viernes. 19.04.2024
MÚSICA | CON ÉL SE VA TODA UNA ÉPOCA

Muere el músico cubano Bebo Valdés: hasta siempre

El mítico artista cubano Dionisio Ramón Emilio Valdés Amaro, conocido universalmente con el nombre artístico de Bebo Valdés, falleció ayer los 94 años de edad, Toda una época, la de la edad de oro de la música cubana, se va con él. .

Bebo Valdés (Quivicán, Cuba 1918) comenzó a los siete años sus estudios de piano,  una labor de aprendizaje que combinaba con intervenciones en agrupaciones escolares en las que cantaba y tocaba las maracas. Cjuando cumplió la mayoría de edad se trasladó a La Habana con la intención de estudiar en el Conservatorio. Lo hizo durante años al miemo tiempo que se ganaba la vida trabajando en las más humildes labores en un restaurante chino.

En los años 40, debutó como pianista profesional con diversas orquestas, entre la que cabe destacar la que encabezaba el trompetista Julio Cueva, que trabajó para distintas emisoras de radio en el tiempo en que la radio era el principal medio de comunicación y de difusión de la música. Por esa época empezó a coincidir con un amigo de la infancia que también iba a escribir páginas gloriosas de la música cubana: el compositor y contrabajista Israel López 'Cachao', padre del mambo que luego popularizaría Pérez Prado.

En 1948, despues de realizar un viaje a Haití que, según confesaría en diversas ocasiones, marcaría toda su trayectoria musical, su carrera se consolidó y tomó impulso al incorporarse al legendario Club 'Tropicana', donde permaneció como pianista y arreglista residente en la orquesta de Armando Romeu, hasta 1957.

LA CREACIÓN DE 'BIG BAND'

Durante esta época la música de Valdés no paraba de crecer y cobrar prestigio. Creó su propia 'big band', denominada Sabor de Cuba. Con su respaldo musical triunfaron figuras como la vedette Rita Montaner y cantantes que alcanzarían una fama universal como  Beny Moré o Rolando Laserie.

De los inicios de la década de 1950 datan sus 'descargas', sesiones de improvisación de jazz afrocubano que se encargaría de grabar por primera vez en la historia el conocido productor estadounidense Norman Granz, creador de Jazz at the Philarmonic y fundador delo sello discográfico Verve.También por esta época inventó el batanga, un nuevo ritmo que entraba en competencia directa con el mambo de Pérez Prado y que se estrenó ante un entusiasmado público en una emisión radiofónica. En aquellos años estableció contacto con el no menos mítico cantante norteamericano Nat King Cole, con quien llegó a grabar varios discos.

Poco después de la de la Revolución Cubana, en 1960, emprendió un exilio del que ya jamás regresaría, dejando atrás mujer e hijos. Tras su paso más o menos fugaz por México y Estados Unidos, hizo una gira por Europa estableciéndose definitivamente en Estocolmo, donde vivió durante más de treinta años sumido en un sorprendente e inexplicable anonimato, aunque seguía componiendo y tocando el piano, principalmente en bares de hoteles.

No fue hasta 1994, ya con 76 años de edad, cuando, con el apoyo de Paquito D'Rivera,  Valdés volvió a los estudios de grabación con Bebo rides again. Unos años después trabó amistad con el director de cine Fernando Trueba e inició una fructífera colaboración que llega hasta la actualidad, con películas documentales como 'Calle 54' (2000) o 'El milagro de Candeal' (2004) y discos como 'El arte del sabor' (2001) o 'Bebo de Cuba' (2005).

EL ÉXITO DE 'LÁGRIMAS NEGRAS'

Desde aquel primer documental, producida por el cineasta madrileño hasta hoy, Valdés  ha logrado el reconocimiento, los elogios y los galardones más preciados, varios Grammys entre ellos. Quizá el punto álgido de esta última época haya sido el álbum Lágrimas negras (2004), grabado junto al cantaor Diego el Cigala, una actualización creativa e inolvidable de grandes clásicos de la música popular latina.


 

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