sábado 24/10/20

La adicción a las nuevas tecnologías amenaza a nuevas generaciones

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Las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) están llamadas a facilitarnos la vida -ya que son útiles, sencillas de manejar, y abarcan todos los ámbitos-. Pero en ocasiones nos la dificultan. Especialmente en adolescentes se da el mal uso de las TIC potenciando desarrollar conductas adictivas.

El tratamiento de la adicción requiere de tratamiento especializado. Instituto Castelao cuenta con un centro de drogodependencia en Málaga donde se recuperan más del 85% de los pacientes que siguen el tratamiento de recuperación.

Adicción a las TIC

Abusar de las nuevas tecnologías es una adicción comportamental cada vez más usual en nuestra sociedad. Hay señales de alarma parecidas a las de cualquier otra adicción: aislamiento social, cambios en las relaciones amistosas y familiares y disminución del rendimiento académico, por ejemplo.

En la adicción a las nuevas tecnologías en adolescentes, juegan un papel fundamental los padres o tutores legales del menor y el equipo docente. Estos últimos cada vez fomentan más la prevención del uso y abuso de las TIC en los centros educativos.

Algunas medidas preventivas que pueden tomarse al respecto son: situar los dispositivos tecnológicos en una habitación de paso; debe haber siempre un adulto en el momento que el menor vaya a hacer uso de la tecnología para controlar el tiempo de exposición, además de los contenidos que visualiza; se recomienda que las contraseñas de acceso a redes e Internet no estén solo en posesión del menor, sino que las conozcan también los padres. Además hay que añadir la limitación del uso de distintas pantallas –véase móvil, ordenador, tablet, videoconsola…- y pactar con el menor circunstancias restrictivas al respecto.

Las TIC a los ojos de los adolescentes cobran atractivo por sí mismas ya que obtienen respuestas rápidas, las recompensas son inmediatas, facilitan el establecimiento de relaciones sociales, multiplican las opciones de interaccionar con terceras personas, facilitan el secreto a la identidad o te permiten mostrar una realidad a tu gusto.

Es sabido que algunos comportamientos –además de la ingestión de sustancias psicoactivas- producen recompensa a corto plazo que puede generar un comportamiento repetitivo a pesar del conocimiento de las consecuencias adversas del mismo, es decir, la disminución o pérdida de autocontrol frente a esa conducta o comportamiento. La falta de control es una característica implícita en la adicción –haya o no sustancia psicoactiva de por medio-. Cada adicción conductual se caracteriza por un patrón de comportamiento recurrente. Las adicciones conductuales se parecen a las adicciones a sustancias ya que las personas adictas a drogas manifiestan dificultades para resistir las ganas de consumir o el craving; de igual modo que los adictos a conductas o comportamientos tienen dificultades para dejar de realizarlos.

Algunos datos reveladores

Entre la población infantil de entre 10 a 15 años de edad el uso de ordenador tiene una prevalencia del 92,4% y el uso de Internet del 95,1%, sin diferencias por sexo. Por su parte, el uso del teléfono móvil se incrementa significativamente a partir de los 10 años hasta alcanzar un 95% de uso en la población de 15 años.

La adolescencia es una época en la que se produce la maduración de la corteza prefrontal, por lo que el control ejecutivo, emocional y del comportamiento social no se ejerce aún de forma óptima, provocando la inestabilidad que caracteriza estas edades.

 Entre los investigadores hay un acuerdo sobre el papel de la corteza prefrontal en la adicción en todas sus presentaciones, considerándola una enfermedad mental que implica incapacidad para ejercer el control superior de la conducta.

El impacto de las TIC en cuanto a rendimiento escolar, problemas disciplinarios, alteración del desarrollo neurológico, socialización alternativa, futura implicación en otros comportamientos adictivos y consecuencias para la salud mental, es evidente. Nuestra sociedad tiene que afrontar riesgos crecientes respecto al abuso de las nuevas tecnologías en la adolescencia y debemos adoptar medidas educativas, preventivas y asistenciales al respecto.

La adicción a las nuevas tecnologías amenaza a nuevas generaciones