MAURICIO MACRI MODIFICÓ LA LEY DE MIGRACIONES

Negro... fuera de mi país

Finalmente está sucediendo también en la Argentina de Macri.

El odio racial crece como consecuencia de las exposiciones mediáticas de quienes tienen la obligación de sostener el relato oficial. El inmigrante es el nuevo enemigo del gobierno

Finalmente está sucediendo también en la Argentina de Mauricio Macri. En sintonía con la corriente xenófoba que se extiende peligrosamente, y crece merced a las inhumanas leyes que aprueban las retrógradas derechas, los inmigrantes residentes en Argentina se han convertido en el blanco de los odiosos desmemoriados que pululan por las calles de Buenos Aires manifestando todo el potencial de su ignorancia. “Negro… fuera de mi país”, vociferan en las narices de los senegaleses, amparados por las nuevas y nefastas leyes de inmigración que el gobierno pretende sancionar en los próximos meses.

La policía de la capital argentina está autorizada a detener, golpear, torturar y armar casusas contra el inmigrante, con total impunidad. Por Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), el presidente argentino modificó la Ley de Migraciones, restringiendo el ingreso al país, facilitando la expulsión de extranjeros del territorio nacional, y facultando a la policía para perseguir y detener a los inmigrantes. Sin embargo La Sala V de la Cámara en lo Contencioso Administrativo declaró inconstitucional este xenófobo decreto, aunque no impide de momento que las redadas contra inmigrantes continúe, así como también las deportaciones sistemáticas.



La idiotez cala hondo en el argentino que traga sin masticar las falacias de los comunicadores a sueldo.  “Estos negros no pagan impuestos”, repiten, mientras quien dicta las leyes en Argentina mantiene su dinero en paraísos fiscales

Oussame Sakho y Talla Sambe, inmigrantes senegaleses, fueron golpeados y detenidos por la policía, en el barrio porteño de Constitución. Los agentes  les abrieron varias causas, y les incautaron la mercadería y el dinero de la jornada. Esta misma historia se repite a diario en las calles de la capital argentina. Los trabajadores senegaleses vienen sufriendo desde hace unos meses una persecución sistemática por parte de la policía y del Ministerio de Espacio Público de la Ciudad.

El odio racial crece como consecuencia de las exposiciones mediáticas de quienes tienen la obligación de sostener el relato oficial. El inmigrante es el nuevo enemigo del gobierno. Los medios del poder se afanan en la tarea de implantar la versión falaz de la “culpa del inmigrante”. Primero fue el diario La Nación, que desde un titular en grandes caracteres daba a conocer la cifra de bolivianos que “Se atienden gratis en nuestros hospitales”. Ahora son los manteros senegaleses, que “No tributan”.

La idiotez cala hondo en el argentino que traga sin masticar las falacias de los comunicadores a sueldo.  “Estos negros no pagan impuestos”, repiten, mientras quien dicta las leyes en Argentina mantiene su dinero en paraísos fiscales, evade, lava y vacía las arcas del Estado en pos de mantener el negocio familiar. “No queremos inmigrantes”, dicen, adhiriendo al guiño de su presidente, hijo de italiano, sobre quien pesan 214 casusas por corrupción.