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miércoles. 29.06.2022

"O yo o el diluvio", la fórmula con la que Camps se aferra a Valencia

"Del éxito a la crisis", el libro de Manuel Alcaraz que analiza los éxitos electorales del PP en la Comunidad Valenciana desde principios de los noventa y cómo han desembocado "en una situación de enorme postración económica, una crisis de identidad y el florecimiento del caso Gürtel y otros escándalos de corrupción", se ha presentado en Madrid.
NUEVATRIBUNA.ES - 2.5.2010

El ex diputado, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Alicante y articulista -colaborador habitual de nuevatribuna.es-, Manuel Alcaraz, cree que cuando "arrecia el vendaval" del caso Gürtel y el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, usa la estrategia de "amarrarse a las instituciones", se está bloqueando la gobernabilidad de la región. "O yo o el diluvio" es el mensaje que transmite el president para aferrarse al poder y resume el presidencialismo plebiscitario que ejerce en su Comunidad y que traslada al Parlamento. Buena prueba de ello fue la última sesión de control en les Corts, cuando hizo caso omiso del informe pericial que reveló el PSPV para demostrar que todas las consejerías habían fraccionado contratos para beneficiar a la trama de Francisco Correa.

"Del éxito a la crisis, panfleto sobre política valenciana" se escribió entre enero y abril de 2009, antes de que arreciara al caso Gürtel, pero en él se analizan las causas del profundo arraigo del PP en Valencia y de que, a pesar de la amenaza que el escándalo de corrupción supone para ese partido, pueda no perder las próximas elecciones aún habiendo una sentencia condenatoria.

Alcaraz, diputado de Nueva Izquierda en el Congreso entre 1996 y 2000, reconoce la dificultad de un cambio político, más allá de la pérdida de votos del PP, sin que el pueblo valenciano entienda que el caso Gürtel es el efecto de políticas y desparpajos acumulados durante años. A su juicio, el PP recibirá un fuerte castigo del electorado pero es muy posible que no pierda el Gobierno de la Generalitat.

El autor considera que la Comunidad Valenciana atraviesa "un cierto bloqueo" porque "la izquierda no remonta" y el PSOE no parece tomar nota de sus errores, ni albergar esperanzas de ganar unas elecciones a corto plazo. No basta con denunciar el caso Gürtel "con energía y con rigor" para conseguir la victoria electoral, opina Alcaraz, aunque la denuncia de este caso por parte del PSOE, Compromís o IU sea fundamental "por salud pública". El problema, dice, es que la crítica se concentra en la tribuna parlamentaria, pero en toda la extensión de la Comunidad Valenciana "el PSOE no ha sido capaz de promover una movilización social y buscar alianzas con la ciudadanía para explicar la gravedad de la trama".

Sostiene que el problema mayor es que el PP ha desarrollado una política económica que ha encontrado un eco en la población y que ha generado símbolos nuevos en el imaginario colectivo, aunque, a veces, haya supuesto recuperar los valores más conservadores y reaccionarios, mientras que la izquierda no ha sido capaz todavía de generar unas propuestas alternativas.

Para el profesor Alcaraz, hay un discurso muy generalizado que dice que "todos son iguales", algo que, en este momento, "beneficia al PP y es venenoso y pernicioso para la izquierda".

Aunque el caso de corrupción masiva no pase factura electoral a los 'populares' valencianos, Manuel Alcaraz defiende que la responsabilidad de los actuales dirigentes valencianos, por lo que sabemos hasta ahora de la trama, es suficiente para que dejen los cargos que desempeñan. Lo ha defendido desde nuevatribuna.es en artículos como este de mayo de 2009 en el que decía:

"Con la acumulación de circunstancias que incrementan el desvío ético, la responsabilidad que recae sobre Camps es especialmente intensa. Es responsable políticamente porque lo es éticamente, y ello no significa una confusión entre esos dos planos, sino, precisamente, que la política ha de reconocer que la ética tiene algo que decir en la democracia. (...) Podemos pedir sin rubor, miedo ni reservas, la dimisión urgente del President Camps y de todos sus locuaces correveidiles, esos que, cuando encargan un traje, al parecer, lo primero por lo que se interesan es por el tamaño de los bolsillos. Pero que no se me entienda mal: lo de menos es el dinero que unos y otros han atesorado, esos centimillos que han metido en sus huevos Kinder de las sorpresas: la cuantía no importa. Lo grave, lo auténticamente grave, es que han robado la confianza en la democracia y en las instituciones. Para eso no hay condena judicial. Pero no puede haber perdón ético y cívico".

"O yo o el diluvio", la fórmula con la que Camps se aferra a Valencia
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