miércoles 16.10.2019
MUJERES DE PELÍCULA | EDMUNDO FAYANáS ESCUER

Ana Bolena: de la gloria a la muerte

Retrato de Ana Bolena
Retrato de Ana Bolena

El lugar de nacimiento de Ana no se sabe con seguridad aunque debió ser en la residencia que la familia tenía en Norfolk, en el condado de Essex.   Tampoco se conoce la fecha exacta de su nacimiento, situándose la misma entre 1501-1507. En mi opinión su fecha de nacimiento es en 1501 coincidiendo con algún historiador británico que la sitúa en ese año.

Era hija de Sir Thomas Bolena, primer conde de Wiltshire y también conde de Ormond. Su madre era Isabel Bolena, hija del segundo duque de Norflok.

La familia de los Bolena era muy respetada en la aristocracia inglesa. Sir Thomas era un diplomático muy valorado por su dominio de varias lenguas, esto le permitió ser muy conocido en toda Europa. Ana era la segunda de tres hijos que tuvo el matrimonio. Con su hermana mayor María tenía una buena relación, pero con quien mejor se entendía era con su hermano menor  George.

Desde pequeña tuvo una buena educación y se le preparó para que pudiera casarse algún día con gente de estamentos aristocráticos más elevados que el suyo. Ana destacaba en algunas materias educativas, siendo muy hábil en el manejo de las artes escénicas. A pesar de su juventud declamaba de forma brillante con voz muy modulada y encantadora e interpretaba con pasión los personajes teatrales del momento.

La archiduquesa Margarita de Austria, hija del emperador Maximiliano I, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, que era muy amiga de Sir Thomas Bolena, invitó a su hija Ana a vivir con ella. Llegó en la primavera de 1513, causando una gran impresión, hasta que por orden de su padre se trasladó a París en el invierno de 1514.

Ana fue dama de honor de Claudia de Francia. Siempre se le requerían sus servicios de traductora cuando  algún importante invitado inglés visitaba la corte francesa. En este periodo parisino, Ana completó su educación del francés, además de profundizar en la cultura francesa y en el protocolo de su corte. Además se interesó por la ética que se le reclamaba ya en esos momentos históricos a la Iglesia, para que hiciera una profunda reforma.

Nunca Ana fue valorada como una mujer de gran belleza, pero sí destacaba por poseer un gran encanto personal. Era delgada y no muy alta, tenía una piel demasiado morena en comparación con otras mujeres inglesas y que le hacía tener un aspecto exótico, en un mundo donde la palidez era considerada como un canon de belleza. Tenía un pelo  negro con una larga melena suelta. Sus ojos eran negros y resultaban muy atractivos a todos.

El encanto de Ana Bolena no era tanto el aspecto físico como su fuerte personalidad, su gran ingenio y su creatividad. Destacaba en el canto, su capacidad de componer música, bailaba muy bien y era una gran conversadora.

Ana regresa a Inglaterra en el año 1522, entrando en la corte inglesa con el rango de dama de la reina Catalina de Aragón, que era la primera esposa de Enrique VIII e hija menor de los Reyes Católicos.

Su primera participación en la Corte inglesa fue en marzo de 1522, cuando en un baile de disfraces, baila una danza muy difícil en compañía de la hermana menor del rey junto a otras damas. Esta actuación de Ana le supuso darse a conocer y ser la referencia a partir de ese momento de la Corte.


La boda secreta de Enrique VIII y Ana Bolena

En aquellos momentos Ana Bolena era cortejada por el joven Henry Percy, pero fue una relación bastante insustancial. Sin embargo, esta relación se acabó en 1523, cuando el padre de Henry se negó a dicho compromiso, al ser presionado por el cardenal  Thomas Wolsey, que era ministro principal de Enrique VIII, dado que el rey veía en Ana una alternativa a Catalina de Aragón.

Catalina de Aragón le había dado a Enrique VIII dos hijos varones, pero ambos nacieron muertos y tuvo una hija María, que sería posteriormente María I. Debido a la edad de Catalina, hacía prever la imposibilidad de nuevos alumbramientos, que pudieran tener éxito, pues Catalina ya pasaba de los cuarenta años. Enrique VIII necesitaba prioritariamente tener un hijo varón para dar continuidad a la dinastía Tudor, que todavía no estaba asentada firmemente en el trono inglés. La consecución de un heredero marcaba toda su vida privada por encima de cualquier otro factor político.

Con la ruptura de Henry Percy, Ana Bolena fue enviada a pasar un tiempo en las fincas que la familia tenía en el país. La duración de tal estancia no se sabe con exactitud.

Cuando ella regresa a la Corte, mantiene una distancia con los hombres, siendo presentada como inasequible, a pesar de parecer tranquila y recatada.     Su hermana mayor María, había sido amante de Enrique VIII, a pesar de estar casada con William Casey, que era un caballero de la Cámara Privada del Rey. De esta relación entre María y Enrique parece ser que tuvieron dos hijos.


Las esposas de Enrique VIII

Es en 1525, cuando Enrique VIII se enamora de Ana Bolena y empieza a perseguirla, negándose a sus intentos de seducción y en consecuencia  convertirse en la amante del rey.  Le contesta: “suplico a su alteza muy seriamente que desista, y a esta mi respuesta en buena parte. Prefiero perder la vida que la honestidad”. Esta negativa hizo que Enrique VIII se sintiera más atraído por Ana Bolena.

Enrique VIII solicita en el año 1527, cuando Catalina ya tenía 44 años, la anulación de su matrimonio ante el Papado, argumentando para ello, el hecho de que la reina era la viuda de su hermano Arturo, muerto cuando todavía era príncipe de Gales.

Tras dos años de presiones diplomáticas al Papa Clemente VII, este se negó a conceder el divorcio a Enrique VII, debido a las presiones que también había ejercido el rey de España y emperador de Alemania, Carlos I, ya que éste era sobrino de Catalina de Aragón. El Papa Clemente VII había sido prisionero de Carlos I. Además, coincide con un momento histórico, en que la iglesia se ve en plena fase de la reforma y le resultaba muy complicado contradecirse con la anulación de un matrimonio, que normalmente sólo se daba una dispensa, y de esta forma no dar razones para que el poder del Papa fuera nuevamente puesto en cuestión.

Esta negativa papal hacía  imposible un nuevo matrimonio de Enrique VIII y en consecuencia la imposibilidad de tener nuevos hijos con derechos legítimos al trono de Inglaterra, según el derecho canónico. Esto significaba el fin de la dinastía de los Tudor.

Enrique VIII pide a Ana Bolena que se case con él, siendo esta propuesta aceptada pero con la condición de no acostarse con el rey antes de casarse, puesto que esta relación previa al matrimonio implicaba que si se tenía un hijo, este sería bastardo e ilegitimo.

Ya se sabía en 1528, que Enrique VIII quería casarse con Ana. Toda la familia de los Bolena apoyaron su causa, lo que les dio un gran poder en la corte inglesa, manteniéndose Ana alejada de las cuestiones políticas.

Ante la negación de anulación de Enrique VIII y de Catalina, la corte inglesa sufre momentos muy convulsos, siendo la figura del cardenal Thomas Wosley cuestionada, al dudar de su lealtad. Ana consigue que sea desposeído del poder que ostentaba. El cardenal empezó entonces a conspirar con el apoyo de la reina Catalina y del Papado, pero esta conspiración fue descubierta, lo que provocó por un lado la detención del cardenal Wosley. Este muere rápidamente debido a la enfermedad terminal que tenía, por el otro lado la reina Catalina fue desterrada de la corte inglesa.

Con la desaparición del cardenal Wosley, Ana era la persona que más poder tenía en la corte inglesa y participaba activamente en los nombramientos del gobierno y en todos los asuntos políticos que se trataban.

La negativa del Papa Clemente VII le llevó a seguir los consejos de religiosos radicales como William Tyndale que negaba la autoridad papal y que defendía que era el rey de Inglaterra quien debía dirigir la Iglesia del país.

Debido a la facilidad en los idiomas. Ana jugó un papel importante en la política internacional de Inglaterra, destacando en conseguir la alianza con Francia. Para ello contaba con la amistad del embajador francés, Gille de la Pommeraye. Se preparó la conferencia de Calais en el invierno del año 1532, y por medio de dicho Tratado Enrique VIII esperaba contar con el apoyo del rey francés Francisco I para obtener el nuevo matrimonio con Ana.

Retrato de Enrique VIII

Se casaron en secreto. Enseguida quedó embarazada lo que provocó que tuviera que haber  una segunda ceremonia oficial, que se produjo en Londres el 25 de enero de 1533. El arzobispo de Canterbury, Thomas Cranmer declaró nulo y sin fuerza legal el 23 de mayo de 1533 el matrimonio de Enrique y Catalina y cinco días después declaró como valido el matrimonio de Enrique y Ana. De esta forma se conseguía después de siete años de relación que Ana fuera esposa y reina de Inglaterra.

Catalina de Aragón fue desposeída del título de reina de Inglaterra con el tiempo justo para que Ana pudiera ser coronada reina el 1 de junio de 1533. Desafiando al Papa Clemente VII, el arzobispo de Canterbury declaró que la Iglesia de Inglaterra estaba bajo la autoridad del rey Enrique VIII y que se dejaba de pertenecer a la iglesia de Roma. Es lo que se conoce como la ruptura de Roma.

En el proceso de ruptura de la Iglesia inglesa con Roma, provocó que el  obispo Matthew Parker se convierta en el diseñador de cómo será la iglesia anglicana. Se acuerda que debe profundizarse en la reforma religiosa y para ello se traduce la Biblia al inglés, pero no se cuestiona el principio católico de la transubstanciación.

Tras su coronación y con el embarazo avanzado empezó a llevar una vida tranquila para preparar el nacimiento con toda la calma. Se produce el nacimiento de la primera hija de Ana en septiembre de 1533, siendo bautizada con el nombre de Isabel en honor de la madre de Enrique VIII. Se calcula que Ana tuvo al menos tres embarazos, curiosamente todos terminados en forma de abortos en edad temprana

Se dio la circunstancia que Ana Bolena se llevaba muy mal con la hija de Catalina de Aragón, María, a la cual la consideraba una rival frente a su hija. El odio era mutuo. María se refería a Ana como “la amante de mi padre” y Ana definía a María como “esa maldita bastarda”. Ana alejó a María de la Corte inglesa para que Enrique VIIInole cogiera cariño, la despojó del título de princesa y le prohibió ver a su madre Catalina

Catalina de Aragón muere a inicios de 1536 como consecuencia de un cáncer, Coincide  la muerte de Catalina con el aborto de Ana, lo que se considera el final del matrimonio entre Enrique VIII y Ana, iniciándose así uno de los periodos más turbulentos de la historia inglesa.

Enrique VIII considera que el matrimonio con Ana está maldecido. Por so inicia una nueva relación con Juana Seymur. Esto significa la caída en desgracia de toda la familia de los Bolena. Ante la infidelidad de Enrique VIII, Ana valoró la posibilidad de un divorcio.

El dos de mayo de 1536, Ana es detenida por orden de Enrique VIII mientras almorzaba en la Torre de Londres. Esta reclamó que fuera informada de los cargos  por los cuales era detenida y cuál era la situación de su familia. Siendo juzgada por una corte de pares de los que formaba parte su propio padre y condenada por unanimidad

Se acusa a Mark Smeaton de ser el amante de la reina Ana, este confiesa dicha circunstancia  al ser torturado. También fue detenido el aristócrata sir Henry Norris, pero este no es torturado por ser noble. También detienen a sir Francis Weston y posteriormente a William Brereton, todos ellos acusados de adulterio con la reina.

Los cuatro fueron procesados en Westminster a mediados de 1536. Ana fue acusada de adulterio, incesto y alta traición junto a su hermano George.   Los cuatro acusados junto a su hermano George son ejecutados el 17 de mayo de 1536.


La torre de Londres

Ana fue ejecutada en la mañana del 19 de mayo. Así relata el gobernador de la Torre los últimos momentos de Ana:

Esta mañana me hizo llamar, a ver si yo podía estar con ella mientras recibía al buen Señor, con la intención de que la oyese y así dejar clara su inocencia. Y en la escritura de esto me llamó a mí, y a mi llegada dijo: Sr Kingston, oigo que no moriré antes del mediodía, y siento mucho por ello, ya que pensé estar muerta para esas horas y por delante de mi sufrimiento. Le dije que esto no debería ser ningún sufrimiento, que sería muy breve. Y luego ella dijo, “oí que dicen que el verdugo es muy bueno, y tengo el cuello pequeño”, y luego puso sus manos en el cuello, riendo cordialmente,   He visto a muchos hombres  y mujeres ejecutados, y que han estado en gran pena, y para mi conocimiento esta dama tiene mucha alegría en la muerte, su limosnero está continuamente con ella, y fue así desde las dos en punto después de la medianoche”.

Para acudir al cadalso se vistió con una enagua roja bajo un vestido gris oscuro de damasco, adornado de pieles, llevando su pelo recogido.   Dedico las siguientes palabras antes de morir:

Buena gente cristiana, he venido aquí para morir, de acuerdo a la ley, y según la ley se juzga que yo muera, y por tanto no diré nada contra ello. He venido aquí no para acusar a ningún hombre, ni a decir nada de eso, de que soy acusada y condenada a morir, sino que rezo a Dios para que salve al rey y le dé mucho tiempo para reinar sobre ustedes, para el más generoso príncipe misericordioso que no hubo nunca: y para mi él fue siempre bueno, un señor gentil y soberano. Y si alguna persona se entremete en mi causa, requiero que ellos juzguen lo mejor. Y así tomo mi partida del mundo y de todos ustedes, y cordialmente les pido que recen por mí. Oh Señor ten misericordia de mí, a Dios encomiendo mi alma”.

Su cuerpo y su cabeza fueron depositados en un arca alargada y sepultados en una tumba sin marcar en la capilla de St Peter ad Vincula. Cuando su hija Isabel I sube al poder, no se preocupó de rehabilitar a su madre y buscarle un lugar más digno. El cuerpo de Ana fue identificado en la restauración de una capilla bajo el reinado de la reina Victoria y se le puso una lápida de mármol para que se supiera que allí se encontraban los restos de la reina Ana.

Enrique VIII se casó hasta seis veces, incluida Catalina Howard que acabó como Ana, decapitada.

El treinta de mayo de 1536, Enrique VIII contrajo nuevo matrimonio con Jane Seymour, que moriría dos años después al dar a luz al príncipe Eduardo, que acabó reinando con el nombre de Eduardo VI por un corto periodo de tiempo y sin dejar herederos. 

Le sucedió entonces la hija de Catalina de Aragón, María I que gobernó hasta 1558 sin tener descendencia. Subiendo al poder Isabel I, siendo la última reina de la dinastía de los Tudor al negarse de forma obstinada a contraer matrimonio. La terrible muerte de su madre Ana y la personalidad tiránica de su padre Enrique VIII influyeron en la soltería que fue mirada con estupor. 

Triste final para una mujer como Ana que tuvo todo el poder en Inglaterra.

Ana Bolena: de la gloria a la muerte