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jueves. 02.02.2023
investigadores españoles premiados

Nutrias: una nueva vida en las canteras

Cuatro investigadores españoles consiguieron el primer premio de los Quarry life Award, unos premios internacionales que se conceden a proyectos para restaurar las áreas donde anteriormente hubo canteras.

Extracción de ADN
Extracción de ADN

La ceremonia de entrega de premios se celebró en Bruselas, en la sede de la agencia de Medio Ambiente, con la asistencia del presidente de Heidelbergcement la empresa que creó estos premios, de la presidenta de Birdlife international y del director general de Medio Ambiente de la Comisión Europea.

Los premios

Los participantes en el concurso, 454 equipos en 60 antiguas canteras de 21 países en esta tercera edición de los premios, presentaron el proyecto que querían desarrollar, 94 de ellos obtuvieron financiación para que se pudieran hacer y, al cabo de seis meses, presentaron los resultados obtenidos.

Cinco proyectos recibieron premios internacionales, y el Grand Prize, el primer premio, fue concedido al trabajo Linking quarries and their surroundings by restoration ecology for semi-aquatic mammals que podría traducirse por “La restauración de una cantera y su entorno para aumentar la población de nutrias y la biodiversidad local”.

La presidenta del jurado, la doctora Carolyn Jewell, es doctora en Ecología por la universidad de York (Reino Unido), posee un master en gestión de la vida salvaje por la universidad de Reading (Reino Unido), trabajó en la respuesta de los insectos al cambio climático y recientemente ha sido nombrada responsable de sostenibilidad medioambiental de Heidelbergcement.

La doctora Jewell afirmó que les había gustado especialmente “el enfoque multifuncional del equipo y la claridad de los resultados obtenidos que se podrán aplicar en otras canteras”. 

La próxima edición de los premios será en 2018.

El proyecto

El equipo contaba con un arquitecto técnico, Lucas de Torre Ceijas, dos doctoras en Biología, María Dolores Jiménez Escobar y Rocío de Torre Ceijas, jefa del proyecto, y un doctor ingeniero Agrónomo, Daniel Martín Collado. Rocío es experta en restauración ecológica y colaboradora honorífica del departamento de Ecología de la universidad Complutense de Madrid, Daniel es investigador del departamento de Mejora Genética Animal del INIA (Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria) y María Dolores es profesora de la universidad Complutense de Madrid.

El estudio se realizó en una gravera situada en Valladolid, cerca del río Duero, donde se ha extraído material desde principios de los años 90 y su objetivo era analizar los efectos en el terreno de la recuperación de la gravera. Emplearon fotografías aéreas de 1984 y 2014 para comparar los cambios.

Se descubrió una población de al menos doce nutrias de las que seis utilizaban el sistema de lagunas  creadas al extraer la grava de las canteras. El estudio se centró en ellas dado el carácter de indicadores ecológicos de esta especie porque su presencia en un lugar es señal de un entorno saludable.

Distribución espacial de las nutrias
En la figura pueden verse los lugares en los que se observó la presencia de nutrias

Se emplearon diez cámaras que han registrado imágenes de 16 especies de vertebrados, más de 3600 fotos y videos, algunos obtenidos con cámaras activadas por el movimiento de las nutrias.

El área de trabajo abarcaba 19 zonas de 600 metros de longitud, 700 kM2 en la cantera y canales de riego donde se recogieron 128 muestras de heces, se obtuvo el ADN, se identificaron los individuos, 7 hembras y 5 machos y el área en el que se movían.

Los estudios genéticos de sus deposiciones y las observaciones de la interacción de las nutrias con el medioambiente mostraron que cinco individuos se encontraban en una misma laguna de las creadas por la extracción de áridos y a un individuo se le localizó tanto en la laguna como en el río Duero, a quince kilómetros de distancia, lo que confirmó la utilización por las nutrias de la laguna y los canales artificiales como medio de moverse por el territorio al conectar distintos sistemas acuáticos.

Se sabía que las nutrias a veces usaban el sistema lagunar pero el equipo descubrió que además criaban en él y que permanecían durante el primer mes de vida de las crías en una de las lagunas, lo que es un indicador de su buen estado. Tras este mes las crías salían a descubrir otros lugares aunque regresaban a la laguna con frecuencia.

En el proyecto desarrollaron una matriz o mapa de conectividad considerando tres factores: proximidad a zonas con agua, usos de los terrenos y distancia a lugares con actividades humanas molestas para establecer cuáles eran los espacios óptimos para que las nutrias progresaran y en los que debían centrarse las acciones de restauración de la tierra para aumentar sus probabilidades de éxito.Mapa de permeabilidad

La figura muestra la mayor (en verde) o menor (en rojo) permeabilidad en las áreas de trabajo.

El análisis estadístico de los datos obtenidos sobre el efecto de la actividad humana en la población de nutrias, de las conexiones con otras zonas acuáticas y de la recuperación de los terrenos mostraron que la vegetación de transición que se produce junto a las lagunas es clave para reducir significativamente los efectos negativos de los cambios producidos artificialmente.

Resultados

Estas lagunas artificiales que se crean en las canteras permiten el establecimiento y desarrollo de poblaciones de nutrias y de otros mamíferos semiacuáticos.

Es necesario que se restauren de manera que no sean una especie de grandes simas aisladas sino que sean accesibles para estos mamíferos, que estén rodeadas por vegetación que les preste cobijo y que dispongan de áreas boscosas, unos trescientos metros, para disminuir los efectos de las actividades humanas cuando se encuentran en zonas pobladas como era el caso.

La conectividad entre las lagunas de graveras y el sistema fluvial de su entorno se fortalece mediante una red de acequias y canales de riego que deben ser mantenidos en condiciones aceptables para que las nutrias se desplacen por ellos.

Este estudio responde a qué es lo que hace falta para aumentar esta biodiversidad y su relevancia es mayor por el hecho de que la metodologia desarrollada puede aplicarse a otras explotaciones de áridos y asegurar así la recuperación de áreas donde se ha producido una fuerte intervención humana.

La recuperación de las tierras donde anteriormente hubo extracción de minerales ha ido ganando posiciones en el interés de organizaciones ecologistas, empresas, administraciones públicas y de la sociedad, en la que algunos ejemplos como la conversión de una explotación minera a cielo abierto abandonada en Cabárceno, cerca de Santander, en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, un recurso turístico de la zona, ha despertado expectativas de cambio que antes no existían.

Nutrias: una nueva vida en las canteras
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