INFORME UNIVERSIDAD DE CHICAGO

Mentir a diario

Argentina ocupa un lugar destacado en el ránking de los países poseedores de la peor prensa del mundo. 

El informe mundial sobre periodismo del Pew Research confirma que “Nos mean, y la prensa dice que llueve”

Antes de dar su veredicto, Jacob Meschke, responsable del último informe mundial sobre periodismo, observó de cerca a los formadores de opinión argentinos, valiéndose del material publicado en los últimos cinco años. La volatilidad e inconsistencia de las certezas que diariamente ocupan la portada de los medios hegemónicos, fue uno de los puntos clave que determinaron el merecido pues número seis en el top ten de los medios menos creíbles del mundo.

Claro que el debate acerca de rol de la prensa es tan antiguo como la propia prensa, de modo que los fundamentos de Meschke no se redujeron únicamente a ahondar en el impacto de las falsedades de los medios en la opinión pública, sino que su informe fue mucho más allá, puntualizando en detalle el ejercicio cotidiano de construcción de una realidad paralela, en la cual los consumidores de noticias creen estar viviendo.  

Desde la asunción de Mauricio Macri a la presidencia argentina, el ejercicio de manipulación del grupo mediático que impulsó su llegada al poder se ha vuelto sistemático. Al diario de mayor tirada se le suman los cientos de medios televisivos y radiales que el grupo posee y mediante los cuales logra dibujar una realidad que corre en paralelo que la auténtica. Pero a nadie que no sepa qué es Clarín y cómo funciona podrá sorprenderle que éste explote elementos tan insostenibles como estrategia, con el fin de intervenir en el esquema político. Del mismo modo lo hizo durante el proceso de facto entre los años 1976 y 1983, oficiando de vocero del régimen militar, negando el terrorismo de Estado, las torturas, las muertes y las desapariciones. El pacto entre Clarín, La Nación y la dictadura militar quedó sellado el 19 de abril de 1977, cuando el presidente de facto Jorge Rafael Videla convocó a una conferencia de prensa para informar sobre el accionar del gobierno militar contra la “subversión”. Allí blanqueó que seis integrantes de la familia Graiver –propietaria de Papel Prensa- estaban detenidos desde hacía varios meses. Esa misma mañana la Junta Militar incautó casi todos sus bienes. Por la noche, representantes de los diarios Clarín, La Nación y La Razón depositaron en una escribanía el 98% el monto requerido para apropiarse de Papel Prensa.

nosmean

Clarín y La Nación se afanan ahora en la tarea de la estigmatización de cualquier oposición al gobierno de Mauricio Macri

La doctrina neoliberal que el gobierno de Cambiemos impuso a partir de diciembre de 2015, no demoró en manifestar sus consecuencias. Despidos, aumento de pobreza, recortes a los sectores más vulnerables, mayor desigualdad y un largo etcétera, provocaron la actual tensión social. El descontento se agudizó. Y el reclamo se hizo sentir en las calles de cada rincón del país. Para esto Clarín no dudó en estigmatizar a los trabajadores, a los jubilados y hasta los discapacitados sobre quienes también cayó el recorte impulsado por Macri con el fin de pagar la deuda tomada con el Fondo Monetario Internacional. Al igual que en los años de la dictadura militar, los voceros mediáticos del poder instalan la idea de “grupos violentos” al referirse a los trabajadores que reclaman legítimamente sus derechos, y hasta los discapacitados a quienes el Estado ha retirado la pensión.

Clarín y La Nación se afanan ahora en la tarea de la estigmatización de cualquier oposición al gobierno de Mauricio Macri. Pero también en el blindaje para que los hechos de corrupción de la actual gestión no ven la luz. A cambio de lo que provocaría un gran escándalo en la opinión pública, las portadas de estos dos poderosos medios puntualizan en las sospechas de corrupción del gobierno Kirchner, aún cuando existen irrefutables pruebas de graves delitos cometidos por los miembros de Cambiemos, que salpican desde el presidente a varios de sus ministros.

Pero el ejercicio de esta prensa deleznable no termina allí. A sabiendas del desastre económico y social que en tan sólo dos años y medio provocaron las políticas impuestas por Cambiemos, los medios oficialistas han emprendido ahora una feroz campaña en pos de “militar el ajuste”. Las imágenes que ilustran este texto hablan a las claras de la maniobra con la que Clarín y La Nación pretenden naturalizar la pobreza, la desigualdad, el desempleo y hasta el hambre.