domingo 20/9/20
REYES Y REINAS DE ESPAñA | HISTORIA BORBóNICA

Carlos III, un rey tranquilo

Carlos III era un rey muy devoto de la Iglesia. Su pensamiento, sus actos y lenguaje estaban basados en la religión católica. Era como ya hemos visto de misa y rezos diarios.

Nace en el Real Alcázar de Madrid, el 20 de enero de 1716. Sus padres son Felipe V e Isabel de Farnesio. Carlos III era el primer hijo que tuvo Felipe V con Isabel de Farnesio. Felipe V ya tenía dos hijos de su anterior matrimonio con María Luisa Gabriela de Saboya, Luis I que reinó ocho meses tras la primera abdicación de Felipe V y que murió y Fernando VI que reinó de 1748 a 1759. Ambos hermanos no tuvieron descendencia, por lo que Carlos III era el primero en la línea sucesoria tras la muerte de Fernando VI.

Había un comentario muy extendido por la Corte madrileña, que decía que Carlos III no era hijo de Felipe V, sino fruto de las relaciones del cardenal Alberoni y de su madre Isabel de Farnesio

Tras la guerra de Sucesión, España perdió muchos territorios europeos. El Tratado de Utrecht de 1713-1715, El Tratado de Hannover de septiembre de 1725 replica al Tratado de Viena de abril de 1725, sirven para confirmar las pérdidas territoriales.

Isabel de Farnesio peleó continuamente para intentar recuperar los territorios italianos, de donde era originaria, para la Corona de España. Carlos fue utilizado como pieza fundamental en la recuperación de la influencia española en Italia. Carlos fue nombrado duque de Parma con el título de Carlos I desde 1731 a 1735.

Posteriormente, desde el año 1735 a 1759 es nombrado rey de Nápoles como Carlos VII y de Sicilia como Carlos V, hasta que en 1759 es nombrado rey de España, abandonando los territorios italianos para sustituir al difunto Fernando VI.

Tuvo una infancia típica de la familia real española. Hasta los siete años fue cuidado por mujeres dirigidas por María Antonia Salcedo y siempre Carlos III tuvo un gran respeto hacia ella. A partir del séptimo año, su educación fue encargada a Francisco María Spínola y Spínola, duque de San Pedro, que contaba con un cuarto del infante compuesto por catorce personas.

Carlos III tuvo una primera infancia con una buena salud. Su educación inicial fue rutinaria y clásica, que era la que se daba en la Corte española. Además de aprender las primeras letras, recibía una educación variada, preparatoria de quien podría ser un futuro rey. Recibió una amplia formación religiosa, humanística, en idiomas y una buena preparación militar y técnica.


Ilustración que muestra a un grupo de jesuitas siendo embarcado para su expulsión

A todo ello hay que unir su preparación para el baile, la música y la equitación encaminado a modelar una persona con un carácter tranquilo y mesurado. Carlos se aficionó a la pesca y a la caza, pero sobre todo a esta última, que la practicó toda su vida como veremos.

Carlos III fue descrito como una persona poco agraciada. Tenía poca altura, era delgado y enjuto. Su cara era alargada, con un labio inferior prominente, con ojos achinados y pequeños, pero su rasgo más distintivo era su prominente nariz. Su tez era muy morena debido a dos aspectos, la primera por la práctica de la caza y la segunda por una terapia, que consideraba, que tener la tez morena era preventiva para no caer en la locura como había sucedido a su padre Felipe V y a su hermanastro Fernando VI.

Carlos III era muy reflexivo y tranquilo. Combinaba la frialdad y la calma, al mismo tiempo que mostraba una gran seguridad y firmeza en sí mismo, es decir, poseía una gran autoestima. Era un gran cumplidor de sus obligaciones. Fiel a sus amigos cercanos, era poco dado a las aventuras, al mismo tiempo, que tenía un humor con gran ironía.

Toda su acción personal en la política estaba basada en un alto sentido cívico de servicio. Se basaba en un comportamiento moral unido a la religión, lo que le llevaba a ser exigente, al ser consciente, de que era un modelo para mucha gente y además le gustaba entender al otro. Era de una gran austeridad. En treinta años de gobierno solo usó diez casacas que siempre tenían las mismas medidas.

Lleva una vida metódica y rutinaria, que contrastaba con la que tenían otros reyes. Se levantaba a las seis de la mañana, rezando un cuarto de hora. A continuación realizaba su higiene personal y tomaba siempre un desayuno con chocolate. Oía misa diaria y a continuación visitaba a sus hijos.


Carlos III cuadro de Francisco de Goya, Museo del Prado

A las ocho de la mañana empezaban los despachos con sus ministros hasta las once de la mañana. Posteriormente, comía, y dormía la siesta en verano, pero nunca en invierno. Después salía diariamente a cazar, que era su gran pasión. Al anochecer visitaba a la familia o atendía a los asuntos políticos urgentes. A veces jugaba a las cartas, después cenaba, casi siempre con los mismos alimentos. Rezaba y se iba a dormir. Nunca asistía a grandes espectáculos, ni a la ópera ni a la música.

Carlos III era un rey muy devoto de la Iglesia. Su pensamiento, sus actos y lenguaje estaban basados en la religión católica. Era como ya hemos visto de misa y rezos diarios. Era un hombre que con su estilo de vida, buscaba la eterna salvación de su alma, que para él era prioritario. Sin embargo, esta profunda religiosidad, no le impedía sentir, que el rey era el único al que todos los súbditos debían obedecer, claro está, también los eclesiásticos.


Escudo de Carlos III

SU MATRIMONIO

Carlos III contrajo matrimonio con María Amalia Walburga de Sajonia cuando él tenía 23 años y ella catorce. Carlos III era entonces rey de Nápoles y Sicilia. María Amalia era una princesa polaca de rica y fecunda familia. Su matrimonio estaba motivado por cuestiones políticas. Se casaron por poderes en el Palacio de Dresde, en Sajonia, el nueve de mayo de 1838 y la boda se celebró posteriormente en Nápoles, el 9 de junio del mismo año.

A pesar de que se trataba de un matrimonio concertado, Amalia y Carlos se mantuvieron muy unidos, y el rey, al enviudar, no volvió a contraer matrimonio.

En septiembre de 1760, apenas dos años después de su llegada a España, María Amalia murió a causa de una tuberculosis. Carlos III señaló: "En veintidós años de matrimonio, éste es el primer disgusto serio que me da Amalia".

Tuvieron trece hijos, pero sólo siete llegaron a adultos:

María Isabel Antonia, infanta de España, Murió con dos años
María Josefa Antonia, infanta de España. Murió al poco de nacer
María Isabel Ana, infanta de España. Murió con apenas cinco años.
María Josefa Carmela, infanta de España. Figura importante en el cuadro de Goya, “La familia de Carlos IV”. Murió sin descendencia.


La reina María Amalia de Sajonia, en un retrato póstumo pintado por Antón Rafael Mengs, Museo del Prado

María Luisa, infanta de España. Casada con Leopoldo II de Austria, emperador del Sacro Emperador Romano Germánico, con descendencia.
Felipe Antonio, infante de España y duque de Calabria. Fue excluido de la sucesión al trono de España y al de Nápoles debido a su condición de deficiente mental.
Carlos IV, rey de España. Casado con María Luisa de Borbón-Parma, Princesa de Parma; con descendencia.
María Teresa Antonia, infanta de España. Murió enseguida de nacer.
Fernando I, rey de las Dos Sicilias Casado con María Carolina de Habsburgo, Archiduquesa de Austria. Tuvo descendencia.
Gabriel, infante de España. Casado con Mariana Victoria de Braganza, infanta de Portugal. Murió joven, antes que su padre, lo que fue devastador para Carlos III que falleció poco después. Falleció de viruela como su mujer.
María Antonieta, infanta de España. Murió sin llegar al año de vida.
Antonio Pascual, infante de España. Casado con María Amalia de Borbón, infanta de España, sin descendencia.
Francisco Javier, infante de España. Murió sin descendencia.


Estatua ecuestre de Carlos III en la Puerta del Sol de Madrid

SU LABOR POLÍTICA

Carlos III elegía personalmente a sus ministros y controlaba su acción de gobierno. Exigía fidelidad y eficacia. Debían estar bien dotados técnicamente y con claridad política y debían saber que el poder que detentaban procedía directa y exclusivamente del Rey.

Tenía el don de escuchar mucho y nunca se dejaba engañar. Los principales asuntos de Estado, los decidía él, tras escuchar a sus ministros. Todos los ministros que tuvo, Wall, Grimaldi, Esquilache, Campomanes, Floridablanca, Aranda… así lo atestiguan.

Desde el inicio de su reinado trazó un plan reformista que seguía y profundizaba el ya iniciado por su hermanastro Fernando VI. Buscaba un proceso modernizador que sacara a España de su atraso respecto a las otras potencias europeas. Buscaba la consolidación de las colonias americanas, que eran codiciadas por Inglaterra.

Desarrolló una política de cambios moderados y graduales en la economía, sociedad y en la cultura, que no tenía por finalidad la de acabar con el sistema vigente, sino el de hacerlo más competitivo. Carlos III no era un intelectual, pero tenía la convicción de que el más alto sentido del deber de un monarca era engrandecer la monarquía y mejorar la vida de su pueblo.


El conde de Floribalnca

Tal como fue envejeciendo y sus facultades fueron disminuyendo le llevaron a delegar cada vez más sus tareas de gobierno. Cabe mencionar la labor del conde de Floridablanca.

ALGUNOS ASPECTOS DE SU POLÍTICA

No pretendo hacer un relato exhaustivo de su obra política, pero sí de algunos aspectos que más llaman la atención.

LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA DE LOS ESTADOS UNIDOS

Trece Colonias norteamericanas se sublevaron contra el rey Jorge III de Inglaterra. Estas colonias cuentan con el apoyo de España y de Francia. El 4 de julio de 1776, se declara la independencia de los Estados Unidos. Se produce la guerra en 1779 entre España y Francia contra Inglaterra. Se puso fin a esta guerra en 1783, con la firma del Tratado de París, donde España recuperó Menorca, Florida y las costas de Honduras pero no consiguió la entrega de Gibraltar.

La expulsión de los jesuitas

La compañía de Jesús era la orden masculina católica más importante del país, que había sido fundada por españoles, estando muy vinculada a la Historia de España y a la monarquía. Había destacado por su lucha en la Contrarreforma y en la evangelización de América. Tres fueron las razones oficiales para esta expulsión:

. El gran enriquecimiento de la Compañía de Jesús.

. Intervenir en la vida política del país contra los intereses de la monarquía.

. Buscar el asesinato de los reyes de Portugal y de Francia.

La causa real por la que se produce la expulsión de los jesuitas de nuestro país es la defensa que hicieron de los derechos de la Santa Sede contra el regalismo (son los privilegios de los Reyes en las relaciones con la Iglesia, como el nombramiento de las autoridades eclesiásticas del país).

Carlos III al igual que su madre Isabel de Farnesio tenían gran recelo, debido al gran poder que ostentaban los jesuitas. Se acusó a los éstos de incitar el motín de Esquilache, lo cual no es cierto. El rey promulga, el 27 de febrero de 1767, la Pragmática Sanción por la cual se les expulsa de todos los territorios de la Corona española, incluyendo los territorios ultramarinos. Se procede a la incautación de todo el patrimonio de la Orden.


Grabado del Motín de Esquilache, acontecido en 1766

El Papa Clemente XIV promulgó, en agosto de 1773, el “Dominus ac Redemptor” donde se suprime la Compañía de Jesús y se decreto la conversión de los jesuitas en clero secular.

Será el Papa Pío VII en el año 1814, quien a través de la bula “Solicitude ómnium Ecclesiarum” se restablece la Compañía de Jesús y siendo Fernando VII quien permita el regreso a España de los jesuitas.

La Iglesia española era poseedora en aquellos tiempos de grandes riquezas. El clero representaba el 2% de su población, sin embargo poseía el 15% de la tierras de labor de Castilla y el 10% del ganado lanar. A todas estas riquezas hay que añadirle el cobro del diezmo y los ingresos de las rentas hipotecarias o alquileres.

Por eso para Carlos III era tan importante la política regalista, pues le permitía controlar todo lo que sucedía en la iglesia española. Sometió a las universidades al Patronato Real. Creó los Estudios de San Isidro en Madrid, que estaba destinado a ser un centro moderno de referencia para la enseñanza media. Fundó las escuelas de Artes y Oficios, que todavía perduran.

Se elaboró un nuevo Plan de estudios universitarios, que fue rechazado por la universidad de Salamanca que tenía uno propio.

CARLOS III Y MADRID

El Rey fue el que intentó modernizar Madrid. Desarrolló la construcción de paseos, propuso la iluminación de sus calles y el saneamiento de la ciudad. Mandó construir grandes monumentos como la Puerta de Alcalá, el Hospital de San Carlos, el Jardín Botánico y el Museo del Prado.


Campomanes, por Antonio Carnicero de 1777 

Construyó numerosos edificios para dar cabida a una administración pública cada vez más numerosa y compleja. Fue el organizador de la red radial de las carreteras donde Madrid era el punto de salida de conexión con el resto del territorio. Fue el creador de Correos como servicio público.


Ilustración que muestra a un grupo de jesuitas siendo embarcado para su expulsión

SU POLÍTICA ECONÓMICA

Impulsó la reforma de la agricultura. Luchó contra los viejos privilegios de la Mesta, que impedía el desarrollo de la agricultura. Para ello, promulgó leyes que eliminaban los grandes privilegios de los ganaderos castellanos. Se incorporó los señoríos a la Corona y se pusieron trabas al desarrollo de los mayorazgos.

Favoreció el reparto de las tierras comunales y dividió los latifundios para hacerlos más operativos y rentables. Estas medidas iban encaminadas a favorecer a los más desfavorecidos y contó con el rechazo del mundo eclesiástico y la aristocracia.

Carlos III combatió la negativa de los hidalgos al trabajo, que sólo medraban alrededor de la Corte madrileña y no aportaban nada al país. Dignificó la palabra “trabajo”, pues para la aristocracia era tabú y sólo debía ser realizado por las clases bajas.

Liberalizó el comercio de los cereales en 1765, lo que produjo una subida muy fuerte de los productos de primera necesidad, debido a que en esos años hubo malas cosechas y al acaparamiento de los especuladores. Esto se solucionó con la importación de cereales desde Sicilia.

Creó las Sociedades Económicas de Amigos del País, pensadas por el ministro José de Gálvez. Campomanes publicó “el Tratado de la Regalía de la Amortización” basado en las teorías de la fisiocracia donde se planteaba una distribución más equitativa de la tierra, pues consideraba que era fundamental para conseguir el bienestar del Estado y de sus ciudadanos.

Se buscó la repoblación de determinadas zonas del país, como la Sierra Morena. Campomanes promulgó un decreto sobre “las Nuevas Poblaciones de Andalucía y Sierra Morena”. Todo el proyecto fue supervisado por el intendente Pablo de Olavide.

Se trajeron inmigrantes alemanes y flamencos siempre que fueran católicos. Con ello, se intentaba acabar con el fuerte bandolerismo de la zona. Se fundaron pueblos como La Carolina, La Carlota o La Luisiana. Se les adjudicó lotes de tierras, material para que hicieran sus casas e instrumentos de labranza.

Se intentó modernizar el país, con un amplio desarrolló de la industria, fundamentalmente de bienes de lujo. Destacando las industrias como Porcelanas del Buen Retiro, Cristales de la Granja, la Platería Martínez… En el resto del país se crearon industrias para atender los bienes de consumo, buscando el autoabastecimiento del país.


Carlos III de cazador. De Francisco de Goya 1788

Se creó el Banco de San Carlos en 1782. Se fundó la Lotería Nacional.

Cabe destacar en las obras públicas la gran cantidad de las mismas que se realizaron. El canal imperial de Aragón y del Manzanares, entre otros muchos. Se diseñó que Madrid fuera puerto de mar uniendo a través de canales y exclusas Sevilla y Madrid. El diseño era tan perfecto que la actual vía de AVE Madrid-Sevilla sigue el diseño de este canal.

Se construyeron trescientos veintidós puentes en todo el reino, además del trazado de caminos y carreteras necesarios para la articulación del comercio y transporte interior. Se constituyo un servicio regular oficial de correo y diligencias.

Ordenó una profunda reforma del ejército, para lo que se crearon las Ordenanzas Reales de 1768, que consiguieron que el ejército fuera mucho más eficaz, y algunas de dichas medidas todavía se conservan. Siguió con el proceso de modernización de la marina de guerra y comercial española, que fue considerada la segunda más moderna y poderosa del mundo tas la británica.

EL FINAL DE CARLOS III

Muere, el 14 de diciembre de 1788, en Madrid. Nunca tuvo relaciones con otras mujeres desde que se murió su esposa María Amelia. Con él, se termina el reformismo ilustrado en España, coincidiendo su muerte con el estallido de la Revolución francesa. Dicha revolución provoca un gran temor en las elites españolas que terminan con el legado reformador de Carlos III y hacen del reinado Carlos IV una etapa profundamente conservadora.


Carlos III y el embajador marroquí

Podemos concluir que el reinado de Carlos III significa un apoyo a la investigación y a la ciencia en el país. Se aprueban leyes eficaces que intentan llevar la justicia a las clases desfavorecidas, que significan romper con el inmovilismo de gremios y corporaciones de marcado signo medieval. Permite ejercer oficios honorables a los hijos ilegítimos y abre las puertas a la incorporación de la mujer al mundo del trabajo, que hasta entonces estaba prohibido. Su reinado abrió las puertas a un mundo de esperanza. Podemos calificar a Carlos III como el mejor rey de toda la dinastía de los Borbones.


Monumento de Carlos III en Burgos


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Carlos III, un rey tranquilo