sábado 4/12/21
ACTO EN EL TEATRO FILARMÓNICA DE OVIEDO

La alianza de las fuerzas del trabajo y la cultura reclaman, en Asturias, un trabajo digno

ASTURIAS

El viejo concepto de la alianza de las fuerzas de trabajo y la cultura que se atribuye al gijonés Santiago Carrillo cuándo era secretario general del PCE, allá por el año 1967, concepto que se reitera en el libro publicado por Armando López Salinas en 1977, en plena eclosión de la corriente predominante entre la izquierda no socialdemócrata, en la versión denominada como eurocomunismo, a lo que se añadió aquello mucho más “asequible” como lo de socialismo en libertad, parece que ha revivido, al menos en Asturias, en estos  días.

En efecto, tal como titula la revista digital asturiana Nortes "La alianza de las fuerzas del trabajo y la cultura renació el martes 23 en Asturias”, fecha en la que tres asociaciones culturales asturianas de indudable prestigio y proyección histórica como son la Sociedad Cultural Gijonesa y la Asociación Amigos de Mieres, nacidas ambas en 1968 al amparo de la ley de Asociaciones de 1964, del entonces ministro de Información y Turismo Manuel Fraga, y en la que, de acuerdo con Paco Faraldo (Asociación Amigos de Mieres. Cultura popular y lucha por la democracia en Asturias; 2009), “se abre una ranura  que permite, con todas sus limitaciones, crear plataformas culturales en las que los sectores más dinámicos y progresistas de la sociedad desarrollan actividades vinculadas a los intereses de la mayoría de la población” y La Ciudadana, Asociación Cultural de Oviedo, de más reciente creación, pero que hunde sus orígenes en otra Asociación creada al amparo de la ley anteriormente dicha y que tuvo una gran acogida en el entorno progresista de Oviedo como fue el Club Cultural.

Pues bien, estas tres Asociaciones culturales se han unido a los dos sindicatos mayoritarios asturianos CC.OO. y U.G.T.  para confirmar que dicha alianza va encaminada a gritar como una sola voz que “la reforma laboral, en este país, es sinónimo de recortes en derechos para la clase trabajadora, de devaluación en los salarios, de precarización en las relaciones laborales, ya desiguales de por sí”.

No le corresponde a quien suscribe este artículo hacer la crónica del evento, ya que profesionales mucho más duchos que yo lo harán en los distintos medios escritos, orales, digitales o analógicos que correspondan. Lo que sí me gustaría remarcar en el presente artículo es que la confabulación cultura – trabajo, la sintaxis cultura popular – derechos laborales se dieron la mano un martes invernal en el Teatro Filarmónica (repleto de gente) de una ciudad burguesa como es Oviedo (si bien como dijo Pedro Durán, también hay otro Oviedo más populoso), pero con un anclaje de cultura obrera a la que le somete la presión de territorios con una fuerte presencia industrial, ya sea en declive, como el caso de las cuencas mineras, o aún en activo como son las de Avilés y Gijón.

El objetivo que nos reclamó esta cita era bien claro: Asistimos a una época de cambios profundos en nuestra sociedad. En los últimos  años hemos sufrido una crisis financiera y una pandemia, ambas a nivel mundial. Y, como en toda época de cambios, la confusión es grande y las fuerzas sociales en lucha por el futuro que se avecina ponen en juego sus armas, también las de la lucha de ideas, para ganar posiciones. La sobreexplotación de personas y recursos humanos rinde beneficios a unos pocos frente a la inmensa mayoría” (Inicio del Manifiesto de Asturias por un Trabajo decente, leído por el actor y guionista asturiano Maxi Rodríguez).

Al estrado también salieron personas vinculadas al mundo de la comunicación y la literatura como Aitana Castaño que centró su intervención en los logros conseguidos a través de las luchas mineras y especialmente en aquellas mujeres que representaron un ejemplo de esfuerzo en pro de la dignidad y de los derechos de los trabajadores y trabajadoras, así como Pilar Sanchez Vicente quien reclamó con voz enérgica el derecho de aquellas trabajadoras que no solamente se sienten explotadas en su centro de trabajo, sino que se ven sometidas al mayor de las explotaciones la violencia sexual. Por su parte, el periodista Daniel Berbabé aludió al trabajo manual para ensalzar el esfuerzo de la clase trabajadora a la que se le niegan sus legítimos derechos, señalando, al mismo tiempo, que no es casual que este acto tenga lugar en Asturies “por lo que esta región significa para la tradición en España de colaboración entre el mundo del trabajo y la cultura”

El evento perfectamente dirigido y capitaneados por la periodista María Luengo y el actor Pedro Durán que también se unieron a explicar la “fotografía” que retrata el mundo laboral actual, como aquella que queda reflejado en el Manifiesto anteriormente señalado: Defenderemos trabajar para obtener lo necesario para vivir dignamente todos y todas, no sólo el 1% que acapara el 82% de la riqueza del mundo. También queremos un trabajo digno para el 25% de la población que vive en riesgo de exclusión social, para el 13% de la población cuyo trabajo no les llega para vivir (trabajadores pobres, aspirantes a esclavos), para el 40% de los jóvenes en paro,…

GRUPO NUBERU

Grupo Nuberu

Como todo acto lúdico-reivindicativo, no podía faltar la parte musical que llegó a través del sarcasmo e ironía mordaz, típica asturiana, de un cantautor con muchísimas tablas como  es Jerónimo Granda, ni la del grupo que generó una mayor dosis de simpatía entre los asturianos de los tiempos de la transición, como son Nuberu, si bien hablar de Nuberu es mencionar a Chus Pedro y Manolo, así como de otro cantautor de los “malditos” en tiempos de la pre y post dictadura: Luis Pastor.

Junto a mensajes, emitidos a través de videos de personas del mundo de cultura como Carlos Bardem, Fernando León de Aranoa, Rosa Regás o Víctor Manuel, llegaron los discursos de los secretarios de UGT (Pepe Álvarez) y CC.OO. (Unai Sordo), cuyo mensaje fue  claro y contundente: la lucha por un trabajo decente parte de derogar la reforma del PP y contemplar un modelo de relaciones laborales muy lejos del impuesto por el neoliberalismo. En el fondo, aquello que contempla el final del Manifiesto: Queremos un trabajo decente para la gente decente y para eso sólo hay una fórmula que no es nueva, es la de siempre: UNÍOS contra la precariedad, ORGANIZÁOS contra la falta de futuro de la juventud, JUNTÁOS en la defensa de las pensiones públicas, dignas y sin pérdida de poder adquisitivo.

Uno, que ya es mayor, recuerda aquellas fiestas también lúdico reivindicativas que se celebraban un domingo del mes de agosto de los años 70 (época de la transición, si bien los primeros eventos se realizaron aún viviendo Franco)  y que un buen conocedor de la cultura asturiana (Luis Miguel Piñera ) bautizó como los domingos rojos, que se celebraban en el prau de los Maizales de Gijón, conocidos como el Día de la Cultura y en las que se reivindicaba, principalmente, unos derechos que nos habían arrebatado una feroz dictadura

Casi cincuenta años después seguimos reivindicando unos derechos que conseguimos en el 78, pero que nos quieren arrebatar de nuevo. Pues bien, como señala el repetido manifiesto: RECLAMAD VUESTROS DERECHOS. HOY COMO NUNCA, COMO SIEMPRE, POR UN TRABAJO DECENTE.

Darío Díaz Alvarez | Economista y ExPresidente de la Asociación Amigos de Mieres
 

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