miércoles 21/10/20

Estebanico, el marroquí de Azemmour que ayudó a descubrir el sudoeste americano con los españoles

estebanico

Estebanico era originario de Azemmour, una pequeña localidad que aquel entonces formaba parte del Reino de Fez, pero que durante su infancia había sido ocupada por Portugal

Estebanico fue un esclavo africano de origen marroquí que exploró por primera vez la actual Texas, el nuevo México y Arizona en compañía de los conquistadores españoles. Ahora es reconocido como el primer descendiente de africanos que descubrió el suroeste de Estados Unidos.

Estebanico  guió a los náufragos españoles a través de las comunidades amerindias gracias a su capacidad de aprender las diversas lenguas  y sus habilidades de curación antes de realizar una segunda expedición, que terminó con su muerte

Estebanico, Esteban, Esteban el Moro, o Mustafa Zemmouri, nació en Marruecos alrededor de 1500 y fue vendido como esclavo en 1522 en  la ciudad portuaria de Azemmour por traficantes de esclavos portugueses.

Más tarde fue comprado por el aristócrata español Andrés Dorantes, quien lo llevó con él en la expedición de Pánfilo de Narváez en 1527 para colonizar Florida y la costa del Golfo.

En el camino a las Américas un barco se perdió en un temporal, en la primera escala (en La Española) 140 hombres desertaron, pero los contratiempos no terminarían ahí. Tras pasar por Cuba y recuperar efectivos llegarían a mediados de abril de 1528, a la actual Bahía de Tampa, y se adentró por la costa hacia el interior de la Florida buscando oro y riquezas. 

Tras largas jornadas camino de los Apalaches, en las que pasaron penurias, hambre, sed, accidentes e innumerables ataques de nativos que les causaron muchas bajas Narváez sacrificó sus caballos e hizo construir cinco canoas para dejar Florida por río hacia el mar. Bordeando la costa trató de llegar a México, pero las frágiles embarcaciones no aguantaron el largo viaje y una fuerte tormenta, cerca del delta del Misisipi, volcó las embarcaciones. Narváez y la mayoría de sus acompañantes perecieron ahogados. Solamente sobrevivieron 15 personas.

Entre aquellos supervivientes estaba Estebanico. Meses después otra tormenta los arrojó a las costas de la actual isla de Galveston, frente a Texas. Tras recuperarse, en 1529, los supervivientes trataron de encontrar una ruta por tierra para llegar a Mexico con Dorantes al mando, Cabeza de Vaca no estaba en condiciones de continuar y lo dejaron atrás.

Varios murieron en aquella expedición de regreso a Nueva España, y el resto fueron capturados por nativos en la Bahía de San Antonio. Para otoño de 1530, solo Dorantes, Estebanico y Alonso del Castillo estaban vivos. Fueron tratados con dureza por sus captores, los vejaban y torturaban. Dorantes logró escapar dirigiéndose tierra adentro en donde encontró una aldea de la tribu Mariame  que lo acogió amistosamente. En la primavera de 1532 Estebanico y Castillotambién lograron escapar y llegaron a la aldea de Dorantes.

Cuando ya llevaban un año residiendo en aquel poblado, en la primavera de 1533, se sorprendieron al ver aparecer a Cabeza de Vaca, que había sobrevivido como comerciante entre las diversas tribus de la zona. Los cuatro hombres no pudieron organizar una fuga hasta el otoño de 1534. Entonces llegaron a un poblado, de la tribu Avavares, en donde fueron recibidos como poderosos magos curanderos. Allí se quedaron hasta 1535, en donde Estebanico destacó por su capacidad para aprender los idiomas indígenas y el uso del lenguaje de señas.

Estebanico, Dorantes y un puñado de otros españoles llegaron al lado actual de Galveston, Texas, y luego comenzaron un viaje que duró ocho años. Estebanico guió al último de los tres sobrevivientes a través de Texas y el norte de México como un hombre libre mientras adoptaba las tradiciones de las tribus nativas americanas encontradas en el lugar, según los testimonios de dos de los supervivientes.

Después de ser localizado por las autoridades españolas, Estebanico y su grupo de supervivientes fueron llevados a la ciudad de México.

Los cuatro hombres, incluido Estebanico, fueron bien recibidos por el virrey Antonio Mendoza, que estaba intrigado por su viaje, por las historias sobre lo que habían visto en el norte y especialmente si traían noticias de riquezas.

Tras recuperarse, Cabeza de Vaca se despidió de sus compañeros y regresó a España mientras Castillo y Dorantes se casaron y se establecieron en México. Estebanico fue vendido (o cedido, no se sabe con exactitud) al virrey Mendoza para que este lo utilizase como guía en una expedición que quería enviar al norte. Un fraile español, Fray Marcos de Niza, estaría a la cabeza de la misma.

Estebanico y Fray Marcos salieron de Culiacán el 7 de marzo de 1539. El 21 de marzo, Fray Marcos ordenó a Estebanico que se adelantase para asegurar el camino. Cuatro días más tarde, los mensajeros nativos volvieron con Fray Marcos para informar que Estebanico estaba a 30 días de camino de las ricas ciudades de Cibola y que pedía a Fray Marcos que se uniera a él.

Fray Marcos se dirigió hacia el norte, pero Estebanico no lo esperó. Cada vez que el fraile entraba en un pueblo nuevo, se encontraba con un mensaje del africano que le decía que había continuado. Estebanico se dirigió a través de la gran región desértica de Sonora y el sur de Arizona; fue el primer occidental en pisar lo que ahora es Arizona y Nuevo México.

Antes de cada travesía, Estebanico enviaba a su boticario para anunciar su llegada, la mayoría de los poblados ya lo conocían, pero en mayo llegó al pueblo Zuni de Hawikuh, la primera de las “Siete Ciudades de Cibola”. Allí no lo conocían. Mostró su “calabaza mágica”, pero el jefe no confió en Estebanico y ordenó que lo apresaran y que ejecutaran a todos sus acompañantes. Varios de los acompañantes, que eran nativos americanos, escaparon logrando alcanzar a Fray Marcos.

Tras recibir la noticia de la captura de Estebanico. En su informe a Mendoza, Fray Marcos afirmaba que había seguido viajando hacia el norte hasta Hawikuh, pero no entró al pueblo. En el informe ponía que era una ciudad inmensa, más grande que Ciudad de México y que parecía guardar enormes riquezas. Todo esto fue una mentira, el fraile al recibir la noticia de la caída del africano no se movió del lugar y remitió la misiva para excusarse. Lo peor no fue la mentira, sino que por culpa de este falso informe, Mendoza, creyó que había riquezas allí y envió la expedición de Coronado, con el propio fraile como guía.

Cuando Coronado llegó al pequeño pueblo de Hawikuh, supieron que Fray Marcos había estado mintiendo. También descubrieron que el jefe —Zuni— se había apropiado de los objetos personales de Estebanico; encontraron sus perros galgos, su vajilla y sus famosas calabazas de metal.

La información que se tiene de este personaje histórico procede del informe que Cabeza de Vaca publicó tras su regreso a España titulado Naufragios así como los informes enviados a Mendoza por Fray Marcos

Para Kevin Washburn, un profesor de derecho de la Universidad de Nuevo México, ciudadano de la Nación Chickasaw de Oklahoma, la historia de Estebanico fue olvidada en la historia del sudoeste en gran parte debido al racismo. Se dice que Estebanico fue un notable políglota capaz de aprender en pocas semanas el idioma de los amerindios. También se dice que Estebanico fue considerado una deidad por las tribus amerindias debido a su gran conocimiento de hierbas y remedios.

La leyenda de Mustapha Zemmouri inspiró una novela de Hamza Ben Driss Ottmani, El Hijo del Sol (2006)

Asimismo en 2015 la escritora marroquí Laila Lalami ha publicado una excelente novela en la que analiza la conquista desde el punto de vista de este personaje. Cuando se enteró de la crónica de Cabeza de Vaca casi 500 años después de su escritura, Laila Lalami se sorprendió por primera vez y luego quedó fascinada por la omisión. Hoy en día, Estebanico es considerado por muchos como el primer explorador africano de América del Norte y, por lo tanto, es considerado como una figura de importancia histórica, pero en ese momento, su color de piel y su situación de esclavo anularon su papel.

Cabeza de Vaca no nos contó nada sobre la historia de fondo de Estebanico, por lo que Lalami le proporciona uno de sus propios inventos; el relato de la expedición se entremezcla con reminiscencias desconsoladas de su vida anterior.

 Su verdadero nombre, aprendemos, es Mustafa y era  un próspero comerciante en una próspera ciudad marroquí. Pero cuando Azemmour cayó ante los portugueses en 1513, sus habitantes rápidamente comenzaron a morir de hambre, y Mustafá, desesperado por salvar a su familia, se vendió como esclavo. Fue enviado a Sevilla y llevado a una iglesia, donde fue bautizado y renombrado. Su creencia religiosa  y su identidad personal se anularon en un solo acto. La historia de los esclavos negros andaluces está todavía por escribir.

."Cuán completamente extraños eran los caminos de los castellanos", reflexiona Mustafá mientras, recién llegado del bote en La Florida, escucha al notario de la expedición reclamar el terreno en el que defienden a Dios, San Pedro y el Rey. "Solo diciendo que algo era así, ellos creyeron que era así. Ahora sé que estos conquistadores ... dieron discursos para no expresar la verdad, sino para crearla ".

 Sin embargo, a pesar de su confesión declarada, se hace evidente a medida que se desarrolla la novela que es precisamente el propio regalo de Mustafa para contar historias, usar palabras para remodelar el mundo que lo rodea, eso le permite sobrevivir.

Como lingüista natural, se apresura a aprender los idiomas del nuevo mundo, y cuando los viajeros encuentran nuevas tribus, contar sus historias les garantiza regalos y comida. Más tarde, sus remedios caseros extranjeros les ganan una reputación como curandero, y su situación se vuelve menos peligrosa, pero con el éxito viene la posibilidad de fracaso, y el fracaso, en su posición, probablemente resulte fatal.

Mustafa recurre a las palabras. "Si me enfrentaba a una enfermedad que no reconocía", dice, "escuché al hombre o la mujer enferma y le ofrecí consuelo bajo el disfraz de una larga historia. Esto también fue algo que aprendí en los mercados de Azemmur:

 Una buena historia puede sanar ".

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