lunes. 24.06.2024

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Celín Cebrián | @Celn4

El director George Miller ofrece a los fans del cine de acción 148 minutos de disfrute en Furiosa, una obra de la saga Mad Max, quizás la más distinta, dividida en 5 episodios y con un prólogo larguísimo y un narrador que va haciendo de cronista, que se suma a un cóctel de secuencias de acción en la que destacar un maravilloso traveling lento de izquierda a derecha hecho sobre el un plano general de una caravana de moteros marchando por el desierto y la cámara moviéndose en sentido contrario a la dirección de la marcha. Maravilloso. Muy plástico. Pero después la estética se repite una y otra vez y ya no sabemos si es que va a comenzar un premio de Moto GP o hay reunión de moteros con sus Harley-Davidson sobre la arena. 

En resumidas cuentas, un espectáculo grandioso que no me llama excesivamente la atención, entre trepidante y fantástico, pero que me parece un dejá-vu, un bis de otra cosa, un tris de historias similares pero con más complejidad en la puesta en escena, más de lo mismo, más de lo de siempre, porque, llegado un momento, preso del sopor, tengo ya mis dudas si el personaje de Smed, protagonizado por David Collins, no es muy parecido, si no igual, al de Gandalf de El Señor de los Anillos, al que le da vida Ian McKellen, o es Albus Dumbledore, trasladado a la pantalla por aquel genial actor como lo era Richard Harris en Harry Potter. Ya tengo mis dudas. Y algo parecido me pasa con ciertas partes de la película: hay secuencias que me parecen un recorta-pega de Waterworld y tengo la impresión que, de un momento a otro, va a aparecer por los aires subido en un cacharro hecho de hojalata Dennis Hopper, pero quien aparece es Chris Hemsworth. Eso sí, el amasijo de hierro y chatarra prosigue. Comprendo que esto hace y hará las delicias de cierto tipo de espectadores, esos que buscan el espectáculo, que en esta película está servido, pero soy de los que piensan que el cine, cuanto menos efectos especiales, es más cine.

Es cine de acción, con un ritmo imparable, persecuciones locas, violencia, pero quizás no tenga el esplendor de la anterior película de la saga, Fuga en la carretera

Lo que sí queda claro es que gran parte de la película y de ese mundo distópico necesitan como el agua a ese genio que ha diseñado el sonido y que no es otro que Robert McKenzie, que palía algunas caracterizaciones bastantes forzadas, como lo son algunas voces o bastantes diálogos huecos, sin contar con el propio desarrollo de la historia, que se olvida de la trama por momentos, envuelta en polvo y sangre por la que ya no vemos a Mel Gibson o a Charlize Theron por tierras australianas, sino a Anya Taylor-Joy interpretando a Alyla Browne y a Chris Hemsworth dando vida al doctor Dementus. 

La prensa se ha volcado en elogios en esta epopeya de venganza y acciones salvajes producida por Kennedy Miller Mitchell y la Warner Bros, que, además de productora, también es la distribuidora y que viene a retratarnos un mundo golpeado por los intereses económicos y políticos, con varias guerras de por medio para controlar el petróleo y el agua, mientras muchas personas viven en la miseria, y a la que le sobran unos cuantos minutos de metraje.

El actor australiano, ha dicho “que para él y para George, el director de la cinta, era importante encontrar cierta humanidad en el personaje”. También hace un cameo en la película la esposa de Chris, Elsa Pataky

Es cine de acción, con un ritmo imparable, persecuciones locas, violencia, pero quizás no tenga el esplendor de la anterior película de la saga, Fuga en la carretera, sobre todo porque la historia adolece de algo de continuación al estar fragmentada.

Por lo demás, los amantes de este cine pueden disfrutar de lo lindo. ¡Pasen y vean!

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