DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO EN ARGENTINA

La indignación de Isabel, 'la católica'

Isabel es una de tantas mujeres que hacen campaña para pedir a los médicos que no apliquen anestesia a quienes decidan interrumpir su embarazo.

aborto argentina viñetaDesde que el pasado jueves la Cámara de Diputados sancionó a favor de la despenalización del aborto, Isabel ha iniciado una campaña en pos de dar a conocer su indignación. “¡Asesinas!”, escribe entre signos de exclamación en su red social.

Isabel es católica, ferviente practicante de un dogma por el cual, según confiesa, estaría  dispuesta a dar su vida. Para Isabel, la ley que despenaliza el aborto es una aberración, un “permiso para matar”, según ha expresado con grandes letras en su muro.

La mortalidad creciente producida por esta práctica, llevada a cabo en la clandestinidad, no es asunto que a Isabel le preocupe. Para ella, la lucha de las cientos de miles de mujeres que reclaman al Estado un derecho que les garantice una debida atención médica, en caso que debieran interrumpir su embarazo, es el grito de “cuatro inhumanas histéricas”, tal como lo ha definido en uno de esos cartelitos a través de los cuales deja testimonio de su indignación.

Isabel dice que defiende la vida, que “es sagrada y debe ser respetada”. Para Isabel, la vida de un feto es importante, porque –según sostiene- “Dios la ha gestado”. Isabel va a misa. Se inca a rezar ante el altar y pide por todos esos fetos que ahora, como consecuencia de una ley aprobada en el Congreso, corren peligro. Ignora Isabel los variados motivos por los cuales una mujer decide interrumpir su embarazo. Ignora también que por la ilegalidad de esta práctica, cada día muere una mujer pobre en Argentina. Ignora que en los 500 mil abortos que se realizan en su país cada año, sólo tienen garantías de salubridad aquellas mujeres que pueden pagárselas.

aborto argentinaPero de todas las facetas que hacen al compendio de ignorancia que afecta a Isabel (la católica), nada de esto es lo que más destaca. Lo verdaderamente llamativo es la férrea convicción que la hace autoproclamarse “defensora de la vida”. Antes de que existiese la posibilidad de una ley que despenalizara el aborto, Isabel manifestaba su indignación por otras razones que, sin embargo, no eran sino una variante del mismo tema que le preocupa. “Se embarazan para cobrar un plan social”, decía en referencia a la Asignación Universal por Hijo (AUH), implementada por el anterior gobierno, y que a Isabel (la católica), también indignaba. 

La indignación de Isabel es la misma que en estos días ha contagiado a los fervientes defensores de la vida. Para ellos un feto es sagrado mientras luego no se convierta en ateo, gay, comunista, agnóstico, zurdo, pobre o apátrida. Los defensores de la vida miran hacia otro lado cuando fuera de su iglesia ven a un pibe pidiendo caridad. A los defensores de la vida les importa una mierda que los pobres se mueran de frío, que a los inmigrantes los muelan a palos y que el hambre haga estragos en las villas de Buenos Aires.

Isabel, 'la católica', muestra su indignación en las redes sociales. “Ganaron las asesinas”, escribe ahora, enarbolando su derecho a exponer toda la inconmensurabilidad de su ignorancia para que otros defensores de la vida le obsequien un Me Gusta.