martes. 16.04.2024
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Fotograma de la película

Vera Frassa Bolognese | @vera_frassa

“Tierra de nuestras madres” es un cuento de viejas, burros y cabras; una historia de los pocos y atemporales elementos que conforman la vida rural. Un irresistible sentido del humor y una chispa de surrealismo se alían para contar un drama real en el pueblo ficticio de Villacarrizo. Rosario, una anciana que recoge y vende sal de higuera cortada con tranquilizantes a los escasos habitantes del pueblo, se enfrenta, acompañada de su hijo discapacitado y el resto del pueblo, al problema de la España vaciada. Villacarrizo, pobre y desolado, va a ser vendido a una empresa extranjera de agricultura industrial.

Esta fábula sobre la España vaciada sale de la mente de Liz Lobato, mejor conocida por su trabajo como actriz, que ha hecho su salto a la dirección con esta película como su opera prima. El guion, según cuenta ella, lleva años gestándose, nacido de su inquietud ante el problema al que se enfrentan tantos pueblos y sus habitantes en nuestro país.

Aunque en los últimos años se han visto películas que tratan temas similares al del filme de Lobato, como la galardonada “Alcarràs” de la directora Carla Simón, “Tierra de nuestras madres” se desmarca y toma otra dirección desde el primer momento. Notablemente, la película entera está narrada por la cabra de Rosario. Este elemento surrealista y cómico ayuda a establecer el tono que persigue la directora. No por ello, sin embargo, debemos asumir que Lobato intenta quitarle hierro al asunto o no entiende la materia prima con la que trabaja. Detrás del entrañable y humorístico costumbrismo interpretado por el elenco de actores —mayoritariamente no profesionales—, se esconde una trágica realidad, una pesadumbre que impregna toda la película. En vez de mostrar a unos ancianos locos y refunfuñones gritando sin sentido, Lobato nos enseña a un pueblo que opone resistencia a su invasión por el simple hecho de que es suyo y es lo único que les queda.

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La experta fotografía de Ismael Blanco ayuda a pintar la imagen de un pueblo “antiguamente bonito”, como la cabra narradora lo describe. Los planos mayoritariamente estáticos y en impactante blanco y negro enseñan un pueblo atascado en el tiempo, encerrando a la vez todo lo que ese olvidado lugar fue y lo que ahora queda de él. El pueblo, como lo muestra Lobato, es una colección de historias inacabadas de sus habitantes. Rosario atraviesa la quietud de los planos, su figura enjuta y encorvada el último pilar que resiste contra el cambio, llevando a cabo su rutina de todos los días, recogiendo la sal y vendiéndola, y defendiendo su lugar en la tierra de su madre.

El elenco, encabezado por Saturnino García (“Justino, un asesino de la tercera edad”), interpreta a la perfección y desde la verdad la tragicomedia en la que se encuentran, provocando a la par ternura y rabia en el espectador. Porque Villacarrizo es un pueblo inventado, pero su historia no es ninguna ficción. Es todos los pueblos de la España vaciada sin ser ninguno en concreto, haciendo de “Tierra de nuestras madres” una fábula que es a la vez increíblemente específica y terriblemente verdadera en nuestro país.


Duración: 88 min.
País: España
Dirección: Liz Lobato
Estreno en España: 21/07/2023
Reparto: Saturnino García, José Luis Cruza, Milagros Torres Perales, Carlos Alberto Márquez

Sinopsis: La anciana Rosario se gana la vida recogiendo y vendiendo sal de higuera cortada con tranquilizantes a los habitantes del pequeño pueblo de Villacarrizo, a punto de ser vendido a una compañía china de agricultura industrial.

‘Tierra de nuestras madres’, una tragicomedia manchega