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viernes. 03.02.2023
PARéNTESIS TEMPORAL ENTRE EL 1977 A 2015

Así nacen y mueren los periódicos en España

Desde la pluma de Roberto Pardos, la Editorial Doce Robles se adentra y nos ofrece este magnífico libro que “habla” y se adentra en los entresijos, en las mismísimas tripas del periodismo en España.

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Así nacen y mueren los periódicos en España es un libro que nunca podría escribirlo un periodista: los directores y los redactores suelen tener una visión idílica de su profesión. Roberto Pardos, director técnico de diarios como El Noticiero, Egin, El Adelanto de Salamanca, El día de Aragón, Diario de Valencia o El Periódico de Aragón, posee sin embargo una visión periférica de la Prensa. Durante décadas fue capaz de viajar al corazón de los talleres, al cerebro de las redacciones y a las entrañas de las empresas. Sólo así podía diseñar el futuro de un periódico, en el que la calidad y la rentabilidad fueran siempre de la mano. Su opinión y su experiencia siempre merecieron un gran respeto. Aunque no siempre le hicieron caso. Roberto Pardos ofrece una lección magistral sobre la Prensa a través de su rica trayectoria profesional. Asistimos a su apasionado aprendizaje en El Noticiero, un vivero de grandes periodistas; a su maravillosa aventura en Egin, donde dejó una gran huella; o a su entrañable paso por El Día de Aragón, entre otros ilusionantes proyectos. ¿Por qué mueren los periódicos? El autor de este libro ofrece varias respuestas para cada caso concreto. Pero si hubiera que destacar algunas comunes, Pardos tiene claro que el derroche irresponsable y la falta de entusiasmo han sido factores determinantes en la decadencia y el final de muchos proyectos periodísticos en España.

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Foto: EL PERIÓDICO | CHUS MARCHADOR

Cazarabet conversa con Roberto Pardos:

Roberto, permíteme que te tutee y te diga que eres un auténtico “sufridor” y que te gustan las carreras de fondo: desde el ciclismo al oficio de trabajar en y por el periodismo… ¿Qué nos puedes comentar?

—Lo primero que debo dejar claro es que no soy periodista. Soy una especie rara que ha participado en el nacimiento de bastantes periódicos y en alguna que otra defunción de los mismos. Esto me ha dado la oportunidad de conocer el periodismo desde dentro.

Es importante, quizás hoy más que nunca, el preguntarse por qué mueren los periódicos… pero, amigo Roberto: ¿por qué nacieron… más allá de la necesidad de llenar los espacios de información?

—Cuando llegué a este mundo ya existían los periódicos. Desde muy joven a mí me parecían una cosa natural. La gente leía y, sigue leyendo, lo que más le gusta sin ninguna imposición. Cómo o porqué habían nacido lo desconozco. Había muchos y de muchas tendencias, como siempre. 

Este es un libro que se adentra y habla del propio ejercicio periodístico, del periodismo y de las maneras de hacer de este oficio… ¿qué significa para ti el trabajo periodístico?; ¿qué ha significado para ti estos años de periodismo y del periodismo puro desde la base… desde la creación…?

—El trabajo periodístico dentro de una redacción, o una empresa editora, es algo que contagia de tal manera que a veces se llega hasta la extenuación cuando lo estás realizando. La alegría cuando nace un periódico es inenarrable. Se crea una nueva familia y todos los esfuerzos que se han hecho se olvidan.

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Roberto Pardos en la presentación de su libro con Antón Castro y Javier Lafuente

¿Cómo ves la salud del periodismo hoy, de la prensa —al margen del tema y/o divergencias del papel de lo digital—? ¿Está demasiado a merced de la publicidad institucional y privada?

—La salud no está bien en estos momentos. Estoy seguro que el periodismo, y sus periodistas, es un colectivo tan importante e inteligente que encontrará una buena salida. Como siempre. Sí es cierto que se está a merced de la publicidad o de mucho ingenio. Los jóvenes periodistas encontrarán el camino

¿Cómo has experimentado la evolución, durante tus décadas de trabajo, de esto de estar en lo que es el corazón del periodismo: los talleres, las redacciones, las reuniones de media tarde, las editoriales, la última revisión…?

—Mi vida personal ha coincidido totalmente con la evolución de la prensa en nuestro país. En mi libro queda reflejada desde los dos años de edad. A mí me ha tocado vivir los mayores acontecimientos políticos hasta la fecha. Estar en el corazón de un periódico en esos momentos ha sido apasionante. Mi puesto tenía la ventaja de ser el punto de unión entre los consejeros-fundadores, los directores y sus redactores, las administraciones y sus gerentes, etc… y, finalmente, intervenir en todo lo que se cocía en los talleres hasta que las publicaciones llegaban a los correos, suscriptores y kioscos una vez realizada la última revisión por el jefe de cierre.

¿Qué futuro le ves a la prensa escrita en particular (y aquí si que ya podemos comentar, si quieres querido amigo, el tema de la entrada, arrasando, de la era digital?

—El que hoy en día un periódico en papel pueda disponer de sus talleres propios, para editar e imprimir su publicación y distribuirla, tener su independencia y control, es una carga tan pesada para las empresas que ya no se puede arrastrar. Los periódicos generalistas que no se sepan adaptar desaparecerán. En cuanto a la era digital diré que yo no veo a un niño, de los de ahora, informándose en un soporte de papel. Lógicamente el progreso va por ahí. Económicamente la publicación de los periódicos en papel está tocando fondo. La linotipia, el invento más importante que ha existido en Prensa para aumentar y realizar las páginas de sus periódicos duró poco más de un siglo y el fin del papel cada día está más cerca. No es el caso de los libros y algunas revistas especializadas que espero y deseo duren muchísimos años.

El “mundo empresarial” y los intereses económicos ¿le han pasado factura a la “esencia del periodismo”? (está claro que debe haber rentabilidad para poder tirar adelante, pero de eso a que los empresarios de los medios sean verdaderas fortunas… o a que se empiece a jugar en otros juegos de accionariados y demás…)

—Antiguamente los periódicos se vendían principalmente por los contenidos que escribían sus periodistas, con su credibilidad aumentaban las tiradas y los lectores elegían lo que les gustaba leer. En la actualidad un periódico sólo se puede mantener con publicidad (un tanto por ciento muy elevado en sus páginas) y abusan del márquetin. Yo estoy en contra de que se entreguen sartenes y toda clase de objetos en sus ediciones. Un ejemplar debería de ser muy barato de adquirir. El resto de intereses en un periódico es muy difícil de explicar y mucho menos de controlar. Soy partidario de que vuelvan a renacer las Asociaciones de la Prensa en todo el país y de que a los periódicos se les obligue a dejar de salir un día a la semana.

Amigo Roberto, crees que hay muchas diferencias entre el modo de “hacer” periodismo de hoy en día en España respecto al resto de Europa? ¿Y respecto al arco anglosajón?

—He dejado dicho al inicio de la entrevista que yo no soy periodista. Mi relación con el resto de Europa ha sido siempre sólo a nivel profesional, como técnico o antiguo regente de Prensa, que es como me ha gustado que me calificasen cuando acudía a ferias internacionales, congresos profesionales, eventos y algún que otro periódico a visitar. Por lo que he visto por ahí, profesionalmente hablando, creo que podemos estar orgullosos de nuestro nivel y nuestras instalaciones. Del resto, lo siento, no me creo con los conocimientos suficientes para poder opinar.

Roberto, este libro supongo que va destinado, más que nada, a los periodistas que ya lo son, a los que son curiosos por vocación y, sobre todo, a los que se forman, ¿no?

—Efectivamente, así es. Siempre he pensado que tenía una historia que contar a los periodistas que son quienes suelen tener una visión idílica de su profesión. El resto de acontecimientos dentro de un periódico corresponde a otras personas.

¿Qué nos puedes decir de esa especie de explosión de la prensa más típica escrita y que se ha desparramado ofreciendo un amplio abanico? ¿Y en particular de la prensa alternativa?

—Confío mucho en los jóvenes. La prensa como la conocíamos los mayores ha cambiado. Alguien sabrá dar en el clavo con la prensa alternativa. Si no permitimos que se marchen muchos más cerebros por ahí, seguro que encontrarán la solución. La gente está mucho más preparada que lo estuvimos nosotros y seguro que saldrán adelante con nuevas fórmulas.

¿Desde dónde ha surgido la necesidad de escribir este libro? ¿Cómo surgió, cómo ha sido la relación con Doce Robles?

—Me ha costado mucho tiempo decidirme a contar mi historia. Al principio me daba miedo decir muchas cosas de las que cuento de las barrigas de los periódicos. Creo que ha merecido la pena. Será muy difícil que en el futuro a alguien se le dé la oportunidad de vivir y contar los acontecimientos que ocurren durante una transición de prensa como sufrimos y padecimos nosotros en España. Sentí esa obligación de escribir con el deseo de que se pueda conocer y, si es posible aprovechar, algo de mis experiencias. Me gustaría que sirva a los mayores como recuerdo de sus vidas y también para que los jóvenes se animen, conozcan y mejoren nuestro pasado. No quiero dejar un mensaje de tristeza o pesimismo sino de optimismo, lo malo ya ha pasado y el futuro es de nuestros jóvenes universitarios y futuros periodistas. Lo que no podía soñar es con la repercusión que está produciendo el libro en esta bendita profesión que tanto amo. Esa no era mi intención, lo aseguro.  

Por último, quiero expresar mi agradecimiento a mis editores Javier Lafuente y Teresa Tomás (Editorial Doce Robles) por la confianza que han tenido al añadir mi título a su excelente colección de libros con grandes autores y un futuro muy prometedor. 

Así nacen y mueren los periódicos en España
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