miércoles 27/10/21
CONSUMO COLABORATIVO

El uso del coche compartido gana adeptos

Por Ana Vela López | Nuestras formas de viajar, desplazarnos, cuando utilizamos vehículos a motor, se hallan íntimamente ligadas al problema del cambio climático.

coches

El mes de septiembre incluye 3 fechas íntimamente relacionadas. El 21, cientos de miles de personas se reunirán en todo el mundo pidiendo que los gobiernos tomen ya medidas contundentes para contener el cambio climático. El 23 el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon se reunirá en Nueva York con los líderes mundiales para concienciarles sobre el problema, ante la nueva ronda de negociaciones para un nuevo acuerdo sobre el cambio climático de finales de 2015.

Entre medias, el día 22, se vuelve a celebrar el Día mundial sin auto y el Día europeo sin coches, dentro de los actos de la Semana europea de la movilidad.

Nuestras formas de viajar, desplazarnos, cuando utilizamos vehículos a motor, se hallan íntimamente ligadas al problema del cambio climático, ya que las emisiones de gases de estos contribuyen notablemente a ello, como nos reiteran continuadamente los informes de los expertos.

Todos sabemos que hay actividades productivas que precisarán de normas más estrictas de los gobiernos para modificar-reducir sus emisiones, pero hay otras situaciones que están directamente ligadas con cambios en las conductas personales y que pueden también contribuir a disminuir las emisiones.

Al hilo de esta cuestión, y relacionado con esta fecha, quiero comentar mi propia experiencia sobre el fenómeno de la utilización del coche compartido mediante plataformas como Blablacar, Carpooling o Amovens, entre otras, que es una de las nuevas forma de consumir que se están desarrollando con más intensidad tal vez por la crisis o por el auge de las redes sociales, o también por un aumento de la conciencia social sobre el problema.

Mi bautizo fue en julio de 2013 en un viaje Friburgo-Berlín (más de 800Km), que me hizo perder el miedo al sistema y ahorrarme 3/4 del precio del billete de tren.

Desde entonces han sido numerosos los viajes que he realizado en España de esta manera, llevando a otros como conductora o siendo pasajera y mi experiencia ha sido en todos los casos positiva.

Ventajas: además de disminuir el consumo de combustible y contribuir con ello a la disminución de los niveles de contaminantes, se está haciendo un uso más eficiente de los automóviles, vías de desplazamiento y disminuyendo el coste económico de los viajes (de ocio o trabajo, es indiferente) y también importante, aumentando la sociabilidad entre personas. Inconvenientes: En mi experiencia todavía no los he encontrado.

Estos viajes me han permitido mantener amenas conversaciones con todo tipo de personas, de muy variadas edades y de diversa extracción social y económica. La extensión de esas relaciones por más tiempo solo depende de uno mismo. Y yo he visto cómo algunos de mis compañeros de viaje, que realizaban ese mismo trayecto con cierta frecuencia, se organizaban para repetirlo, sin necesidad ya de utilizar una plataforma de encuentro.

El miedo a lo desconocido y a los desconocidos puede ser un hándicap para muchos, pero las identificaciones que tienes que hacer, al darte de alta en las plataformas, pueden quitarte esa reticencia inicial. Las valoraciones que los propios usuarios hacen de conductores o pasajeros, pueden ser también indicadores para los más recelosos. Y el pago está asegurado, así como la devolución del dinero, total o parcial, si no se realiza el viaje o tienes un inconveniente.

Y ante la alarma de los sectores económicos afectados, habrá que explicar que los modelos de negocio van cambiando con el tiempo. ¿Cuántos videoclubes quedan?

Pero que no se alarme el Estado ante la posibilidad de pérdida de recaudación, al menos en una de estas plataformas ya cobran el IVA. Y, como en otros ámbitos, si tienen que regular algún aspecto para mejorar los derechos de los consumidores, háganlo, pero no le pongan puertas al campo.

La propia administración pública, ya hace 15 años, a través del IDAE, realizaba estudios para fomentar el uso compartido del vehículo en los desplazamientos diarios de los trabajadores a sus puestos de trabajo, como un modo de ahorrar combustible, mejorar el tráfico diario y disminuir la contaminación de las ciudades. (Que falta nos hace).

Tal vez en aquel momento la sociedad no estaba madura para ello, pero ahora ya es una realidad que irá creciendo. Al conocer mi experiencia, hij@s, sobrin@s, amig@s… han empezado a ser usuarios del consumo colaborativo, al usar el coche compartido. Así que, compañer@, aparca tu coche o compártelo en tus desplazamientos, no lo lleves vacío.


Ana Vela López. Formadora en Derechos del Consumidor.

El uso del coche compartido gana adeptos