sábado 14.12.2019

El gran “poder de la Mayoría” y cómo liberarlo

Por Gudrun Schloepker | Fairtrade | Muchos ciudadanos son ya muy conscientes de su poder como consumidores y quieren usarlo para mejorar la situación en los sitios de los que procede aquello que consumen para así fomentar la producción sostenible en condiciones dignas para las personas.

El gran “poder de la Mayoría” y cómo liberarlo

La estrategia que ha desarrollado Fairtrade, el sello internacional para la certificación de los productos de comercio justo es un eje de acción interesante en el ámbito de la cooperación al desarrollo y así mismo vale para aumentar la participación ciudadana.

Partiendo de que en este mismo año 2013 cerca de mil millones de personas todavía sufren hambre en el mundo y que muchas de ellas son justamente pequeños productores/agricultores y trabajadores agrícolas de los países del Sur, que se enfrentan a retos tales como el cambio climático y los precios volátiles, Fairtrade se propone como herramienta para liberar el poder inherente en las cooperativas de pequeños productores y los sindicatos de los trabajadores agrícolas, para que a través de su actividad económica puedan vivir dignamente, desarrollar empresas cada vez más fuertes y sostenibles y contribuir al desarrollo de sus comunidades, que son generalmente rurales.

Por otro lado muchos ciudadanos son ya muy conscientes de su poder como consumidores y quieren usarlo para mejorar la situación en los sitios de los que procede aquello que consumen para así fomentar la producción sostenible en condiciones dignas para las personas y cuidadosas con el medio ambiente.

Fairtrade como certificación ética más conocida del mundo aspira con el concepto de “Liberar el Poder de la Mayoría” a estar a la vanguardia de la reforma del comercio mundial a favor de la justicia, liberando el poder de los productores y trabajadores en situación de desventaja.

En los últimos 25 años, se ha conseguido llevar a través de la herramienta de la certificación la visión de los pioneros del comercio justo a los consumidores, beneficiando directamente a 1,2 millones de pequeños productores y trabajadores. El modelo ha demostrado en este tiempo que funciona bien, y así puede verse en el informe anual publicado recientemente, pero la asignatura de difundirlo de manera más amplia sigue pendiente, para que llegue a muchos más productores en los países en vías de desarrollo.

Por ello entre 2013 y 2015 en Fairtrade nos centraremos en estos cuatro objetivos estratégicos:

Seguir realizando un trabajo ejemplar para y con los pequeños productores
Convertir el Comercio Justo en un verdadero motor de cambio para los trabajadores agrícolas
Impulsar el crecimiento del movimiento social popular y del mercado para llegar a más consumidor/as
Fortalecer el sistema Fairtrade a nivel mundial, liberando el poder de cada activista y cada trabajador/a y creando el máximo número de sinergias para un uso responsable de los recursos

Un poco más en concreto, detrás del lema “Liberar el poder de los pequeños productores” se esconde la intención de seguir dando apoyo para la creación de organizaciones y para el establecimiento de cooperativas y comunidades prósperas.

Los sectores café, cacao, algodón y azúcar Fairtrade son de acceso exclusivo para pequeños productores. Daremos especial importancia a ampliar la aptitud organizativa de los pequeños productores para facilitarles el desarrollo de su producción y de las prácticas comerciales.

Muchos grupos de pequeños productores Fairtrade son modelos de mejores prácticas, que dan ejemplo de cómo los pequeños productores pueden participar en el comercio. Fairtrade les apoyará en su trabajo.

Apoyaremos a los productores en sus esfuerzos orientados a dar un valor agregado a sus cultivos mediante la mejora de la calidad o del procesamiento, y crearemos acceso a los mercados y a las finanzas.

Ejemplo de un caso concreto: La cooperativa Manduvira asciende en la cadena de valor

“Cuando comenzamos no teníamos nada y Fairtrade nos ayudó a conectarnos con el mercado. En Paraguay la gente dice: ‘Usted es pobre, usted está loco. Nunca podrá vender o exportar su azúcar directamente o pensar en tener su propio ingenio.’ Hoy tenemos más de 28 clientes y nuestro azúcar se vende en diferentes partes del mundo,” dice Andrés González Aguilera, Gerente General de Manduvira.

“Liberar el Poder de los Trabajadores” ha sido durante un tiempo la gran asignatura pendiente del Comercio Justo

La cooperativa de azúcar Manduvira es un brillante ejemplo de cómo los productores ascienden la cadena de valor a través de Fairtrade. La cooperativa ha comenzado con la construcción de un singular ingenio que pertenece a los productores. Andrés ha viajado por todo el mundo para contar su historia de las cooperativas. Otras cooperativas de azúcar en Paraguay se sienten inspiradas a seguir su ejemplo.

“Liberar el Poder de los Trabajadores” ha sido durante un tiempo la gran asignatura pendiente del Comercio Justo. Se debe a qué la situación de los trabajadores rurales es muy precaria en muchos países en vía de desarrollo y que las ventas de Comercio Justo tienen que alcanzar un nivel mínimo para que los trabajadores noten el impacto en su día a día.

En los últimos dos años hemos realizado avances significativos en nuestro trabajo orientado al apoyo y al empoderamiento de los trabajadores. Para los próximos dos años nos proponemos más mejores, poniendo especial atención en la situación en la industria del banano, del té y de las flores.

La nueva estrategia para trabajadores, y el progreso en el trabajo para la garantía de un salario digno son las piedras angulares de estos esfuerzos que se llevan a cabo conjuntamente con aquellas organizaciones de trabajadores presentes en cada lugar.

Liberar el poder de la ciudadanía y de las empresas

El sistema Fairtrade es un movimiento mundial increíblemente amplio y diverso, con miles de relaciones en más de 100 países. Fortaleceremos aún más el movimiento de la sociedad civil y el activismo para incrementar las ventas y, más importantemente, asegurar un impacto mayor.

Estableceremos la participación de Fairtrade en los mercados más maduros como el europeo, y nos ocuparemos de establecernos en los mercados relativamente recientes, especialmente en los Estados Unidos, la India, Brasil y Kenia.

Centraremos nuestros esfuerzos en los siete principales productos nuestros (café, algodón, cacao, azúcar, banano, flores y té) y a fomentar nuevos sectores como el oro.

Continuaremos innovando y descubriendo nuevas formas de trabajar. Por ejemplo, incidiremos sobre gobiernos para que actúen en materia de comercio. Buscaremos nuevas formas para trabajar con otras organizaciones de comercio justo, reconociendo el papel único que juegan. Implementaremos nuevos modelos de negocio para los productos algodón, cacao y azúcar, sectores en los que los productores están presionando para las ventas que el modelo actual no puede materializar. Un ejemplo de la diversidad y del impacto del movimiento ciudadano a favor de más comercio justo es el programa internacional de Ciudades Fairtrade, o Ciudades por el Comercio Justo como se denomina en España y del que hablaremos en una de las próximas tribunas.

Por último, cada organización, grande o pequeña, tiene que marcarse retos internos y mejorar y supervisar constantemente sus propias estructuras. Fairtrade es claramente una “Learning Organization”, una organización que no para de aprender y mejorar. El eje para los próximos años es también liberar al máximo el poder de las personas en el sistema Fairtrade a nivel mundial. En esta línea recientemente hemos realizado un cambio importantísimo al pasar el 50% de los votos en la Asamblea General y el 50% de la propiedad sobre la organización de Fairtrade International a manos de los redes de productores de los países en vías de desarrollo.

Tenemos pendiente fortalecer el sistema internacional, trabajando estrechamente en todos los países para reducir aún más los costes y crear sinergias siempre que sea posible.