miércoles 21/10/20

El bufón, arquetipo jungiano: análisis psicologico de Robin Wiliams

Robin-Wiliams

El arquetipo ha sido definido por Carl Jung, como unos patrones e imágenes arcaicas universales que proceden del inconsciente colectivo universal y son el contrapeso psíquico del instinto.

¿Qué entiende Jung por inconsciente colectivo? Para este autor, es un inconsciente que compartimos todos los seres humanos independientemente de nuestra cultura, sexo o experiencias vividas (ver mis artículos en Nuevatribuna, Pulgarcito: un cuento infantil arquetípico universal, Blancanieves: Arquetipo “jungiano” del cuidador y Adaptacion del cuento del rey sabio: un arquetipo  “jungiano”).

Uno de los arquetipos individuales “jungiano” es el BUFÓN. El bufón vive para divertirse, pero sobre todo para divertir a otros, buscando en eso su deseo ilimitado de agradar y ser aceptado. La vida para él o ella es una fiesta, carpe diem. Un ejemplo claro de nuestros dias, es el de muchos monologuistas, no todos. Pero si del monologuista vocacional.

En sus rasgos psicológicos destaca la impulsividad, la falta de autocrítica, la inmadurez, un ánimo hipertímico con tendencia a los estados subtímicos, rasgos histriónicos y  una  superficialidad en la esfera afectiva.

El sustrato básico del psiquismo del bufón es un complejo de inferioridad, donde la conducta del bufón intenta ser una barrera defensiva que impide a los demás conocer su mundo interior. Lo que de verdad hay de bajo de este arquetipo es una baja autoestima, que hace requerir continuamente la aceptación del otro con sus “bufonadas”.

El término de complejo de inferioridad, fue acuñado por el psicoanalista Alfred Adler. Asevera este autor, que tras una persona que se siente como si fuera superior, el bufón lo aparenta, podemos sospechar que se esconde un sentimiento de inferioridad, que necesita grandes esfuerzos para ocultarse. 

El individuo tratará de restringir su campo de acción, y se mostrará más interesado en evitar la derrota, que en esforzarse en el camino del éxito. La conducta relacionada con este mecanismo puede incluir una opinión exageradamente positiva sobre el valor y las habilidades de uno mismo, expectativas muy altas y poco realistas con respecto a los logros de uno mismo y de los demás, vanidad, estilo extravagante en la forma de vestir, con la intención de llamar la atención, orgullo, sentimentalismo y facilidad de ser herido, y una tendencia a rechazar las opiniones de los demás, entre otras. El distanciamiento social y el “soñar despierto”, pueden estar también asociados a este complejo, ya que es una forma de evadir el fracaso temporal relacionado con los sentimientos de incapacidad de enfrentarse al mundo real. 

Voy a elegir a modo de ejemplo, a mi modo de ver muy didáctico, la figura del actor Robin Wiliams. Recomendaría ver el documental de HBO sobre su biografía, “en la mente de Robin Wiliams” En este documental se nos ilustra con fotografías y escenas muy divertidas y extravagantes, él necesitaba hacer reír a los demás y necesitaba la aprobación de los demás. Especialmente se observa esto en sus numerosos monólogos.

¿Cómo se explica que después de sus primeros grandes éxitos cinematográficos acabara en papeles secundarios, sumergido en el alcohol y con su triste final en su sexta década?

Pues tiene una directa relación con esa tipología del arquetipo jungiano del Bufón que acabo de describir. En su final claramente depresivo, antesala de su suicidio, consideraba que ya ni era capaza de hacer reír a nadie, el eje de su compensación de su baja autoestima.

Por último, para un bufón lo peor no es estar solo, es ser olvidado por aquellos que reían con él. Quizás eso es lo que no pudo soportar Robin y junto con el alcohol, le hizo tomar la decisión de bajar el telón del teatro para siempre.

El bufón, arquetipo jungiano: análisis psicologico de Robin Wiliams