jueves. 04.06.2026
CINE DE ANIMACIÓN

'La mercancía más preciosa': vivir y morir en Auschwitz

Película de animación sobre el rescate de una niña en pleno Holocausto del cineasta francés Michel Hazanavicius.
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Francisco Nieto |

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El cineasta francés Michel Hazanavicius (quien siempre será recordado por haber dirigido The Artist) ha creado una película de animación sobre el rescate de una niña en pleno Holocausto. Está basada en el libro homónimo del dramaturgo y autor de libros infantiles Jean-Claude Grumberg, quien también coescribió el guion con Hazanavicius. Ante cualquier película ambientada en esta época nefasta para la historia de la civilización, cabe preguntarse: ¿ofrece una perspectiva única, un aspecto nuevo, en comparación con sus numerosas predecesoras?. Por otro lado, tan solo han pasado 80 años desde la liberación del campo de concentración de Auschwitz. Cultivar la cultura del recuerdo es siempre motivo suficiente. Además, con su conmovedora historia, casi de cuento de hadas, sobre la pobre pareja de leñadores y la criatura  judía a la que dan cobijo, la película también puede funcionar como acicate para atraer a las nuevas generaciones.

En el invierno polaco de 1943, la esposa de un leñador encuentra a un bebé llorando en un bosque nevado. Yace en la vía férrea, por donde tantos trenes viajan a Auschwitz. El narrador en off (Jean-Louis Trintignant en la versión original francesa en el que supuso su último trabajo para cine antes de su fallecimiento) ya ha expresado su ferviente deseo de tener otro hijo tras perder el suyo. Con alegría, le entrega la pequeña a su gruñón marido como "un regalo de los dioses del tren". Pero el leñador no quiere al bebé en casa, alegando que es uno de los "desalmados que no tienen corazón", y lo destierra junto con su esposa al granero.

La cinta se rebela como una llamada poética a la humanidad con un público objetivo adulto. El antisemitismo, rampante entre la población rural polaca de la época, se manifiesta en los diálogos con una franqueza sin tapujos. El leñador, sus colegas y vecinos se refieren a los judíos como "despiadados", asesinos de Cristo y ladrones, negándoles brutalmente su humanidad. La esposa del leñador, sin embargo, responde que el bebé tiene corazón y que debería poner la mano sobre su pecho. Al día siguiente, mientras corta leña, siente de repente el latido palpitante en la palma de la mano. Desde entonces, él también lleva a la niña risueña en sus brazos: el amor ha vencido al terrible antisemitismo, ha liberado un espíritu carcomido por el odio y le ha permitido ver la realidad desde una nueva perspectiva.

Solo después de esto, la película se adentra, durante algunas escenas, en el interior del tren de mercancías y en el campo de concentración. El leñador está tumbado en su cama, imaginando cómo llegó el bebé al bosque. Y tiene razón: en un vagón lleno de gente, vemos a un padre con el susodicho en brazos, y a su esposa con otro. La dirección de Hazanavicius es notable por la sucinta y precisa forma, sin palabras, de representar el drama y la desesperación que se desata. ¿Cómo pueden los niños tener más posibilidades de sobrevivir? Pues el padre decide tirar a uno de los dos recién nacidos por la ventanilla del tren en marcha, mientras la madre abraza al otro con fuerza.

La animación en 2D se basan en dibujos del propio cineasta. Los rasgos faciales del leñador y su esposa están dibujados de forma bastante tosca, con un aspecto duro y demacrado. Estos habitantes del bosque también son muy bruscos en sus interacciones. Sin embargo, el bebé, que crece y se convierte en una niña adorable, ríe a carcajadas y les recuerda a sus padres adoptivos que puede haber alegría en la vida. La banda sonora de Alexandre Desplat orquesta adecuadamente los diversos ambientes. Los fondos son un deleite para la vista a medida que cambian las estaciones, mientras el bosque desaparece entre los ventisqueros y se tiñe de verde.

Llegan los soldados soviéticos y el campo de concentración es liberado. Años después, los padres siguen buscando a sus hijos desaparecidos, incluido el padre del tren. Una vez más, Hazanavicius viste el drama emocional con escenas conmovedoras y concisas. En un pueblo, el padre ve a una niña acompañada de una mujer, reconoce el paño en el que estaba envuelta la bebé y toma una decisión. Con su narrativa ingenua y emotiva, se puede legar a pensar que en ocasiones raya la cursilería. Pero la capacidad del director para utilizar medios sencillos para crear perspectivas significativas sobre la lucha de las personas por la supervivencia durante el Holocausto es impresionante.

Por último también hay que resaltar cuidadoso trabajo realizado en el sonido, un elemento particularmente logrado y refinado que se utiliza como un refuerzo eficaz de los conceptos principales expresados. Después de todo, esta historia grita con fuerza que no hay que olvidar, porque independientemente de quiénes sean las partes involucradas, ciertas atrocidades pueden repetirse y, por ello, deben ser vistas, experimentadas a través del arte y las historias, y reconocidas.

'La mercancía más preciosa': vivir y morir en Auschwitz