CRÓNICA DESDE BUENOS AIRES

Queda al descubierto la trama de la corrupción en la Argentina de los Kirchner

Decenas de detenidos por la información aportada en las detalladas informaciones que fue anotando un chófer de un alto funcionario.

Cristina Kirchner con su marido el fallecido Néstor Kirchner, en una imagen de archivo.
Cristina Kirchner con su marido el fallecido Néstor Kirchner, en una imagen de archivo.

Oscar Bernardo Centeno, el autor de esa bitácora de la corrupción, como la denominó el periodista que recibió dichos cuadernos, relató con todo tipo de detalles el trasiego de bolsos llenos de dinero procedentes de la corrupción y los sobornos

@jgonzalezok | Ocho cuadernos escolares, escritos a mano durante diez años, han llevado a la detención de decenas de personas que manejaron los millones de la corrupción durante los gobiernos de los expresidentes argentinos Néstor y Cristina Kirchner (2003-2015). Se trata de las minuciosas anotaciones que hizo durante esos años el chófer de Roberto Baratta, secretario de Coordinación y Gestión en el Ministerio de Planificación durante esos años.

Oscar Bernardo Centeno, el autor de esa bitácora de la corrupción, como la denominó el periodista que recibió dichos cuadernos, relató con todo tipo de detalles el trasiego de bolsos llenos de dinero procedentes de la corrupción y los sobornos. Aporta direcciones donde recibía y entregaba el dinero, matrículas de los automóviles, personajes, horarios, y hasta peso y tipo de los bolsos y maletas.

Los cuadernos llevan meses en manos de la justicia, y fueron aportados por el periodista del diario La Nación, Diego Cabot, que trabajó durante mucho tiempo en dicho material con dos alumnos del Máster de Periodismo de la Universidad Di Tella, Candela Ini y Santiago Nasra.

Centeno, temeroso de que pudieran hallar sus cuadernos, se los dio a una persona conocida para que los guardase. Y éste sacó fotocopias antes de devolverle el material. Y en el medio estuvo una exesposa despechada -del chofer-, que aportó también información a la Justicia. El juez y el fiscal se tomaron su tiempo y las órdenes de detención demuestran que tienen mucho más que los cuadernos para actuar contra los sospechosos.

Entre los detenidos están: Roberto Baratta, el alto funcionario del ministerio de Planificación que la leyenda dice que fue recomendado por Néstor Kirchner, a pesar de que cuando lo conoció era taxista y vendía lotería; el citado Centeno, que antes de ser chófer del funcionario, lo había sido de la madre del ministro, Julio De Vido; el empresario Gerardo Ferreyra, un exmilitante maoísta que durante el gobierno anterior armó un holding empresarial impresionante gracias a licitaciones amañadas de la Obra Pública, a lo que correspondió comprando medios que militaron a favor del gobierno.

Hay otros imputados que, de momento, solo tendrán que declarar cuando los cite el juez. Entre ellos, la expresidente, Cristina Fernández de Kirchner, convocada ya para el 13 de agosto; el exministro de Planificación, Julio de Vido; el ex secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli; el ex jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina; y el ahora empresario de Medios y otros negocios millonarios, Rudy Ulloa, que empezó siendo el chico de los recados -cadete, en Argentina-, del primer bufete de abogados de Néstor Kirchner.

Entre las anotaciones de estos cuadernos está la información de que se dejaron bolsos con dinero en una de las numerosas propiedades de los Kirchner en Buenos Aires, en este caso en el piso del barrio de Recoleta, en la calle Uruguay, que es el que utiliza ahora la expresidenta cuando está en la capital. También documenta entregas similares en la quinta de Olivos, que es la residencial oficial de los presidentes. En estos casos, quien recibía los bolsos era Daniel Muñoz, uno de los secretarios privados de los Kirchner, ya fallecido, y que logró amasar una inmensa fortuna, incluyendo varios pisos en Miami. Pero también hubo entregas en empresas, en estacionamientos de hoteles y en domicilios particulares.

El chófer que fue anotando todos estos movimientos no tuvo beneficio personal, según sugieren sus anotaciones. Solo una vez le dieron una maleta vacía, que acaba de transportar 4 millones de dólares. En determinado momento escribió: “Hoy, 6 de mayo de 2013, vuelvo a escribir; después de la muerte de Néstor Kirchner que dejé de hacerlo. Pensé que después del fallecimiento no se haría más el Valijero. Pero sí, disminuyó la propia frecuencia, con la diferencia que se recolecta dinero para el ministro De Vido y el propio Baratta”. El término valijero -de valija, maleta-, se usa en Argentina para la persona que transporta dinero, generalmente de origen ilegal.

El chófer también expresó sus dudas sobre lo que estaba haciendo: “No quise anotar más, pero decidí hacerlo porque en una reunión que tuvo el ministro De Vido, Baratta y la Sra. Presidenta Cristina F. Kirchner, los instruyó para que sigan recaudando de las empresas para las próximas campañas electorales”.

Cuando el 14 de junio de 2016 se detuvo a José López, exsecretario de Obras Públicas, en el momento en que intentaba ocultar en un convento bolsos con casi 9 millones de dólares, parecía que el escándalo no se podría superar. Pero ahora se ve que sí, y los efectos pueden ser letales para la expresidente, Cristina Fernández, y numerosos altos funcionarios de su gobierno.

La estrategia judicial de los ahora detenidos está siendo la habitual, negar los hechos, declararse perseguidos políticos y denunciar que todo es una maniobra del gobierno para ocultar el mal momento económico y social del país.

Ciertamente, el momento es crucial para el gobierno. Desde que se produjo la corrida contra el dólar hace ya unas semanas y se tuvo que acudir al Fondo Monetario Internacional, es evidente que el gobierno de Mauricio Macri vive sus horas más bajas desde que asumió, en diciembre de 2015. Cualquiera puede suponer que la Justicia le está ayudando al gobierno, puesto que siempre lo hizo en Argentina con los presidentes de turno. Pero los hechos parecen ser demoledores. Y confirman que el periodismo ha sido fundamental en las denuncias que se hicieron durante años, a pesar de haber sido asediado en todas las formas posibles.