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sábado 28/5/22
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Si se quiere vivir en democracia hay que darle una opción al cambio. Porque creemos que para la Colombia Humana cuentan todas y todos

“El público al que me dirijo es la gente corriente que lucha por ser más humana”. Eso decía Zygmunt Bauman en The Guardian en 2003. Quince años más tarde, el candidato presidencial Gustavo Petro está haciendo eso con su Colombia Humana.

Tal vez la noche del sábado sea la de un duro día, pero si se vota por el cambio, al día siguiente nos sentiremos muy bien. Puede que la selección no sea campeona de fútbol, pero Colombia puede darle un ejemplo al mundo. El domingo 17 de junio puede ser un gran día, plantéatelo así. Que se consiga depende en gran parte de ti.

No es tiempo de abstenciones, es tiempo de tomar partido, de comprometerse y votar para darle una oportunidad a la paz y abordar un nuevo período para el país. Una ocasión para apostarle a la transformación social.

A quienes piensan votar en blanco, que recapaciten. Si lo hacen por convicción, no es momento de tibiezas, ni de botar el voto. Y si lo hacen por seguir las consignas de De la Calle y de Fajardo, recuerden que el “coherente” exalcalde de Medellín y exgobernador de Antioquia decía durante la campaña que “la corrupción vive de la abstención”. Pues en estos momentos, votar en blanco es abstenerse, así que más claro el agua, es darle el voto a la corrupción. No coman cuento, no traguen entero, voten por una posibilidad de cambio.

Y reflexionen, es mucho más lo que se puede perder. Lo que se pueda ganar está por ver, pero no le entreguen el ejecutivo al “nefasto”. Si creen en la democracia y en la división de poderes no hagan que se quede con la presidencia. Ya tiene en su poder el Senado y la Cámara, si junta dos de los tres poderes terminará quedándose con el tercero. La “Justicia” se reducirá a la “justicia”, las libertades y garantías quedarán mermadas y condicionadas a que no nos salgamos de las “normas” de esa extrema derecha. Y este país se someterá, nuevamente, a una dictadura disfrazada de democracia. Sí, la más antigua del continente pero, probablemente, la más corrupta y menos libre.

Si se quiere vivir en democracia hay que darle una opción al cambio. Porque creemos que para la Colombia Humana cuentan todas y todos. Es el momento de que se unan los del polo y los del verde, los de la fuerza de la esperanza, los de un país donde quepamos todas y todos, los movimientos sociales y cristianos, los indigenistas y afrocolombianos. Desde el respeto por las otredades y las identidades. Con compromiso, con coherencia, porque Colombia nos necesita a todas, porque ser coherente es apostarle a un país en paz.

En la Colombia Humana cabemos todas las personas, las que creen y las que no, las que piensan y las que sueñan, las que viajan y las que se quedan, las que opinan diferente, las que sienten distinto, las heterogéneas, las disímiles, las opuestas y las diversas. Es tiempo de que juntemos todas las manos, las negras, las blancas y las mestizas, de construir juntas una muralla contra la corrupción, una tierra abierta a las diversidades y a los derechos humanos y cerrada a la violencia y la exclusión.

La maquinaria es la gente y ya ha hecho su selección, ahora le toca elegir a usted, y a usted, y a usted también.

Piensen, ¿cuántos años debe la gente existir para que se prohíban las balas, para poder mirar el cielo, para saber que ya ha muerto demasiada gente? La respuesta, en este caso, no está en el viento, sino en las urnas. Votando por el cambio, por la Colombia Humana.

Para que no nos digan “si podemos estar o no, que quien es usted, que donde nací, que entonces no puede venir por aquí, que de que color es…” Para que no dudemos “si somos conquistados o si somos conquistadores… no queremos ser lo uno ni lo otro, simplemente soñar con una vida mejor".

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La gente quiere ser ciudadanía libre para decidir “porque no quieren seguir siendo las sobras de lo que dejaron quienes nos robaron”. Porque quieren ser un “Frente de frío en el medio del verano. Ser el amor en los tiempos del cólera, ¡mi hermano! Ser el sol que nace y el día que muere, no quieren ser la fotografía de un desaparecido. Quieren ser lo que les enseñó su padre, y querer a su patria como a su madre. Ser de Colombia y de una América Latina que camina.”

La gente quiere que se sepa “que no le pueden comprar el viento. No le pueden comprar el sol, ni la lluvia, ni el calor. Que nadie les puede comprar las nubes, ni los colores, ni la alegría, ni sus dolores.”

“Que este pueblo trabaja con orgullo, que comparte pero no se ahoga, que perdona pero no olvida. Que quiere seguir caminando, cantar para que se le escuche, y seguir de pie y que su vida no está en venta, y que vivan Colombia y nuestra América”. Colombia es también parte de Abya Yala.

El domingo Colombia tiene que dar “un canto de los de andamios, para intentar alcanzar las estrellas, porque el canto tiene sentido cuando palpita en las venas.” Ya va siendo hora de que suene otra canción, con otra letra. “Una canción contra los talabosques, contra los armaguerras, contra los cazapatos, contra los bajanota, contra los malavibra. Una canción nueva que traiga otro punto de vista.”

En la sabana, en las montañas, en los mares, en la selva, en los ríos y en los parques. En las calles, en las escuelas, en las comunas, en la academia, en las plazas y en las tabernas. En un país bañado por dos mares y ríos como océanos, de café y de frutas tropicales, que se pueda cumplir que “vivir en esta tierra es una maravilla. Gaitán, Galán, Rojas Pinilla. Bambucos, torbellinos, cumbias, guabinas. Te vas, te vas y no la olvidas”. Y que se pueda romper con esa “pobre Colombia irredenta. Desnuda fría y hambrienta. Y a diario tan descontenta. Con la crisis turbulenta”.

Que podamos pensar que esto puede ser “un verdadero paraíso, muchas lunas fue así. Bailábamos la danza de la lluvia, fumábamos la pipa de la paz, hablábamos con la naturaleza, buscábamos la senda del jaguar”.

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Si queremos, dentro cabemos todas, hay sitio para todos, pero con corazón abierto. El próximo domingo es la gente la que cuenta, son quienes tienen la palabra. La gente quiere ser dueña de su destino y elegir lo que ha decidido: si es vivir en un país con esperanza, es votar por una Colombia Humana.

Porque la maquinaria es la gente. Por ti, por mí, para ellas y para ellos, con nosotras y nosotros, con la gente. Lo del domingo no es un partido cualquiera, puede ser el partido más importante de Colombia.

Participa, vota. Por el cambio y contra el miedo. Sí, se puede. Podemos, hagámoslo.

No te quedes al margen, te invitamos, participa, sé parte de tu futuro, vota por una Colombia en paz.

Por una Colombia más humana.

La maquinaria es la gente
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