jueves 22.08.2019
'CONTRACUMBRE' EN ARGENTINA

El activismo anti G-20 sacude Buenos Aires

El activismo anti G-20 sacude Buenos Aires

En las llamadas “Contracumbres” se reúnen activistas callejeros, políticos, intelectuales y académicos de la izquierda antisistema para expresar su rechazo al G-20 de diversas formas

Los sectores antisistema de todo el planeta han encontrado en las Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno del G-20 un motivo de confluencia y unidad contra los países prósperos, la globalización económica, el capitalismo demoliberal y el orden internacional.

En las llamadas “Contracumbres” se reúne activistas callejeros, políticos, intelectuales y académicos de la izquierda antisistema para expresar su rechazo al G-20 de diversas formas: desde la realización de congresos, conferencias, foros y talleres hasta otras formas menos civilizadas de protesta social que apelan a técnicas confrontativas de “resistencia civil”: protestas callejeras, confrontación con los cuerpos de seguridad y otras más violentas aún que incluyen la colocación de artefactos explosivos, incendio de propiedades privadas y alteración de la paz social mediante la colocación de artefactos sospechosos de contener explosivos acompañados de alertas telefónicas de “bomba”.

Esta metodología ha estado presente en otras cumbres del G-20 en especial la de Seattle de 1999 y la Hamburgo, en 2017, que dejó 142 activistas detenidos, 200 policías heridos y cuantiosos daños materiales.

Ahora, le ha tocado en suerte a la Argentina, país sede de la Cumbre 2018 del G-20, sufrir las consecuencias de este accionar violento.

Este lunes 19, dio comienzo la “Contracumbre” con la realización de una acto multitudinario en el estadio de futbol del Club Ferro, en el porteño barrio de Caballito. El llamado 1° Foro Mundial del Pensamiento Crítico, contó la presencia de las ex presidentas Dilma Rousseff de Brasil, Cristina Fernández de Kirchner, José “Pepe” Mujica, el colombiano Ernesto Samper, el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Limera, políticos como el brasileño Fernando Haddad, el español Juan Carlos Monedero, numerosos dirigentes kirchneristas como Daniel Filmus, Felipe Sola, Leopoldo Moreau, Juan Cabandie, Agustín Rossi, Jorge Taiana, los sindicalistas kirchneristas Víctor Santa María, Hugo Yasky y Roberto Baradel.

Periodistas como el español Ignacio Ramonet, fundador de Le Monde Diplomatique, el exguerrillero montonero Horacio “El Perro” Verbiztky, el ex Juez Baltasar Garzón, el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y la titular de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, junto a artistas como Teresa Parodi y Víctor Heredia.

También asistieron intelectuales como el politólogo Atilio Borón y Dora Barrancos y Graciela Morgade.

Originalmente, el Foro pensaba contar también con la presencia de los expresidentes Luis Inacio “Lula” da Silva y Rafael Correa, pero el primero cumple una condena de cárcel de doce años por corrupción y el segundo se encuentra asilado en la Embajada de Uruguay en Quito para eludir el accionar de la justicia ecuatoriana que lo vincula al escándalo de la constructora brasileña Odebrecht.

Pese a que asistió como miembro a doce Cumbres del G-20, Cristina Kirchner fue la oradora principal del acto. La expresidente reiteró uno de sus habituales discursos llenos de indirectas y descalificaciones, como cuando llamó indirectamente “gato” al presidente Macri, o reprochó a los opositores que la llaman “la yegua”. Nada nuevo bajo el sol.

En paralelo a estas actividades políticas y otras más académicas organizadas por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) se produjeron diversos hechos de violencia en varios puntos del país.

En la provincia patagónica de “Río Negro”, activistas indigenistas de la llamada Resistencia Ancestral Mapuche, RAM, que reivindican el derecho a crear un estado mapuche independiente con territorios que actualmente pertenecen a Argentina y Chile, llevaron a cabo varios atentados terroristas, desde el 13 de este mes, contra instalaciones y maquinarias de empresas viales y de construcción que realizan trabajos en la zona.

El miércoles 14 de noviembre, grupos anarquistas hicieron detonar seis artefactos explosivos contra cajeros automáticos, el domicilio del juez Claudio Bonadio que lleva adelante la principal causa por corrupción contra Cristina Kirchner y contra la tumba de un jefe de la Policía de la Capital, Coronel Ramón L. Falcón, asesinado en 1909 por el anarquista ucraniano Simón Radowizky.

En ese último hecho, el artefacto explosivo detonó sorpresivamente mientras los terroristas, dos activistas anarquistas, se tomaban una selfi frente a la tumba con la bomba en las manos. La anarquista punk Anahí Esperanza Salcedo, de 32 años, y vinculaciones familiares con el kirchnerismo, sufrió heridas de suma gravedad (la amputación de tres dedos de una mano y serias lesiones en el rostro) desde entonces se encuentra internada en un hospital, en coma inducido.

La policía, en diversos procedimientos, detuvo a 23 activistas anarquistas y secuestró explosivos y material para la construcción de bombas.

El martes 20, se registraron cinco alertas de bomba en oficinas públicas (La Biblioteca del Congreso de la Nación, la Embajada de los Estados Unidos, la sede central del Banco de Galicia, el Hospital General de Agudos, dos granadas de mano obsoletas en los talleres del Ferrocarril Gral. San Martín, etc.). En algunos casos la policía halló en los lugares denunciados paquetes que simulaban ser artefactos explosivos.

Todas estas actividades forzarán a las autoridades argentinas a implementar un fuerte y costoso dispositivo de seguridad para proteger no sólo a los jefes de Estado y Gobierno presentes, sino también a las ocho mil personas que conforman las delegaciones oficiales de todo el mundo y a los dos mil quinientos periodistas que llegarán al país para cubrir el evento.

Además, las fuerzas de aplicación de ley deberán cubrir los tres centros principales donde se llevarán a cabo las reuniones oficiales: el Hotel Hilton de Puerto Madero, el Centro Cultural Kirchner y el Centro de Exposiciones.

Para ello disponen de 7.500 hombres de la Policía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los que se sumaran 14.000 efectivos de fuerzas federales: la Gendarmería Nacional, Prefectura Nacional, Policía Federal Argentina, Policía de Seguridad Aeroportuaria, el Servicio Penitenciario Federal y la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

A medida que se aproxime la fecha del 30 de noviembre y el 1° de diciembre previstas para los encuentros de Jefes de Estado y de Gobierno es posible que se incrementen los atentados explosivos contra intereses extranjeros en la ciudad de Buenos Aires, en especial, embajadas e instalaciones de empresas multinacionales como locales de Starbucks, City Bank, Banco Santander Río, Banco BBVA Francés, Telefónica, etc.

Será una primavera caliente en el Río de la Plata.


Adalberto C. Agozino | Politólogo y Profesor de la Universidad Nacional de la Defensa

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