viernes 10.07.2020
CRÓNICAS DE AMÉRICA LATINA | JAVIER M. GONZÁLEZ

Argentina: El Kirchnerismo cierra filas en torno al vicepresidente Boudou

Cristina Fernández se recupera tras la intervención para retirarle un hematoma cerebral.

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@jgonzalezok | Las críticas de la oposición al vicepresidente argentino, Amado Boudou, seriamente cuestionado por presuntos casos de corrupción, provocó la contraofensiva del kirchnerismo, que salió a apoyarlo después de asumir el poder ejecutivo en sustitución de Cristina Fernández.

“Las críticas expresan inmadurez republicana”, dijo el presidente de la cámara de Diputados, Julián Domínguez. El senador Daniel Filmus, recordó que “también fue votado por el 54 % de los argentinos”. El ministro del Interior, Florencio Randazzo, aseguró que en el oficialismo no había ninguna duda sobre la figura del vicepresidente. Y Martín Insaurralde, el principal candidato en las próximas elecciones parlamentarias, afirmó que Boudou “sabe perfectamente, como todos los dirigentes del Frente para la Victoria –la marca electoral del kirchnerismo- qué rumbo tiene este proyecto político”.

El propio Boudou reemplazó este martes a la mandataria en un acto de campaña, en la provincia de Córdoba, acompañado por los dos hombres de mayor confianza de Cristina: el secretario de Legal y Técnica de la presidente, Carlos Zannini, y el secretario general de la presidencia, Oscar Parrilli. El primero es el funcionario que más influencia política tiene sobre la presidente, fruto de una vieja relación personal y política, que empezó cuando los Kirchner estaban en la Patagonia. Parrilli es el hombre de la intendencia, sin mucha incidencia sobre las políticas de gobierno.

El ex vicepresidente Julio Cobos, que ocupó el cargo durante el primer mandato de Cristina Fernández, y que terminó enemistado con ella, consideró que es muy difícil que Boudou pueda ejercer en plenitud el poder, ya que no tendría la confianza de los otros funcionarios, los que integran lo que se conoce como la mesa chica del poder. “La única confianza que se le dio fue con el tema de los holdouts –fondos buitre-, en lo demás no le he visto una participación”.

Después de haber estado ausente durante la campaña, Boudou ha pasado ahora a ocupar el programa de la presidente en todos los actos previstos de aquí al 27 de octubre, fecha en la que los argentinos votarán para renovar la mitad de la cámara de Diputados y un tercio del Senado. En la agenda hay actos de campaña, videoconferencias e inauguraciones varias, que no dejan de ser actos de campaña camuflados. Para insuflar el ánimo de las bases, en uno de los primeros actos que participó apeló al sentimentalismo patriótico, asegurando que tanto a Néstor como a Cristina “les importaba más su país que su propia vida (…) Este es un proyecto político con un solo liderazgo”.

Según el acreditado del diario Clarín en la Casa Rosada, Pablo de León, Boudou está exultante en su nuevo rol y ha vuelto a sonreír como hace tiempo que no lo hacía, aunque está ausente de las tertulias en la casa de gobierno y recibe un trato frío de Zannini. De hecho, el vicepresidente no está físicamente en la Casa Rosada. Al igual que sucedió cuando sustituyó a la presidente el año pasado, tras la operación de tiroides, dejó su despacho en el senado y se instaló en el edificio del Banco Nación, a solo unos metros de la Casa Rosada, sobre la misma Plaza de Mayo, pero simbólicamente muy lejos del despacho presidencial. Y allí es donde siguen acudiendo los funcionarios y los candidatos, en busca de instrucciones.

Cristina Fernández, entre tanto, se recupera con éxito de la intervención quirúrgica y se considera que el postoperatorio tendrá una duración de entre 30 y 45 días. Estará en terapia intensiva entre 24 y 36 horas, momento en el que pasará a una planta común, donde estaría un par de días antes de recibir el alta. Se desconoce dónde continuará su recuperación, aunque la residencia presidencial de Olivos, en el Gran Buenos Aires, sería lo más probable. Su madre y sus dos hijos acompañaron a la presidente durante las primeras horas después de la operación.

La presencia de Cristina Fernández en el Hospital Universitario de la Fundación Favaloro, a escasos 300 metros del Congreso, provocó un hecho curioso. La falta de camas disponibles obligó a uno de sus principales enemigos políticos, el periodista Jorge Lanata, a buscar otro hospital, tras ser sometido a una intervención quirúrgica menor, relacionada con su insuficiencia renal. Se le colocó un catéter y deberá pasar después por algunas sesiones de diálisis, pero deberá continuar el tratamiento en el Hospital Británico. Las denuncias de corrupción de Lanata en el programa Periodismo para Todos en el canal 13 –del grupo Clarín-, viene poniendo en serios aprietos al gobierno. 

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