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CRÓNICA DESDE BUENOS AIRES

Cristina Kirchner afirma que su hija está gravemente enferma y culpa a la Justicia

La hija de la ex mandataria está en tratamiento en Cuba y con ataques de pánico.

La expresidnta argentina con su hijo Máximo. (Imagen de archivo)
La expresidnta argentina con su hijo Máximo. (Imagen de archivo)

La ex mandataria asegura que su hija está devastada y que la patología que padece -que no aclara- no le permite permanecer sentada ni de pie por períodos prolongados de tiempo

@jgonzalezok | Florencia Kirchner, de 29 años, la hija pequeña de los ex presidentes argentinos Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, estaría sufriendo ataques de estrés y de pánico. No puede dormir y tiene miedo de ser detenida. Su madre viajó a Cuba, donde está la joven, y ya en el avión envió un mensaje grabado que comenzaba así: “Estás escuchando esto es porque, una vez más, en Comodoro Py (sede de los juzgados federales) no solo se violan los derechos de los ciudadanos y ciudadanas que somos opositores al gobierno de Mauricio Macri (sic), sino que también se violan los derechos de nuestros hijos y de nuestras hijas”.

La ex mandataria asegura que su hija está devastada y que la patología que padece -que no aclara- no le permite permanecer sentada ni de pie por períodos prolongados de tiempo. Al hacer público su mensaje, Cristina Fernández trata de separar a su hija de sus propios problemas con la Justicia, señalando que la joven, “más allá de las convicciones, que las tiene, eligió otra vida, el arte y la militancia feminista”.

En efecto, Florencia Kirchner no ha tenido una actividad política directa, aunque se la ha visto en algunas manifestaciones. Cuando murió su padre acababa de llegar a Nueva York para estudiar cine, pero regresó para acompañar a su madre y no retomó los estudios. Trabajó en la producción de una película hagiográfica sobre su progenitor. Y recientemente participó como co-guionista en un documental sobre la muerte de Santiago Maldonado, un artesano que murió ahogado en la Patagonia, al que se quiso presentar como el primer desaparecido de Macri. Aunque el documental salió después de que quedara demostrado que el joven simplemente se ahogó, el documental insiste en que su muerte había sido consecuencia de la feroz represión de la gendarmería.

Florencia Kirchner comparte con su hermano, Máximo, y su madre, una complicada situación judicial, con la diferencia que ella no tiene los fueros que sí amparan a su hermano (diputado) y su madre (senadora). Está involucrada en dos causas, al integrar sendas empresas familiares que la Justicia considera que fueron una mera pantalla para el lavado de dinero.

Estas empresas administraron los hoteles de la familia, cuyos clientes principales y casi únicos eran algunos empresarios beneficiados por la obra pública, que pagaban el alquiler de las habitaciones sin ocuparlas. Era su “retorno” por las adjudicaciones a dedo y con sobreprecios. Florencia Kirchner figuraba en una de estas empresas como gerente, aunque el juez que lleva el caso subrayó que la empresa tenía solo un empleado -el jardinero de la casa de los Kirchner- y que no hay ninguna constancia de que la hija de los ex presidentes tuviera tareas específicas.

Por el contrario, el juez Claudio Bonadio estableció que Cristina y sus hijos eran los “jefes de una banda que impartían las directivas de la organización delictiva para recibir dinero ilegítimo a fin de darle apariencia lícita.

En julio de 2016, la Justicia encontró en dos cajas de seguridad a nombre de Florencia Kirchner 4,6 millones de dólares. Supuestamente eran parte de la herencia que había dejado al fallecer Néstor Kirchner, pero el juez decidió bloquear este dinero, sospechando que pretendía esconderlo ante la eventualidad de que su madre tuviera que responder por dinero mal habido.

Desde que dejó el gobierno, en diciembre de 2015, Cristina Kirchner viene sosteniendo que es objeto de una persecución política

En su declaración previa a su viaje a Cuba, la ex mandataria afirma que es muy terrible que hayan acusado a su hija de haber ingresado a una asociación ilícita el mismo día del fallecimiento de su padre. Y añade: “Sí, el 27 de octubre de 2010, ese día la acusan de haber ingresado a una asociación ilícita, por una situación que ni ella ni ninguna persona, creo, que pierde a un padre elije”. Aunque la alusión es más bien forzada, hay que entender que la ex presidente afirma que Florencia se ve salpicada por los problemas de sus padres por el simple hecho de heredar.

Y termina su mensaje afirmando: “La persecución que han hecho sobre ella y que la ha devastado, es porque es la hija de Néstor y Cristina Kirchner. Solo es por eso, porque es nuestra hija. Por eso les pido a los que nos odian, o nos ven como enemigos, les pido que se metan conmigo, pero no con ella. No más con ella, por favor”.

La abogada Silvina Martínez, una de las más activas denunciantes de la corrupción del gobierno de los Kirchner, reaccionó a la denuncia de la ex mandataria afirmando: “Me generó indignación la actitud y el video de Cristina Fernández, sigue siendo igual, lucró con la enfermedad de su hija”. Y son muchas las opiniones que culpan a los Kirchner de haber involucrado a sus hijos en actividades presuntamente ilegales, sobre todo en el caso de Florencia, que tenía solo 20 años cuando murió su padre.

Desde que dejó el gobierno, en diciembre de 2015, Cristina Kirchner viene sosteniendo que es objeto de una persecución política. El victimismo es su única respuesta a las numerosas causas a las que se enfrenta por corrupción. Nunca intentó refutar las acusaciones, a pesar de la abrumadora cantidad de pruebas aportadas por los medios, y ahora por ex funcionarios de su gobierno.

Achacarle ahora a la Justicia los problemas de salud de su hija recuerda lo que sucedió con el ex ministro de Relaciones Exteriores, Héctor Timerman, fallecido en diciembre del año pasado y que estaba encausado por el Memorándum de Entendimiento firmado con Irán. Los principales referentes del kirchnerismo afirmaron en el momento de su muerte que el cáncer que había desarrollado en su etapa final como funcionario, también era achacable a la Justicia.