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Compara entre varios préstamos antes de elegir uno

Tradicionalmente, en España el préstamo solicitado más habitualmente era el destinado a la compra de la vivienda habitual.

Tradicionalmente, en España el préstamo solicitado más habitualmente era el destinado a la compra de la vivienda habitual. La famosa hipoteca que nos acompañaba o nos sigue acompañando buena parte de nuestra vida adulta. No obstante, el panorama económico y social ha cambiado y nuevas necesidades personales han dado paso al resurgimiento de otras formas de préstamo que puedan satisfacerlas. Sea por el motivo que sea, comparar entre varios préstamos antes de elegir uno es imprescindible a la hora de evitar futuros problemas que pueden tener consecuencias importantes en nuestra economía e incluso en nuestra forma de vida.

Elementos a tener en cuenta a la hora de elegir el préstamo adecuado

Necesidad o capricho

Lo más importante es saber reconocer cuál es exactamente nuestra necesidad y nuestras posibilidades reales de gestión de nuestro dinero y nuestros ahorros. Esta reflexión nos permitirá desistir, por ejemplo, de nuestro planteamiento inicial de pedir un préstamo rápido para comprarnos ese supertelevisor que ansiamos, al darnos cuenta de que no es tan necesario y que podemos conformarnos con un menor o esperarnos a ahorrar los suficiente para comprarlo, sin pagar unos intereses que incrementan notablemente el precio final.

Si después de reflexionar, sigues considerando que el objetivo bien merece la pena contratar un préstamo o que la cantidad es suficientemente grande como para descartar el ahorro, como con la compra de un coche o una casa, dispones de varias opciones para obtener financiación.

Elegir entre las múltiples ofertas

Hay un sinfín de préstamos en el mercado con características muy variadas:

  • Préstamos hipotecarios. Destinados a la compra de la vivienda. Son, sin duda, el más rentable en cuanto al tipo de interés y gastos del mismo, pero también el que más repercusiones tiene a medio y largo plazo en nuestra economía. Hay que tener en cuenta que en nuestro país, los ciudadanos destinamos más de un 32% de los ingresos en este concepto, frente al 20% de países como Francia, Italia, Alemania y Reino unido. Y si unimos esto a los plazos excepcionalmente largos de las hipotecas tendremos más de una razón para elegir bien la más adecuada.
  • Préstamos personales. Sin necesidad de presentar ningún tipo de garantía. De tramitación más rápida, pero normalmente con tipos de interés más elevados.
  • Minicréditos. Préstamos de cantidades pequeñas que pueden rondar los 300 euros, a devolver en plazos cortos de 15 a 30 días, pero con unos honorarios muy elevados.

Interés Nominal

El tipo de interés del préstamo que vamos a solicitar es, en principio, uno de los aspectos de mayor relevancia a tener en cuenta. A más interés, más costosa será la devolución, pero a veces este número puede ser engañoso. Es el caso de algunos préstamos con un interés nominal al 0%, pero que en realidad llevan asociados otro tipo de gastos en conceptos de comisiones.

Comisiones

Las comisiones son cantidades que se cargan al prestatario por distintos conceptos:

  • Comisión de estudio. Suena raro, pero ahí está, el hecho de gestionar nuestra solicitud y comprobar su viabilidad puede acarrear gastos en ese concepto.
  • Comisión de apertura. Otra cantidad que se carga simplemente por abrir la operación.
  • Comisión por amortización o cancelación. Resulta que la devolución anticipada del préstamo también puede generar gastos, y así la entidad prestamista obtendrá por este concepto una parte de lo que deja de obtener en concepto de intereses.

Un número para comparar

Existiendo tantos productos y modalidades de préstamos estaría bien tener de una sola cifra que nos permita comparar con facilidad todos ellos. Pues esa cifra existe y se llama Tasa Anual Equivalente, TAE. En ella se incluyen no solo los intereses devengados por la operación sino las comisiones y gastos de todo tipo, por lo que un préstamo a interés nominal del 0% poder tener un TAE elevado. También nos permite unificar los préstamos de distinta duración. Por regla general los más cortos tienen tipos de interés y gastos más elevados. 

Cuantía de la cuota

Otro aspecto fundamental es la cuantía de la cuota del préstamo que vamos a solicitar, o mejor dicho, el importe que la misma supone sobre nuestros ingresos. No es realista pensar que podremos hacer frente a una cuota de 750 euros mensuales si nuestra nómina es de 1.000 euros, ya que destinar el 75% de nuestros ingresos a pagar la financiación es casi un suicidio financiero.

Letra pequeña

Es imprescindible a la hora de elegir nuestro préstamo conocer sus características de la manera más profunda posible. Muchas veces los eslóganes publicitarios hacen hincapié en los aspectos más llamativos que luego, en la realidad, quedan eclipsados por otras condiciones o limitaciones. Así, muchas entidades ofrecen tipos de interés reducido, pero exigen una vinculación con el bancosuscribiendo, por ejemplo, algún tipo de seguro y otro producto similar.

Resumiendo, comparar entre varios préstamos antes de elegir uno es una práctica saludable que nos puede evitar muchos disgustos en el futuro. Reconoce tus necesidades, dales la importancia que realmente tienen y elige el préstamo que más se adapta a tu situación personal.