sábado. 02.03.2024
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Jaime Polo | @lovacaine

En el vasto panorama de la cinematografía contemporánea, emerge una obra que desafía las convenciones y cautiva a la audiencia con una narrativa que transita entre dos mundos, distante de los estándares hollywoodenses, pero enriquecida por una edición magistral. "Saltburn" no solo trasciende los esquemas convencionales, sino que también erige un universo propio donde la extravagancia y la oscuridad entablan un cautivador juego.

Barry Keoghan se alza como el epicentro de esta producción, eclipsando con su presencia y ofreciendo una actuación magistral que, sin duda, captará la atención de los premios más prestigiosos de la industria. El carisma y la destreza actoral de Keoghan lo sitúan en el mismo pedestal que las luminarias más destacadas de la pantalla. El impacto del desenlace perdurará en mi memoria por días.

"Saltburn" constituye una experiencia sensorial, un periplo a través de la desviación y la excentricidad que puede no ser del agrado general. No obstante, para aquellos que valoran la provocación estética y las narrativas audaces, esta película se erige como un banquete cinematográfico, una oda a la disonancia gótica y a la aristocracia del confeti.

El guion perfectamente estructurado emerge como el punto fuerte, sorprendentemente no reconocido en ninguna categoría de los Globos de Oro. La historia, finamente tejida, despliega su curso de manera impecable a través de giros y vueltas que sumergen al espectador en la trama. No obstante, el giro final podría no satisfacer completamente y dar la sensación de ser algo gratuito. Esta apreciación dependerá de la experiencia individual de cada espectador, sin constituir un inconveniente demasiado llamativo.

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"Saltburn" no es una propuesta universal, y comprendo plenamente las críticas relacionadas con gustos más oscuros y cada expresión mordaz entre líneas. Fennell desafía a una audiencia ya desarmónica con actos progresivamente más audaces de lascivia hasta el clímax de despedida. No obstante, si te encuentras dentro del nicho pruriente que disfruta de perversiones exhibidas en una proporción única, es probable que te sientas cautivado por la disonancia entre la opulencia y la pobreza y la falsedad imperativa.

La tragedia de la cortina roja y las intervenciones satíricas de Duncan, el inolvidable degradante en el cementerio, el sermón de la polilla de Venetia, el pas de deux en el café entre Elspeth y Oliver: una acumulación delirante y un cierre apropiado para nuestro cuento shakesperiano de fetichismo.

“Saltburn” se estrenará en España en Prime Video el próximo 22 de diciembre. Sin duda una gran opción para disfrutar de una buena película estas navidades.

'Saltburn': Elordi y Keoghan deslumbran con algo más que sus actuaciones