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Manuel Monedo |
El cine histórico que revela eventos y situaciones que ayudan a trasladarse a esa época. Un ejemplo es la película el profesor de esgrima, donde nos muestra como el duelo en Francia estuvo vigente cerca de mil años y no se abandonó por completo hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Sirviendo para resolver disputas, afrentas o venganza. El tema clave en torno al cual giraban los duelos era el honor, una “cosa de hombres” que había que preservar o restaurar a toda costa.
El profesor de Esgrima nos lleva al París de 1887, una época y lugar donde los duelos todavía se consideraban una cuestión de honor entre hombres, a pesar de estar prohibidos por la ley. Eran negociados e imponían las reglas que se aceptaban secretamente.
El profesor es Clément Lacaze, un maestro de armas y profesor en una escuela de esgrima. Cuando su sobrino es desafiado a duelo por un coronel más experimentado, Clément hace todo lo posible para que su sobrino cambie de opinión sobre el duelo y lo prepara para el duelo de esgrima. Conoce a Marie-Rose Astié, una feminista adelantada a su tiempo que libra su propia batalla por un cambio en las normas sociales, desde permitir que las mujeres usen pantalones y participen en esgrima hasta cosas más relevantes como el derecho al voto y la igualdad salarial. Al hacerlo, atrae la atención de un periodista políticamente conectado quien empaña su reputación en sus textos.
Siendo el cuarto largometraje como director, Vincent Perez demuestra sobriedad y seguridad en su dirección muy bien acompañado en la dirección de producción y un guion de su esposa y colaboradora habitual Karine Silla. Como ha demostrado en sus trabajos previos, Perez es capaz de encontrar temas importantes y contarlo desde un ángulo nuevo. Nos muestra un período con las tradiciones del antiguo régimen y sus diferentes estamentos sociales bien marcados.
Los duelos son la parte principal y las escenas más conseguidas de la película, han sido escenificados y ejecutados magistralmente, ayudados por la fotografía y al impecable montaje. El profesor de Esgrima es una buena representación de la época, con unos duelos de diversos tipos de armas muy veraces y lo más interesante de la función. Merece la pena de disfrutar de este tipo de películas que nos recuerdan a clásicos como Los duelistas de Ridley Scott o Barry Lyndon de Stanley Kubrick. Muy disfrutable.



