martes 20.08.2019
CRÓNICAS DE AMÉRICA LATINA | JAVIER M. GONZÁLEZ

Elecciones primarias en Uruguay y sin sorpresa

Tabaré Vázquez, Pedro Bordaberry y Luis Lacalle Pou, principales candidatos para el 26 de octubre.

Elecciones primarias en Uruguay y sin sorpresa

@jgonzalezok | Uruguay celebró este domingo las elecciones primarias para los comicios nacionales del 26 de octubre. Como decían todas las encuestas, Tabaré Vázquez, de 74 años, será el candidato del Frente Amplio, aspirando a un segundo período, después de haber ocupado la presidente entre 2005 y 2010. Su victoria fue rotunda –más del 80 % de los votos-, frente a la candidata Constanza Moreira, que aspiraba al recambio generacional desde una posición más a la izquierda que el candidato vencedor.

En los otros dos partidos tradicionales, los candidatos elegidos fueron Luis Lacalle Pou, por el Partido Nacional o Blanco, y Pedro Bordaberry, por el Partido Colorado. Lacalle Pou fue la sorpresa, ya que logró derrotar al que parecía favorito, Jorge Larrañaga. Hijo del ex presidente Luis Alberto Lacalle (1990-1995), es el candidato más joven, con 40 años.

Pedro Bordaberry, que fue ministro de Turismo en el gobierno de Jorge Batlle, es hijo también de un ex presidente, en este caso el ya fallecido Juan María Bordaberry, el presidente civil que abrió la puerta a los militares y que fue condenado en 2010 por crímenes cometidos durante la dictadura (1973-1985).

El triunfo de estos tres candidatos –Tabaré, Lacalle Pou y Bordaberry- supone que ganaron los postulantes más conservadores dentro de sus respectivas formaciones. Las encuestas para el mes de octubre dan una ventaja clara a Tabaré Vázquez, con un porcentaje en torno al 43 % de los votos, algo menos de lo que tendrían la suma de blancos (32 %) y colorados (18 %). Si es así, habría una segunda vuelta en el mes de noviembre.

Nada más conocer su triunfo, Tabaré Vázquez hizo un anuncio con las primeras medidas que pondrá en marcha si es elegido presidente. La más llamativa es la entrega a cada jubilado del país de una tablet, en el marco de un plan para desarrollar el uso de herramientas de gobierno digital, para que todos los trámites públicos puedan ser iniciados en Internet.

En materia educativa, anunció como meta que el 100 % de los estudiantes del ciclo básico lo terminen y que el 100 % de los estudiantes de 17 años esté en el sistema educativo. También se dispondrá la universalización de la enseñanza de inglés.

Anunció también un plan de vivienda centrado en las 38.000 familias más vulnerables, que no cubren las necesidades básicas habitacionales.

Tabaré convocaría un gran acuerdo económico y social. Quiere controlar la inflación en un plazo de 18 meses. Habrá un plan quinquenal para implementar una fuerte política de infraestructura.

Y promoverá un plan integral de seguridad pública, en el que se profundizará el combate a la delincuencia, trabajando sobre las causas. En este sentido, pondrá énfasis en la lucha contra el narcotráfico y el consumo de pasta base.

Aseguró que el suyo será un gobierno caracterizado “por la austeridad republicana, transparencia y con un profundo compromiso de mejorar aún más las condiciones de vida de todos los uruguayos”.

El Frente Amplio va por su tercer período consecutivo. Llegó al poder en 2004, con Tabaré Vázquez, repitió con José Mujica y pretende volver nuevamente con Tabaré. Entonces, rompió un viejo esquema de bipartidismo, en el que se alternaban las viejas formaciones tradicionales, el Partido Nacional o Blanco y el Partido Colorado. Ahora, el mayor desafío del Frente Amplio no es la presidencia, que se da por descontada, sino mantener la mayoría parlamentaria que ha tenido en estos dos últimos gobiernos.

Los partidos deberán decidir ahora los candidatos a vicepresidente, un debate que se dará a partir de los resultados de este domingo, que han dibujado una nueva relación de fuerzas en cada una de las formaciones. La cuestión es especialmente delicada en el Frente Amplio. Tabaré Vázquez no ha querido todavía hablar del tema. El actual vicepresidente, Danilo Astori, adelantó su postura de que tiene que ser una mujer y con experiencia internacional.

La baja participación en estas primarias, de solo un 35 % del electorado, fue uno de los datos más relevantes de la jornada. Fiel a su estilo, el presidente, José Mujica, había hecho un llamamiento a la participación, aunque reconoció que votar en las elecciones internas era “como bailar con la hermana, no hay emoción”. En las primarias el voto es voluntario, a diferencia de las definitivas. Y, curiosamente, en estas podían  participar militares y policías, que no podrán hacerlo en octubre. El escaso entusiasmo demostrado este domingo para votar provocó un debate sobre si las primarias deberían regirse también por el voto obligatorio.

Según las encuestas de intención de voto para octubre, todo indica que habrá una segunda vuelta en noviembre. De ser así, será decisivo el panorama de los pequeños partidos, que serán los que decidan la elección. Especialmente el Partido Independiente, cuyo candidato, Pablo Mieres, no tenía rival en estas internas.

Las elecciones de octubre marcarán un antes y un después en el Frente Amplio, ya que serán las últimas de la vieja guardia -Tabaré, Mujica-, por claras razones de edad. Si gana Tabaré hay que pensar en un gobierno más ortodoxo en todos los sentidos, después de la irrepetible figura de Pepe Mujica.

El recambio será el 1º de marzo de 2015. El presidente Mujica dejará un país en crecimiento, con tasas de desempleo históricamente bajas, con recuperación del salario real y disminución de las tasas de pobreza. El PIB per cápita está en los 15.000 dólares. En otros aspectos sociales, se aprobó el matrimonio homosexual, se despenalizó el aborto y se aprobó el cultivo y venta de marihuana.

Aunque mantiene una muy alta popularidad, naturalmente tiene críticos, que censuran la gestión administrativa o la política medioambiental, con la aprobación de la minería a cielo abierto como principal reproche.

En política exterior, si bien Uruguay se ha manifestado al lado de Venezuela –sobre todo en vida de Chávez-, la práctica interna ha sido de exquisito respeto a la oposición y a los medios. Con Tabaré Vázquez en la presidencia seguramente habrá un mayor distanciamiento de Maduro y también del gobierno argentino, con el que ya tuvo serios enfrentamientos en su primer gobierno.