miércoles 20.11.2019

Besteiro, intenso socialista (1913-1923)

En su época en el Congreso de los Diputados, Besteiro comenzó a tener un evidente protagonismo.

besteiro2Al poco de ingresar en el PSOE, Julián Besteiro comenzó una intensa actividad política en el ámbito municipal. En 1913 fue elegido candidato a las elecciones a diputados provinciales por el distrito madrileño de Universidad-Hospicio. También fue candidato en las elecciones municipales consiguiendo ser elegido concejal en la capital, responsabilidad que desempeñó hasta el año 1917. Como concejal repetiría en ese año y luego en las elecciones trascendentales de 1931, aunque no ejerció como tal.

Besteiro desplegó aún más actividad en el seno de las organizaciones socialistas. Asistió a los Congresos de la UGT de 1914 y 1916, representando a la Sociedad de Oficios Varios de Madrid a la que pertenecía. También asistió al X Congreso del PSOE de 1915 representando a distintas Agrupaciones, como también ocurrió en el Congreso Extraordinario de 1921. Pero, sobre todo, muy pronto se aupó a la dirección del Partido Socialista y de la UGT, dada su valía intelectual. Desde 1914 ocupó diversos cargos. En la UGT fue elegido vocal en 1914 hasta 1916, así como vicesecretario (1916-1918), y vicepresidente desde 1918 hasta 1928. En el PSOE fue vicepresidente entre 1915 y 1928. También habría que destacar que fue presidente de la Gráfica Socialista y de la Fundación Cesáreo del Cerro, una de las experiencias pedagógicas más importantes del socialismo español en la capital madrileña.

Besteiro no sólo ocupó distintos cargos y responsabilidades sino que se implicó de forma intensa en las polémicas internas del socialismo español, especialmente importantes en el período de crisis de la Monarquía de Alfonso XIII. En el Congreso de 1915 presentó, junto con Luis Araquistain y Antonio Fabra Rivas, una moción que condenaba el denominado imperialismo austrogermano, en plena Gran Guerra, y en favor de los aliados, implicándose en el debate sobre la postura que debía adoptar el PSOE ante el conflicto. En el Partido había varias posturas al respecto. Un sector quiso que se fuera fiel al espíritu pacifista del internacionalismo socialista, pero terminaría venciendo una postura más pragmática, contraria a la guerra pero con marcada tendencia aliadófila, al considerar que al menos Gran Bretaña y Francia eran democracias frente al autoritarismo de los Imperios Centrales.

Besteiro estuvo presente en los intensos conflictos sociales que se recrudecieron en tiempos de la Primera Guerra Mundial y posteriormente. En 1916 lideró un comité de la UGT para elevar al conde de Romanones, a la sazón presidente del Consejo de Ministros, varias demandas obreras que no fueron atendidas, hecho que derivaría en una huelga en diciembre de ese mismo año. Entre esas propuestas se pedía el fin de la Guerra de Marruecos, asunto muy sensible para los socialistas. Besteiro estuvo en la firma, junto con Largo Caballero y Vicente Barrio, del acuerdo con la CNT, representada por Salvador Seguí y Ángel Pestaña en Zaragoza el día 17 de julio de 1916, que propició la huelga mencionada.

Formó parte del Comité de Huelga en el verano de 1917. Por ello sería detenido, junto con Daniel Anguiano, Francisco Largo Caballero y Andrés Saborit. Fueron juzgados por un tribunal militar, y condenados a cadena perpetua. Serían trasladados al penal de Cartagena, aunque allí no estarían mucho tiempo, porque tras las elecciones de 1918 tuvieron que salir al ser elegidos diputados. En la cárcel se trabó una gran amistad entre Andrés Saborit y Julián Besteiro. El primero escribiría una biografía y una obra sobre el pensamiento de Besteiro. La experiencia carcelaria sería recogida en las cartas que envió a su esposa Dolores Cebrián. No serían las únicas, porque luego estarían las segundas, de muy distinto tono y contenido, cuando se encontraba preso en Carmona ya condenado por el franquismo, y a las puertas de la muerte.

En el Congreso de los Diputados comenzó a tener un evidente protagonismo, no sólo por su brillantez, sino por su inicial empeño en explicar y justificar el hecho de la Huelga General de 1917. Pero no agotó este tema, ya que se implicaría en asuntos de sanidad, educación primaria y contra el analfabetismo.

En febrero de 1919 viajó a Berna para representar al PSOE. Esta es la época en la que fue adquiriendo más responsabilidad en el Partido dado el difícil estado de salud de Pablo Iglesias. Besteiro se convirtió en el presidente de hecho.

La década de los años veinte traería un intenso conflicto interno al PSOE, derivado de la Revolución Rusa y de la cuestión de la III Internacional. Era inevitable que Besteiro adoptara una postura y se implicara en un momento histórico que derivaría en una clara división en el seno de la izquierda marxista. Besteiro no había visto con malos ojos la Revolución de Octubre pero siempre se opuso a que ese fuera el camino que debiera emprender el socialismo y el movimiento obrero fuera de Rusia. Por eso defendió la permanencia del PSOE en la Segunda Internacional. En el Congreso Extraordinario de abril de 1920 el Partido adoptó una postura intermedia entre los terceristas, es decir, los que defendían sin condiciones el ingreso en la III Internacional, y los contrarios a ultranza, como Besteiro. La postura media había sido defendida por Fernando de los Ríos, y se basaba en la posibilidad de ingresar pero con duras y estrictas condiciones, además de que dos delegados debían visitar Rusia para conocer la situación y negociar. Como es sabido, fueron elegidos para esta comisión el propio Fernando de los Ríos y Daniel Anguiano. El primero regresó defendiendo la imposibilidad de ingresar en la nueva Internacional. La experiencia le sirvió para escribir un libro sobre su viaje en Rusia. El segundo, en cambio, fue favorable a dicho ingreso con algunos matices. Por su parte, Besteiro ante la decisión intermedia tomada se negó a seguir formando de la Comisión Ejecutiva a pesar de que había sido reelegido. Besteiro fue inflexible frente a los terceristas y consiguió el apoyo de Largo Caballero, que controlaba la UGT. Esta postura terminaría venciendo en el Congreso de abril de 1921 porque el PSOE rechazaría oficialmente adherirse a la Internacional Comunista. Besteiro regresó a la dirección del Partido. En 1922, en vísperas del golpe de Primo de Rivera, era vicepresidente del PSOE  y de la UGT.

Besteiro, intenso socialista (1913-1923)
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