#TEMP
martes 24/5/22
MUJERES ECONOMISTAS

Anna Jacobson Schwartz, la más lúcida defensora del monetarismo

Su contribución a la teoría económica ha aportado el mejor estudio conocido sobre la historia del dinero
Anna Jacobson Schwartz

Nacida en Nueva York en 1915 no fue hasta la década de los sesenta, concretamente en 1963 cuando sus teorías alcanzaron fama mundial con la publicación de su mayor obra “A Monetary History of the United States, 1867-1960)”, escrita en colaboración con Milton Friedman.

El objetivo de este exhaustivo trabajo basado en estadísticas históricas busca confirmar que la política monetaria, el control estable y constante de la oferta monetaria, es fundamental para conseguir una correcta gestión de la economía y evitar fuertes fluctuaciones de la misma en el largo plazo. Existe un amplio consenso entre los economistas para considerar esta publicación como una de las más influyentes de la segunda mitad del siglo XX.

Toda su carrera profesional se desarrolló en el National Bureau of Economic Research, organización privada de investigación económica que a partir del estudio de las estadísticas económicas ha analizado las distintas fases del ciclo económico y las recesiones en diferentes países, especialmente Estados Unidos e Inglaterra.

Anna Schwartz fue un personalidad clave en el debate entre los monetaristas y el keynesianismo, teoría predominante en la ciencia económica en todo el mundo en el periodo posterior a la segunda guerra mundial.

Analizando el crak del 1929 y la posterior depresión económica que asoló a todos los países a uno y otro lado del Atlántico, los monetaristas se oponían a la tesis keynesiana que la misma se había producido por la falta de demanda de consumo y la caída en la confianza inversora.  Ante ello los estados debían compensar las mismas con un gran aumento del gasto público, incrementado la deuda estatal, aplicando políticas fiscales e interviniendo de forma directa en las directrices económicas generales y sectoriales.

Por el contrario Schwartz y los monetaristas  defendieron que esas medidas anticíclicas provocan mayor inflación, retraen el crecimiento de la inversión privada , la actividad económica y la creación de empleo. Para ellos los mercados tienden a la estabilización si la oferta monetaria no es errática y consideran no se debe acudir al endeudamiento público como solución dado que eso retrae y rebaja la inversión privada. Responsabilizaron a la Reserva Federal de Estados Unidos de la mala gestión de crisis de los años 30.

Esta teoría tuvo un momento de auge en el principio de la década de los setenta, al poco tiempo de ser formulada, cuando se produjo el fenómeno de la estanflación, es decir la combinación de recesión, con caídas en la producción mundial al tiempo que una elevada inflación. Friedman recibió el premio Nobel y Schwarz el reconocimiento y la autoridad como historiadora y teórica de la economía.Sus partidarios pensaron que el premio nobel debía haber sido otorgado conjuntamente. “Anna hizo todo el trabajo y yo obtuve la mayor parte del reconocimiento”, dijo Friedman en una ocasión.

En los años siguientes y hasta el final de sus días, Anna Schwartz centró sus publicaciones en la estabilidad de los precios, que veía necesaria para conseguir el equilibrio del sistema financiero y evitar la inseguridad que provocaba la inflación a largo plazo.

Es reconocida internacionalmente como defensora a ultranza del dinero estable, y de que los bancos centrales usen los instrumentos necesarios para mantener el crecimiento del dinero próximo a la senda a largo plaza de la tasa de crecimiento real de la producción para mantener estables los precios. La inestabilidad de precios conlleva inseguridad financiera y dificulta la valoración de los beneficios de las inversiones tanto para los prestamistas como para los prestatarios. Asimismo los bancos centrales deben actuar como prestamista de último recurso para garantizar la liquidez necesaria al sistema con el fin de evitar el pánico financiero. Para alcanzar la estabilidad de los precios, aboga por una regla de política monetaria predecible y transparente que evite severas contracciones en el lado real de la economía.

 Hija de emigrantes judíos  su interés por la economía se inició mientras estudiaba en el Instituto Walton, una institución de enseñanza secundaria para mujeres localizada en el Bronx de Nueva York.

En 1933 se graduó en el Barnard College de Nueva York, consiguiendo un Máster en Económicas por la universidad de Columbia al año siguiente. Casada muy joven con un compañero de clase y agente financiero tuvieron cuatro hijos y compatibilizó su vida familiar con el trabajo profesional, hecho poco habitual en aquellos años.

Trabajó asimismo como profesora asociada en Estados Unidos y en Inglaterra, siendo doctoranda en la Universidad de Columbia, hasta que en 1981 se convirtió en Directora de la U.S. Gold Commission, la comisión gubernamental estadounidense que analiza el papel del oro en los sistemas monetarios de Estados Unidos e internacionales.

Fue presidenta de la International Atlantic Economic Society y de la Western Economic Association (1988), recibiendo títulos honoríficos en muchas universidades estadounidenses.

Antes de la publicación de su gran obra que hemos mencionado al inicio, sus primeras contribuciones fueron en colaboración con otros académicos estadounidenses.

En su primera obra British Share Prices 1811-1850  analizó junto a Arthur Gayer e Isaiah Finkelstein la evolución de los precios ingleses durante las primeras décadas del siglo XIX, anticipando el trabajo estadístico que llevaría a cabo en el futuro.

En 1953, salieron los dos volúmenes de Growth and Fluctuations in the British Economy, 1790–1850: An Historical, Statistical, and Theoretical Study of Britain’s Economic Development, que publicó conjuntamente con los economistas Arthur Gayer y Walt Whitman Rostow. En este texto desarrollaba con más detalle las premisas de su anterior obra, añadiendo un marco teórico e histórico necesario para entender la evolución de la economía británica en el tiempo. 

Durante el colapso financiero que comenzó en 2008, fue una de las pocas economistas con un recuerdo de primera mano de la Depresión. Después de elogiar los primeros movimientos de Bernanke, escribió, a los 93 años, un artículo de opinión mordazmente crítico para The New York Times en julio de 2009 oponiéndose a la reelección del presidente de la Fed, que había estado tan influenciado por su trabajo.

Anna Schwartz murió en junio de 2012 a la edad de 96 años en su casa de Nueva York. Su marido Isaac había fallecido en 1999.

Su contribución a la teoría económica ha aportado el mejor estudio conocido sobre la historia del dinero y su papel en la historia de la humanidad.

Fuentes y referencias

Para un mayor conocimiento de la vida y obra de la autora. "Dos mujeres a la sombra de un nobel: Rose D. Friedman y Anna J. Schwartz" Ignacio Ferrero Muñoz.Mujeres Economistas. (Páginas 493-524) Luis Perdices de Blas y Elena Gallego Abaroa (coordinadores). Ecobook 2007.

Historia monetaria de los Estados Unidos, 1867–1960 (con Milton Friedman), 1963 

Estadística monetaria de los Estados Unidos: estimaciones, fuentes, métodos (con Milton Friedman), 1970 

Crecimiento y fluctuaciones en la economía británica, 1790–1850: un estudio histórico, estadístico y teórico del desarrollo económico de Gran Bretaña (con Arthur Gayer y Walt Whitman Rostow), 1953 

Dinero en perspectiva histórica (con una introducción por Michael D. Bordo y Milton Friedman), 1987 

Anna Jacobson Schwartz, la más lúcida defensora del monetarismo