domingo 28/2/21
Entrevista a Manuel Rico sobre Angelina Gatell y su papel en nuestra literatura

Angelina Gatell y la recuperación de "Poema del soldado"

La reedición de Poema del soldado, de Angelina Gatell, en la serie Lecturas 21 de Bartleby Editores y tres años después de su muerte, pone de actualidad su vida y su obra y su ingente labor de recuperación de la poesía escrita por mujeres en los años 50 y 60. De ello trata la entrevista de Javier Gil Martín a Manuel Rico, escritor y crítico y director de la colección de poesía de Bartleby.
Gatell en su casa en 2011 - foto Pepo Paz Saz (2)
Gatell en su casa en 2011. Foto de Pepo Paz Saz

En 2001, Bartleby Editores comenzó la “recuperación editorial” de Angelina Gatell, que desde 1969, año de aparición de Las claudicaciones, no había vuelto a publicar un libro de poesía propio. Pareciera así que ese título fuera un presagio que no se cumplió (que, además, nunca estuvo en la mente de la poeta), por suerte para los lectores de poesía. Lo primero que publicó Bartleby Editores, muy oportunamente, fue una antología de su obra anterior (con poemas de sus tres primeros libros y algunos otros), con el nombre de Desde el olvido (un olvido que así, al menos en el plano poético, quedaba conjurado), junto con un nuevo poemario, Los espacios vacíos. La labor llega hasta noviembre 2020, fecha en que se publicó Poema del soldado, una reedición del primer libro de Gatell, que vio la luz originalmente en 1955 (y que antes había obtenido el Premio Valencia de Poesía de 1954). Esta nueva vida del libro va acompañada de una introducción de la poeta que lo contextualiza e ilumina, así como un estupendo epílogo de la también poeta Sandra Santana. Sobre la vida y la obra de Angelina Gatell y esta nueva publicación hablamos con Manuel Rico, director de la colección Bartleby Poesía.

JAVIER GIL MARTÍN (JGM): ¿Nos podrías contar cómo empezó la relación editorial con Angelina Gatell?

MANUEL RICO (MR): Yo había leído, al final de mi adolescencia, algunos poemas de ella en una antología remota, de Carmen Conde, Poesía femenina española (1969), editado en Bruguera, y por razones de trabajo coincidí con su hijo, Eduardo Sánchez Gatell, al que conocía de mucho tiempo atrás, de la lucha contra el franquismo en los años 70, sin ser consciente de quién era su madre. Un día, hablando no recuerdo en qué circunstancias, me contó que su madre era poeta. En ese momento supe que se trataba de Angelina Gatell. Me dijo que tenía obra inédita y que hacía años había renunciado a publicar porque no interesaba a las editoriales poéticas de mayor peso. Era en 1999 y llevaba 30 años sin publicar ningún libro. Algún poema suelto en alguna revista, literatura infantil... Eduardo organizó un encuentro en su casa, donde respiré en vivo la presencia de un mundo que había leído en los libros: Blas de Otero, Hierro, Celaya, Ángela Figuera, Meliano Peraile, el cuentista, formaban parte de la decoración de la casa de Angelina en el barrio de Quintana. Después la conecté con Pepo Paz (editor de Bartleby), con quien Angelina empezó a establecer una relación muy afable y cómplice, y ahí comenzó todo. Sobre todo, la edición de Los espacios vacíos / Desde el olvido, con ilustraciones del recientemente fallecido Ricardo Zamorano.

Gatell, Manuel Rico y JAvier Lostalé Vallecas Calle del Libro 2015 - foto Pepo Paz Saz (2)
Gatell, con Antonio Albarrán y Manuel Rico. Foto de Pepo Paz Saz

JGM:En la larga noche del franquismo hubo numerosos poetas que al arañar en su intimidad se dieron cuenta de que esta aparecía inevitablemente (brutalmente) condicionada por la historia. Muchos de esos poetas habían nacido en la década de los años veinte y vivido el tiempo de la infancia durante la Guerra Civil”, así comienza “En su soledad con la poesía”, tu prólogo, Manuel, a En soledad, con ella (Antología 1948-2015), de Gatell (libro con el que se le homenajeó en 2015 de la mano de la Fundación Vallecas Todo Cultura y sus por entonces dos directores, Antonio Albarrán -ya fallecido- y Pepe Molina). En este fragmento resumes perfectamente la posición desde la que nace la poesía de Gatell, por un lado “arañando su intimidad” y por otro, y nunca mejor expresado, “inevitable y brutalmente condicionada por la historia”. ¿Cómo ubicarías de manera más amplia su obra poética dentro de la poesía escrita en la segunda mitad del siglo XX en nuestro país?

MR: Angelina forma parte, desde el punto de vista “biológico”, de la Generación del medio siglo. También por fecha de publicación de su primer libro. Lo que ocurre es que lo que asomó a los medios de comunicación y formó parte de todas las antologías de época, grupales, fue solo poesía escrita por hombres. Era una​ generación sin poetas mujeres. Sin embargo, ahí estaba ella: con Julia Uceda, con María Beneyto, con Aurora de Albornoz, Cristina Lacasa, María Elvira Lacaci, Acacia Uceta, Carmen Conde... Creo que la poesía de Angelina hay que situarla dentro de esa corriente de fondo que, a partir de mediados de los cincuenta, apostó por integrar las experiencias personales, íntimas, con las colectivas. No está muy lejos la esencia de la obra de ella y de sus coetáneas de la de los poetas más antologados de esa generación. Al fin y al cabo unos y otras eran “niños de la guerra”.

"Poema del soldado" es un canto antibélico, pacifista, nacido de su experiencia de la Guerra Civil y de la posguerra, que se mantiene vigente en el siglo XXI: no hay más que pensar en Siria, o en Libia… 

JGM:  A lo largo de los siguientes quince años la obra de Angelina Gatell fue aflorando en el catálogo de Bartleby Editores y otras editoriales, entre ellas la reedición de Las claudicaciones en la editorial Torremozas (2010) -no olvidemos reseñar su relación de amistad con Luzmaría Jiménez Faro, su fundadora- o el imprescindible ensayo de Angelina Gatell. Memorias y Desmemorias (2013), publicado por T&B Editores. ¿Cómo consideras que ha sido la recepción, tanto crítica como lectora en general, de su poesía en el siglo XXI?

_visd_0000JPG02G1RMR: Ha habido dos fases: una primera de sorpresa. Como si la crítica dijera: ¿de dónde sale ahora esta autora? Pero el hecho de que Los espacios vacíos / Desde el olvido lo prologara Eduardo Moga, un autor joven entonces, nacido en los años 60, hizo que su obra se empezara a contemplar con otra mirada. Poco a poco fue incorporada al lugar que le correspondía, sobre todo en las revistas más solventes y en medios digitales... Ha tenido y tiene los lectores que, por lo general, tiene la poesía de calidad en nuestro país. Pese a ello, he de decir que la crítica en estos años en los que Angelina ha mostrado el calado y vitalidad de su obra con nuevos y magníficos libros ha sido cicatera. Han sido pocas las reseñas dedicadas a sus últimos libros. No obstante, venimos observando cómo las nuevas promociones de poetas, sobre todo mujeres, están contribuyendo de manera decisiva a la difusión y defensa de su obra. Y hay algo muy obvio: nombres indiscutibles de su generación y posteriores, algunos fallecidos como José Hierro, Carlos Sahagún o Diego Jesús Jiménez, siempre destacaron la entidad de su obra. Y hasta el último momento, Angelina mantuvo una relación de amistad y complicidad con Joan Margarit, con quien intercambió una correspondencia sostenida. El propio Margarit prologó su libro póstumo La voz perdida/La veu perduda (Visor, 2018) y escribirá un texto preliminar a la poesía completa que saldrá en Bartleby Editores.  

Gatell y JAvier Lostalé Vallecas Calle del Libro 2015 - foto Pepo Paz Saz
Angelina Gatell con Javier Lostalé. En Vallecas Calle del Libro 2015.
Foto de Pepo Paz Saz

JGM: Además de su propia poesía, al catálogo de Bartleby Editores y la labor de Angelina Gatell debemos la aparición de la necesaria antología Mujer que soy, que lleva por subtítulo La voz femenina en la poesía social y testimonial de los años cincuenta y aglutina a once mujeres poetas, incluyendo a la propia antóloga. ¿Nos podrías hablar de la génesis de este hermoso proyecto que se publicó en 2006?

MR: Angelina era una trabajadora incansable y rigurosa al extremo. Mujer que soy fue un proyecto suyo, que nos propuso a Pepo Paz y a mí, que de inmediato consideramos necesaria al margen de cualquier consideración comercial. La generación del 50 es conocida hoy por los Ángel González, Gil de Biedma, etc. La poesía social, por Gabriel Celaya y Blas de Otero. Las mujeres ni estaban ni se las esperaba. Hasta que llegó ese libro de Angelina y puso de manifiesto el poderoso impulso de la poesía que escribieron las mujeres poetas de entonces. Desde esa perspectiva, ha contribuido a restituir para nuestra historia literaria a esas poetas que comenzaron a publicar al mismo tiempo que ella gracias a Mujer que soy, un libro imprescindible que debería formar parte de todas las bibliotecas públicas... y de institutos y universidades. No parece lógico que su mayor proyección en los diarios de ámbito nacional le haya venido por la antología Con Vietnam (Visor, 2016), una antología de circunstancia que se mantuvo inédita medio siglo en los archivos del Estado a causa de la censura franquista hasta que fue rescatada de los mismos por Julio Neira.

Angelina Gatell y su hijo Miguel FLM 2015 - foto Pepo Paz Saz
Angelina Gatell con su hijo, el poeta MIguel Sánchez Gatell, en la Feria del Libro. 
Foto de Pepo Paz Saz.

JGM: Cuenta la propia Gatell en el prólogo a vuestra edición de Poema del soldado que, muy a su pesar, el libro fue “repetidamente situado (...) dentro de la poesía religiosa de los años 50”. Sin embargo, como ella misma indica, “la guerra —todas las guerras— es el motivo que informa el libro” y apunta a lo que ha sido “la razón fundamental de (su) poesía: aquel horror (la Guerra Civil) y su memoria”. Por ahí, su filiación tendría más que ver con la de la poesía social y testimonial que menciona la antología de la pregunta anterior. ¿Cómo ves su encaje dentro del panorama de la poesía española de su época?

MR:  En los años 40 y 50 hubo no pocos poetas que estaban muy alejados de la visión religiosa de la vida y de la literatura que interpelaron a un Dios que permitía un mundo de injusticias. Recordemos al Dámaso Alonso de Hijos de la ira, o al primer Blas de Otero, o a Ángela Figuera, o a María Elvira Lacaci… Era una mirada que iba precisamente en dirección contraria. Era acercarse a un mundo terrible y, en la práctica, mostrar el sinsentido de un ser sobrenatural y bondadoso al que se cantaba en todos los discursos oficiales, con una Iglesia justificando la dictadura, que permitía las guerras, los asesinatos, la miseria de la posguerra. Desde ese punto de vista es un componente del contenido social, testimonial, de cierta poesía. De la de Angelina, sin ninguna duda. “Yo prefiero soñarte más humano”, escribe Lacaci. Poema del soldado es un canto antibélico, pacifista, nacido de su experiencia de la Guerra Civil y de la posguerra, que se mantiene vigente en el siglo XXI: no hay más que pensar en Siria, o en Libia… 

Restituyó para nuestra historia literaria a poetas que comenzaron a publicar al mismo tiempo que ella gracias a "Mujer que soy", un libro imprescindible que debería formar parte de todas las bibliotecas públicas... y de institutos y universidades

JGM: Algunos de los libros de Gatell que han aparecido en Bartleby Editores están impregnados por un tono de despedida, algunos a amigos desaparecidos y otros a la vida misma, incluso desde su título, como en el caso de Cenizas en los labios (2011), La oscura voz del cisne (2015) o Desde el olvido (2015). Tú, que la trataste en persona, ¿nos podrías contar tu impresión sobre cómo llevó la poeta esta etapa final y esta “nueva vida literaria” surgida a partir de las publicaciones en la colección que diriges?

713mxIGA3eLMR: Yo creo que la vivió entre la alegría propia de quien ha visto el final de una etapa de silenciamiento acompañada del calor de una editorial como Bartleby Editores, que cuidaba sus libros y estaba atenta a su trabajo. Hay que tener en cuenta que Cenizas en los labios fue finalista del Premio Nacional y que los homenajes y reconocimientos le vienen de su presencia en el mundo literario a través de sus últimos libros. Desde la editorial hemos ido promoviendo algunos homenajes: en 2019 se realizaron dos: uno en la Casa de Cultura y Participación Ciudadana de Chamberí dentro del ciclo Poesía Bulevar y otro en la cripta de su adorado Café Gijón –-donde había sido activa y fiel tertuliana casi hasta el final de sus días-- en la tertulia que dirige Justo Sotelo. No obstante, tal y como vemos en su último poemario, vivió también una sensación de soledad. No hace mucho murió Meliano Peraile, gran amigo suyo. Murió Acacia Uceta... Murieron María Beneyto, Leopoldo de Luis, Pepe Hierro, Félix Grande, Carlos Sahagún... Esas pérdidas fueron acentuando esa sensación. La salida de sus libros, algunos homenajes como el que le brindó Vallecas Todo Cultura y nuestras visitas a su casa le hacían recuperar, aunque siempre de modo limitado, cierta alegría. Con todo, Angelina Gatell mantuvo un nivel de actividad pública considerable y una vida independiente, nunca quiso depender de sus hijos, hasta que la enfermedad se lo impidió: recordar sus frecuentes viajes a su ciudad natal, Barcelona, y que jamás dejó de acudir a Collioure al homenaje anual a Antonio Machado. Su presencia en la tertulia del Gijón se mantuvo contra viento y marea,Y siguió trabajando en sus proyectos de escritura, de los que, hasta que pudo por salud, hablaba siempre. Y, como no podía ser de otro modo, tanto en Cenizas en los labios como en La oscura voz del cisne, en sus últimos años se refuerza en su poesía el tono existencialista y, de manera muy especial, la sombra de la muerte.

JGM: Los recuerdos de Angelina Gatell comienzan, según relató en Memorias y desmemorias, con una celebración en la Rambla de Barcelona: la de la proclamación de ese proyecto truncado que fue la Segunda República. Su vida adulta, sin embargo, estuvo marcada desde su inicio por la derrota y la pobreza, “en la ciudad que se llamó posguerra”, dice uno de sus versos, contra la que se rebeló con ahínco y persistencia. ¿Cómo crees que se manifiesta en la poesía de Gatell esta “derrota” que supuso el franquismo para aquellos que creyeron en la Segunda República como proyecto colectivo?

md16436592168MR: Es una memoria que no abandonó nunca a su generación. Tenemos vivo a Caballero Bonald, a Antonio Gamoneda, entre otros (muy pocos) coetáneos... Y todos, inevitablemente, suelen mostrar una tendencia a evocar aquel tiempo. Eran los niños de la Guerra, quienes habían vivido aquel tiempo como un tiempo de esperanza y quienes se tuvieron que “tragar” cuarenta años de dictadura. Yo viví casi un cuarto de siglo de régimen. De niño y, sobre todo, en mi adolescencia y en mi primera juventud. Eran años grises, duros... Pero en mi caso hablo de los años 70 sobre todo. Imaginemos lo que es vivir, para quienes habían vislumbrado una realidad democrática en la República, cuarenta años bajo el régimen que acabó con ella y, además, sin poder ejercer libertades que eran la norma en Europa después del 45... Los años 40 y 50 en España fueron terribles... En la poesía de Angelina y en la de las poetas de Mujer que soy lo vemos con absoluta claridad.

JGM: Habla Sandra Santana en su epílogo de una “línea encadenada de textos desaparecidos” que va de la carta encontrada en el bolsillo de un soldado de la Segunda Guerra Mundial, al recorte de periódico que leyó Angelina Gatell y supuso el detonante de su Poema del soldado. El final de esta línea sería el que lleva un libro desde hace tantos años descatalogado a vuestras manos y provoca que os animarais a publicarlo en Bartleby Editores. Cuéntanos un poco sobre cómo surgió la idea de recuperarlo y también de sumar a Sandra Santana al proyecto con ese lúcido epílogo.

MR: El proyecto de recuperar su primer libro de poemas se engarza con la serie Lecturas21 de nuestra colección de poesía, una serie orientada a recuperar obras fundamentales de poetas consagrados a los que unir la “visión” no académica de poetas jóvenes que hubieran comenzado a publicar en los albores del siglo XXI. En esa serie publicamos a Ángel González, Gamoneda, Félix Grande, Carlos Álvarez, Carlos Sahagún, Francisco Brines,  Martínez Sarrión, Ana María Moix, Diego Jesús Jiménez y Francisca Aguirre. También teníamos avanzados los contactos con María Beneyto –amiga del alma de Angelina- y con ella misma pero el devenir del negocio editorial nos hizo ir dilatando los plazos y en un momento, digamos en el año 2011, había que decidir entre publicar su obra nueva e inédita u optar por la recuperación. Angelina nos dijo que lo inédito, claro, y los plazos se fueron dilatando. Luego falleció y el compromiso con su memoria se renovó (y nos lleva a otro de los proyectos que tenemos en marcha con una ayuda a la edición en 2020 del Ministerio de Cultura: la publicación de su obra completa, en la que ya se está trabajando).

Angelina Gatell.00 con Rafael Alberti y Claudio Rodríguez
Angelina Gatell, en 1974, entre Claudio Rodríguez y Rafael Alberti

JGM: Los homenajes a la poeta han continuado hasta hace bien poco, como por ejemplo los que se le han tributado en el mítico Café Gijón (dentro de la tertulia de Justo Sotelo) y en la Casa de Cultura y Participación ciudadana de Chamberí, lo que da muestra de la vitalidad de su memoria. A ello se une el proyecto de reunir el conjunto de la obra de Angelina Gatell en vuestro catálogo, lo que incluye, además de su obra ya dada a conocer por vosotros, varios libros inéditos. Cuéntanos todo lo posible de este proyecto en ciernes.

MR: Como ya hemos comentado, los homenajes se inscriben dentro de la voluntad de mantener viva la memoria y la obra de la poeta para las nuevas generaciones de lectores. Es un compromiso editorial y, sobre todo, afectivo. Queda pendiente organizar –cuando regrese la normalidad a nuestras vidas- un homenaje más amplio en el Ateneo de Madrid en el que participemos todas las editoriales en las que Angelina confió (y es además un expreso deseo de sus familiares). En cuanto a la edición de su obra completa poco podemos añadir: es un trabajo arduo, que requiere tiempo, y en el que está centrado Miguel Sánchez Gatell, su hijo poeta y escritor. Te podemos adelantar que la edición va a contar con dos puntales fundamentales: la poeta y profesora de la Universidad Complutense de Madrid Marta López Vilar y la doctora María Eugenia Álava Carrascal, que hace pocos meses se doctoró cum laude en la Universidad del País Vasco con una tesis sobre la obra de Angelina Gatell y cuya experiencia investigadora ha sacado a la luz bastante material de interés. Pensamos que podría estar publicado en 2022 aunque, insisto, se trata de un trabajo muy ambicioso.


NOTA:  Esta entrevista de Javier Gil Martín a Manuel Rico sobre Angelina Gatell se publicó originalmente, en una versión que no recogía algunas de las preguntas y respuestas que en esta se incluyen, en el número 125 de la revista Adiós Cultural en 2017, el año en el que la poeta nos dejó. La recuperamos ahora, con los citados cambios y aumentada, con motivo de la publicación de Poema del soldado (Bartleby Editores, Madrid, 2020; prólogo de Angelina Gatell, epílogo de Sandra Santana) y de la creación del Fons Angelina Gatell en la Biblioteca de Catalunya.
 

Angelina Gatell y la recuperación de "Poema del soldado"
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