VENEZUELA | MUSEO DE LAS PIEDRAS

Piedras en San José de Galipán

Fotos: Martín Landa
Fotos: Martín Landa

(Lecciones de vida)

En el camino que representa la vida, encontramos historias que nos mueven y nos ayudan a crecer.

A veces y contra cualquier pronóstico posible, lo hacemos en los lugares más insospechados… Esta vez me ocurrió en el camino a un pueblecito perdido en el Parque Nacional del Ávila, Venezuela: San José de Galipán.

Se trata del Museo de Arte Ecológico de las Piedras, del que un par de [email protected] me había hablado como un lugar con “espíritu y duende” especial.

Todo un desafío, sin duda, para mi pragmatismo filosófico de ver y tocar, como el santo Tomás de los textos bíblicos.

Pero, hasta en el pragmatismo más radical, un papel no es sólo un papel, es también lo que contiene o pueda contener ese papel.

piedras1

Y unas “piedras” no son sólo unas piedras, sino lo que contienen y el mensaje que a través, unas veces de sus formas, y otras, de la posición y la colocación en que son manejadas y expuestas, nos quiere transmitir el alma de ese lugar y su creador: Gonzalo Barrios Pérez,  “Zóez”. Quien, por cierto, estaría pensando en legar su obra a alguna Fundación que garantizara la pervivencia y el cuidado del Museo.

Las piedras del Museo de Arte Ecológico en el Parque Nacional del Ávila, no son, por tanto, sólo piedras. Son la vida hecha Museo de su creador.

Alegorías explícitas a la mujer como reina y señora de la vida…

¡Una hermosa manera de predicar la armonía! O, de integrar lo masculino y lo femenino, la ira y la ternura…

El Museo nos propone un viaje al interior de nuestros corazones. A nuestro sí mismo, que, en algún lugar del camino de la vida, dejamos olvidado y perdido.

Es sin duda, una nueva oportunidad que nos brinda el autor, para reencontrar esa esencia de la vida perdida en la vorágine y el estrés de la sociedad moderna.

Una nueva oportunidad que nos regala Zóez de aprender a vivir en paz y en armonía. Y todo eso, cual poema en un papel, nos lo presenta el sencillo maestro Zóez con sus piedras.

“Lo bueno y lo malo”, tristezas y alegrías, luces y sombras: integrar los opuestos, en definitiva, para poder vivir en paz y en armonía.

Son, algunas de las lecciones que nos regala la vida.

Cultivar la paciencia para encontrar el equilibrio, tal y como reza uno de los principios instaurados en el propio Museo de Arte Ecológico por su autor.