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MUJERES DE PELÍCULA | EDMUNDO FAYANÁS ESCUER

Christine de Pisan. La defensora de las mujeres

Nace en la ciudad de Venecia, en el año 1364. Su padre era Thomas de Pizzano, siendo médico y astrólogo, alcanzando mucha fama.

Su abuelo paterno fue Mondino de Luzzi famoso médico anatomista. El prestigio de su padre hace que sea invitado a las Cortes de Luis de Hungría y a la de Carlos V de Francia

Su padre Thomas decide acudir a la Corte de Carlos V de Francia. Esta decisión marcará para siempre la vida de Christine, pasando a ser médico personal del rey, consejero real y su astrólogo, que se ampara en los estudios realizados en la universidad italiana de Bolonia.

La infancia de Christine se desarrolla en el palacio Real, donde Carlos V crea una gran biblioteca, convirtiendo su corte en un lugar donde el arte y las ciencias alcanzan su máximo esplendor.

Sus padres no se ponían de acuerdo con la educación que debía recibir Christine. Su madre quería educarla, para que fuera una dama cortesana, instruyéndola en las labores del hogar, que era lo propio para una mujer en ese tiempo. Su padre Thomas planteaba para ella una educación intelectual exquisita. Para ello, puso a su disposición tutores privados, para que la enseñaran una cultura humanista, pasando muchas horas leyendo en la Biblioteca Real. Christine hablaba el italiano como lengua materna, además de latín y francés.

Se casa teniendo quince años con Etienne Castel, que tenía veinticuatro años y era el secretario del Rey. Etienne era un hombre bello y de buen porte, siendo además tierno y amoroso. Ella se enamoró profundamente de él. Fruto de este matrimonio fueron dos niñas y un niño, aunque una de ellas muere a edad muy temprana.


Biblioteca Real donde esta Christine

Escribe “Baladas de amor”, donde expresa todo el amor, que siente por su marido Etienne.

Un año después de casarse, el rey Carlos V fallece y eso cambia la vida de Christine, pues toda la familia pierde los favores del nuevo rey Carlos VI. Su padre Thomas muere cuando ella tenía veintiún años, y tres años después muere su marido Etienne como consecuencia de la peste.

Así, con veinticuatro años se queda viuda, al cargo de dos hijos, su madre y de su sobrina. Le resulta muy difícil heredar las tierras de su padre por ser mujer. Los acreedores le reclaman deudas de su marido, que no sabe si son reales o falsas. El dinero en efectivo que poseía, lo invierte con un mercader que le prometía triplicar su valor, pero que resultó ser un engaño, perdiendo todas sus posesiones.

Ante la situación desesperada en que se encuentra, acude a antiguos conocidos de palacio para que le ayuden. Ella decide dedicarse profesionalmente a escribir y para ello cuenta con el apoyo de la reina Isabel, que era la esposa de Carlos VI. Ella se convierte en su mecenas y le da el apoyo económico necesario, para que se dedique a escribir, disponiendo de un estudio propio en la Biblioteca Real.

Sus primeros poemas, baladas de amores perdidos, transmitían la tristeza del amor perdido de su marido y de las dificultades que conlleva su viudedad, centrándose en el dolor y la soledad. Estos poemas alcanzaron un gran éxito popular

Proverbes Moreaux

Con el tiempo, Christine amplió los contenidos de su obra y abarcando aspectos filosóficos, políticos, mitológicos, y de amor cortés. A partir de 1399, comienza a escribir sobre los derechos de las mujeres. Sus argumentaciones siguen sorprendiendo actualmente por su frescura y la profundidad en contenidos.

El escritor y poete del amor Jan Meung publica un poema llamado “La Roma de la rose”, donde describe a la mujer como un ser desnaturalizado, malo y depravado.

Bien insensato es quien toma mujer, pues la vida en tal estado es difícil y enojosa a causa de las disputas y las peleas, que son resultado de la necedad y el orgullo de las mujeres, a causa de los obstáculos que ellas crean todo el tiempo, y los reproches. Las reclamaciones y las quejas que con cualquier motivo………. Quien se casa con una mujer pobre debe ocuparse de alimentarla, vestirla y calzarla; y si cree mejorar el estado tomando una mujer rica, apenas logra soportarla, tan orgullosa y arrogante resulta ser…………”

Christine responde al escrito de Jean Meung con frases como: “¡Qué no se me impute como locura, arrogancia o presunción al hecho de atreverme yo, una mujer, a responder y contradecir a un autor tan sutil cuando él, un hombre solo, se ha atrevido a difamar y a reprochar sin excepción a todo un sexo”.

La obra de Jean Meung tiene un claro contenido antifeminista. La contestación de Christine marca el primer caso claro de la historia europea donde una mujer escribe contra las calumnias que la mujer había soportado tanto tiempo.


Le libre de la Cité des dames

Tanto en la Edad Media como en el Renacimiento las mujeres tenían prohibido entrar en las universidades, teniendo muy menguadas las actividades profesionales, sufriendo constantemente una misoginia intelectual y religiosa por parte de la Iglesia, minusvalorando el papel de la mujer en la sociedad.

Al principio de la Edad Media, las mujeres tenían más posibilidades que al final de la misma y el Renacimiento, fruto del papel que la Iglesia juega en esta época, suponiendo un retroceso muy importante para la mujer.

Esto provoca un gran debate intelectual en la época. Alrededor de la Universidad de Paris, se crea la Orden de la Rosa, que era una asociación masculina que pretendía defender el honor de las mujeres. Christine organiza “La Querelle de la Rose”, asociación femenina similar a la de los hombres y con la misma finalidad, teniendo un gran éxito, que llegó hasta el siglo XVII.

Con esta organización, se abre un debate histórico que trata sobre la naturaleza, posición y esencia de la mujer, planteando el lugar que debía ocupar la mujer en la sociedad y la familia.


Cent Ballades

En el debate participan mujeres, pensadoras e intelectuales, que se oponen a las teorías actuales, basadas en cuestiones biológicas, que presentaban al hombre como la perfección máxima de la Naturaleza. Rechazando determinadas ideas médicas como por ejemplo “que la mujer no era más que un varón, pero un varón imperfecto……. Como su naturaleza era fría y húmeda, no consiguió la cocción completa y sus resultados se quedan a mitad de camino respecto a los del hombre”. Se explicaban algunas diferencias como que el pene hacia fuera era la perfección frente a la vagina, que por defecto ha quedado dentro, o que el cerebro y por tanto las capacidades fueran menores o incluso nulas respecto a la masculina.

En el año 1399, escribe “Epístola del Dios del amor”, rechazando los falsos amores y amantes que prometen mucho y luego no dan nada. En 1400, escribe dos ensayos “Dechado de Poissy” y “Debate de los dos amantes”, en donde disecciona el sentido del amor cortés, planteando cual es el papel de la mujer en las composiciones poéticas.

También opina sobre la política escribiendo “Epístola a la reina Isabel” y sobre la justicia militar de la época con “El libro de los hechos de armas y caballeros”.

En el año 1405, escribe “La ciudad de damas”, que comienza así:

Me preguntaba cuáles podrían ser las razones que llevan a tantos hombres, clérigos y laicos, a vituperar a las mujeres, criticándolas bien de palabra, bien en escritos y tratados…….. Yo, que he nacido mujer, me puse a examinar mi carácter…….

Me propuse decidir, en conciencia, si el testimonio reunido por tantos varones ilustres podría estar equivocado. Pero por más que intentaba volver sobre ello, apurando las ideas como quien va mondando una fruta, no podía entender ni asimilar como bien fundado el juicio de los hombres sobre la naturaleza y conducta de las mujeres. Al mismo tiempo, sin embargo, yo me empeñaba en acusarlas porque pensaba que sería muy improbable que tantos hombres preclaros, tantos doctores de tan hondo entendimiento y universal clarividencia (me parece que todos habrán tenido que disfrutar de tales facultades) hayan podido discurrir de modo tan tajante y en tantas obras que me era casi imposible encontrar un texto moralizante, cualquiera que fuera el autor, sin toparme antes de llegar al final con algún párrafo o capítulo que acusará o despreciara a las mujeres”.

En esta obra, denuncia el sistema misógino planteando una serie de derechos consustanciales a la mujer. Nos muestra una visión utópica e ideal de la ciudad perfecta en este libro, que era gobernada por mujeres. Viene representada por tres figuras femeninas, la Justicia, la Razón y la Rectitud.

Christine asiste a la guerra civil, que se da en Francia, a partir del año 1410 entre los borgoñeses y los armañacs. Escribe dos libros “Lamentaciones sobre la guerra civil” y “El libro de la paz”. Ante la caótica situación, que vive Paris, como consecuencia de la guerra civil, abandona la ciudad en el año 1412, se refugia en el convento de Poissy, donde se encuentra su hija. Lleva una vida interior tortuosa en el convento y durante diez años deja de escribir.

Sin embargo, un hecho hace que vuelva a escribir. Son los acontecimientos que en el año 1421, donde la ciudad de Orleans se encuentra sitiada por los ingleses, apareciendo la figura de Juana de Arco, que guía a las tropas francesas consiguiendo que se levante el cerco de la ciudad. Ella le dedica el libro “Le Ditie de Jehanne d’Arc”:

Jehanne d’Arc

Tú, Juana, en buena hora nacida

¡Bendito sea el que creó! (……)

¡Ay! ¡Qué honor para el sexo

Femenino! Bien amado de Dios, según provee,

Cuando todo este gran pueblo desfallecido,

Huye del reino despavorido,

Ahora rescatado y salvado por una mujer

(lo que no pudieron los hombres hacer)

Y los traidores desertores,

Antes apenas hubiesen podido creer que fuera cierto

Muere en Poissy a los 66 años. Se le reconoce el mérito de ser la primera mujer dedicada profesionalmente a escribir. Es considerada como la precursora del movimiento a favor de la mujer, siendo el primer referente del feminismo.

Nos encontramos con una mujer valiente y muy inteligente, que supo enfrentarse a la discriminación que imponían en la época los hombres y sobre todo la Iglesia. Es un privilegio resaltar el papel histórico de esta mujer, Christine de Pisan.