miércoles 28/7/21
74 FESTIVAL D’AVIGNON

A la búsqueda del instante sublime

Angélica Liddell se desnuda, no físicamente sino espiritualmente, y dice verdades como puños 

Lugar: Ópera Confluence de Aviñón

Compañía: Angélica Liddell

Obra: Liebestod. El olor a sangre no se me quita de los ojos. Juan Belmonte. Historie (s) du Théâtre III

Autora: Angélica Liddell

Actores: Angélica Liddell, Borja López, Gumersindo Puche, Palestina de los Reyes, Patrice  Le Rouzic, y figurantes

Ayudante de dirección; Borja López

Puesta en escena, escenografía y vestuario: Angélica Liddell

Estreno: 8 de Julio (otras funciones del 9 al 14) de 2021

Bueno, Liebestod es el término que designa el aria final de la ópera Tristán e Isolda, de Richard Wagner. El olor a sangre no se me quita de los ojos, es una frase que el pintor Francis Bacon había retenido de una lectura de Esquilo, y que le obsesionó durante toda su vida. Juan Belmonte es el torero espiritual por excelencia. Valle Inclán, amigo de Belmonte, le dijo en cierta ocasión: “lo único que te queda es morir en la arena”.

Lo cierto es que nuestros más grandes artistas, desde Velázquez a Picasso, pasando por Goya, o de Valle Inclán a Bergamín, pasando por Federico García Lorca, han glosado y recreado el mundo del toro magistralmente. Liddell lo hace a su manera, con una ceremonia ritual con ese bello y magnifico final, cuando a Angélica la ayudan a vestirse el traje de luces y se dirige al otro extremo del escenario, donde un gran toro de cartón, tumbado, está a punto de morir. Ella se inclina sobre el toro al que llama Tristán, diciendo que es Isolda, que está dispuesta a morir de amor con su pareja.

El trabajo está bien, pero entre las primeras escenas y ese magnífico final, hay una parte que a mí me ha interesado muchísimo más y que, a juzgar por la reacción del público, también al respetable. Es la parte de la Historia del Teatro, en la que Angélica se desnuda, no físicamente sino espiritualmente, en la que dice verdades como puños y que comparto absolutamente, sabiendo como sé que a algunos críticos de teatro, a algunos popes culturales, a algunos funcionarios, actores y directores de nuestro país, les joderá mucho esas verdades como puños.

Este trabajo que el público francés aplaudió puesto en pie, podrá verse los día 23, 24 y 25 de este mes de julio en el Grec de Barcelona, el mejor Festival de Teatro de España.

Carlos Toquero Sandoval: Vallisoletano. de 1964 a 1985 trabaja como actor en diferentes grupos de Teatro como  “CORRAL DE COMEDIAS”, “TELONCILLO” Y “TEATRO ESTABLE DE LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID". En 1969 funda "Teatro Carro de Tespis", año en que obtiene un premio a la mejor dirección por "El precio de los sueños" de Carlos Muñiz. En 1975 y 1976 cursa estudios de cine y teatro en la Universidad de Paris (Vincennes-VIII). En 1977 realizó una versión de "Misterio bujo" de Maiakowski, para "Teloncillo". Es autor de tres cortometrajes: "Un sujeto vil" basado en el cuento homónimo de Bertolt Brecht (1985), "Las viejas" (1986) y "Pesadillas" (1987), ambos guiones propios. En 1991 dirigió "Que lo llamen Jazz", de Jean Rhys, interpretado por Angélica Llongueras y estrenada en el ciclo de teatro íntimo del Centro cultura de la Villa (Madrid 7 de diciembre de dicho año). Es premio Chamán 2000 de la Cátedra Iberoamericana itinerante de narración oral escénica. De 1992 a 2016 fue crítico de teatro de "Diario de Valladolid. El Mundo"

           

A la búsqueda del instante sublime