencia ficción definitiva”

George Lucas nació en Modesto, Colorado, en el año 1944. Guionista, productor y director cinematográfico, estudió en el departamento de cine de la Universidad de Southern, California. Ya de joven, le gustaba sumergirse en el estudio de la narrativa visual  y la construcción de mundos ficticios. Obras como Robinson Crusoe de Daniel Dafoe y La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson nutrieron su imaginación y sentaron las bases para un futuro como cineasta. En seguida, se volvió un ávido coleccionista de historietas, de esos mundo fantásticos y de héroes que desafiaban lo imposible. Fue ayudante de Coppola en  El camino del arcoíris (1968), mientras realizaba una pasantía en la Warner Brothers. Poco después filmó una parte del documental Denme Asilo (1970) sobre el violento concierto de los Rolling Stone en el Festival de Altamont que tuvo lugar en el año 1969. 

La guerra de las galaxias fue un proyecto que tenía en mente desde los dieciocho años, concebido mientras se recuperaba de un accidente de coche que casi le costó la vida. Su tozudez se impuso a las escasas expectativas que generaba por aquel entonces la ciencia ficción y el filme se convirtió en la clave para rescatar la aventura por la aventura y aquellos héroes de la épica clásica, a cuya narración sólo quedaba que añadirle unos soberbios efectos especiales. 

La historia, que comienza con la simplicidad de un cuento de hadas…(“Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…”)cuenta los avatares del joven campesino Luke Skywalker para convertirse en caballero Jedi, como su difunto padre, con la ayuda del viejo maestro Obi-Wan Kenobi (aquí, destacar la inolvidable interpretación de Alex Guiness) y de un piloto un poco sinvergüenza, Han Solo  (Harrison Ford), al rescate de la princesa Leia de manos del pérfido Imperio Galáctico. Una obra que se vio recompensada por el éxito de público más clamoroso conocido hasta el momento y 6 Oscar otorgados por la Academia (escenografía, sonido, música, efectos especiales, montaje y vestuario), convirtiéndose en un fenómeno social. Una auténtica epopeya que nutrió la imaginación de toda una generación de espectadores que asistió al nacimiento de un mito en la que hábilmente se mezclaba la época medieval artúrica, el western, el cine de piratas, pasando por las películas bélicas de combates aéreos.

Light$Magic, la empresa creada por George Lucas para Star Wars, fue una factoría de trucos que cambiaron la historia del cine

Tras el colosal éxito, vinieron El imperio contraataca (1980) y El retorno del Jedi (1983). Corría 1999 cuando presentó un nuevo ciclo de entregas de la saga, que se inició con Star Wars, Episodio I (La amenaza fantasma), a la que le siguieron Episodio II (El ataque de los clones, 2002) y Episodio III (La venganza de los Sith, 2005). En diciembre del 2015 se estrenó la séptima entrega, producida por la Walt Disney Company, que en 2012 había adquirido la productora Lucasfilm Ltd por 4.000 millones de dólares. George Lucas afirmó entonces: ꟷ”Ya no tengo el control de Star Wars, por lo que ésta seguirá un camino diferente, si bien, los primeros seis capítulos son en gran medida míos y mantendrán mi filosofía”. Ahora, se buscan nuevas alternativas e historias con las que seguir explorando esta lejana galaxia.

Hay una serie documental que cuenta cómo Light$Magic, la empresa creada por George Lucas para Star Wars,  fue una factoría de trucos que cambiaron la historia del cine. En 1977, cuando James Cameron tenía 23 años, salía de ver La guerra de las galaxias y  le dijo a su mujer: ꟷ “Voy a dejar mi trabajo. Tendrás que pagar las facturas por un tiempo. Quiero hacer una película”. Al año siguiente, tras dejar de conducir camiones, rodó Xenogénesis, un cortometraje sobre una historia postapocalíptica con decorados espaciales. En principio eran cuatro pirados que se reunían un almacén en Van Nuys, junto al aeropuerto de Los Ángeles, y que después pasaron a tener estudios en San Francisco, Singapur, Vancouver, Londres y Syney, con un total de 1.200 empleados. Eran gente que había visto de críos King Kong, las animaciones “stop motion” o las realizadas fotograma a fotograma de Ray Harryhausen. Unos eran mecánicos, otros artistas, o friquis de las maquetas…, dibujantes buenos… Entre todos  lograron un  nivel de efectos muy alto. Lo que quedaba por hacer era  crear historias y personajes. Cuando Spielberg los vio,  no dudó en fabricar con píxeles los dinosaurios de Parque Jurásico. Y ahí comenzó una nueva era.

Sin extendernos en demasía, pensemos sólo por un momento en las innovaciones tecnológicas atribuidas a George Lucas. 

1).- Las franquicias y la mercancía promocional. No sólo había creado una saga, sino un imperio de productos derivados. 2).- El orden de los créditos en el cine, que pasaron a salir al final. 3).- Avances en la animación 3D. 4).- El cine digital. 5).- Las innovaciones de sonido, como el THX.  También técnica de color (Technicolor), las tecnologías para capturar el movimiento, el CGI (imágenes generadas por ordenador) y por último el streaming  (reproducciones  de audio, video y otros contenido multimedia en un dispositivo en tiempo real a través de Internet) y la distribución digital.

Lucasfilm nació por necesidad. Tras el estreno de su primer largometraje, THX 1138 (1971), el cineasta estaba ansioso por lograr independencia creativa, para ello, y no tener una exposición limitada en taquilla, entre otras cosas,  pensó que se hacía necesario iniciar esa nueva empresa fuera de Hollywood. Al final, se la llevó al norte de California. Había aspiraciones, esperanza y optimismo. Como afirmó en una entrevista “los sueños son extremadamente importantes y no puedes hacerlo al menos que te lo imagines”. De eso se trataba: de imaginación y de libertad.

George Lucas: “Star Wars no es ciencia ficción, sino una telenovela en el espacio”