lunes 25/10/21
CRÓNICAS DE AMÉRICA LATINA | JAVIER M. GONZÁLEZ

La telenovela le gana al fútbol en Brasil

Avenida Brasil, de Globo, tuvo más audiencia que la final de la Copa Libertadores.

En uno de los países más futboleros del mundo, una telenovela le está ganando la partida al fútbol en los índices de audiencia televisivos. Se trata de Avenida Brasil, la tradicional novela que va después del Jornal Nacional, el telediario de más audiencia del país.

La novela, ya en la recta final, superó en audiencia a la final de la Copa Libertadores y batió el índice de audiencia del año en Brasil. Y eso que enfrentaba a dos equipos potentes, como el Corinthians y el argentino Boca Juniors. Cuarenta y nueve puntos alcanzó la novela, uno más que el partido.

Y es que la novela atrapó por igual a los dos sexos, superando el prejuicio machista de que los hombres brasileños no ven novelas. La revista Istoé, que esta semana se ocupa del fenómeno, recoge declaraciones de Nilson Xavier, autor de “Almanaque das Telenovelas Brasileiras”, en las que señala que el éxito de Avenida Brasil es una suma de cualidades: “una dirección impecable, con ritmo cinematográfico; un elenco fabuloso, con personajes vivos, que cambian mucho, como en la vida real; una estructura narrativa tipo serie americana; y una villana, encarnada por Adriana Esteves, que independientemente del género, recibe elogios por su interpretación milimétrica y excepcional”.

La historia está centrada en la familia suburbana y algo hortera de un ex futbolista rico y famoso, que vive en una mansión del barrio del Divino (ficticio). Su mujer tiene una oscura historia que desconoce y que a medida que se va desvelando la convierte en la villana de la trama. Al mismo tiempo hay una historia paralela en un basurero en el que sobreviven una serie de personajes que entrarán a mezclarse con los protagonistas. El Río de Janeiro maravilloso, de las playas y el turismo, está prácticamente ausente de la historia. Un suburbio idealizado y hasta cierto punto irreal, según algunos. Pero que pegó en el imaginario de los televidentes. Y, a pesar de ser una historia dramática, tiene sus momentos de humor, que ayudan a redondear el éxito.

La telenovela es un género que en Brasil ha alcanzado niveles de calidad interesantes. En los últimos años los guionistas han planteado historias centradas en los problemas del día a día de la población, lejos de los planteamientos rosas de otras latitudes. Con 170 millones de habitantes, la potencial audiencia local es millonaria. Y son productos que se exportan a 150 países, por lo que los canales pueden invertir en hacer producciones costosas.

Globo, cabeza de un imperio mediático –con una cadena televisiva generalista, un canal solo noticias, otro canal internacional, radios, un diario y productoras de cine y música- es la principal fábrica de telenovelas del continente. El Projac, el gigantesco centro de producción que la cadena tiene en el barrio de Jacarepaguá, en Río de Janeiro, es una especie de Hollywood sudamericano.

Los guionistas han emnpezado a tener en cuenta la nueva configuración de la población brasileña, con su pujante clase media, que exige productos más sofisticados. Esta nueva clase suma unos 105 millones de personas, de las cuales 40 millones se incorporaron a la llamada clase C a partir de 2003, según Marcelo Néri, de la Fundación Getúlio Vargas. En declaraciones al diario O Globo, Néri señaló que en los próximos tres años otros 12 millones de ciudadanos se sumarán a esta franja, que es una nueva clase media, no es igual a la tradicional: “es gente que vino de abajo, que trabajaba en los servicios y en la construcción, son personas optimistas y consumidores valorados, pues su renta crece en un momento de estancamiento en el mundo entero”.

Buena prueba de ello es, además de la citada Avenida Brasil, la nueva versión del clásico de Jorge Amado, Gabriela, coincidiendo con el centenario del nacimiento del escritor. Ya se había hecho una versión en 1975, con Sonia Braga en el papel protagonista. Ahora, siendo Juliana Paes la nueva Gabriela, abundan las escenas de desnudos –en horario después de la medianoche-, una audacia desconocida en las pacatas televisiones de otros países latinoamericanos.

Según un estudio de la Sociedad Brasileña de Estudios Interdisciplinares de la Comunicación, “la telenovela se transformó, a lo largo de su historia, no solo en el producto más rentable para la industria audiovisual brasileña, sino también en el formato más significativo en términos culturales, una vez que los brasileños pasaron a reconocerse por medio de ella, compartiendo referencias comunes”.

Los informativos es otra de las apuestas firmes de la televisión brasileña, que la diferencian de otras importantes en la región. Con periodistas sólidos y experimentados, corresponsales en el extranjero, equipos de investigación y muy buenas condiciones técnicas. A diferencia de lo que ocurre en algunos otros países de la región, tiene la suerte de tener una relación de mutuo respeto con el gobierno. Y esto a pesar de que los medios, cumpliendo con su función, investigan y denuncian.

La telenovela le gana al fútbol en Brasil