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jueves 19/5/22

No cabe duda sobre la gran personalidad política de Yolanda Díaz y no sólo en un plano político teórico, sino en la plasmación práctica de su trabajo en el Gobierno. Yolanda Díaz se distingue por potenciar el carácter práctico de sus actuaciones de forma acertada. En primer lugar en la elección y diseño del propio equipo de trabajo del ministerio de reconocida capacidad demostrada en estos años. Su apuesta por el diálogo social y la potenciación del papel de los interlocutores sociales y su capacidad de diálogo y mediación sin ocultar ni engañar en que sus preferencias son la mejora de las condiciones de las personas trabajadoras.

Con este bagaje ha conseguido una amplia valoración social como política, como persona que habla claro y para ser entendida, y como política en la que sus propuestas van dirigidas a la consecución de objetivos de mayor igualdad social y mejora de las clases trabajadoras.

En esta situación Yolanda Díaz parece ser objetivamente la persona indicada para liderar una opción política progresista y de izquierdas que pueda permitir la creación de un espacio político, realmente existente pero no organizado, que permita complementar en el futuro junto al PSOE la continuidad de un gobierno de progreso.

Sin embargo los tiempos políticos son impredecibles. Hace poco el análisis se planteaba favorable para el actual gobierno con la salida positiva de la pandemia y con unos fondos europeos que parecían hacer presumible un futuro económico y social muy positivo que sin duda sería favorable ante unas futuras elecciones en el año 2023. Pero en poco más de un mes nos encontramos ante una situación totalmente diferente, la invasión rusa de Ucrania ha trastocado toda la geopolítica. Ahora se habla de organizaciones militares, de respuestas a un enemigo cercano, de sanciones económicas a Rusia, de incremento de los presupuestos militares, etc. Hemos pasado de perspectiva tranquila de un cambio con un salto cualitativo en nuestro proceso productivo y con unas perspectivas sociales de mejora a todo lo contrario. Estamos ahora inmersos en el escenario de guerra, con la inflación por las nubes, con los precios de la energía desbocados y con movilizaciones de sectores del transporte, del campo, etc., aprovechados también por sectores de la derecha para desgastar al gobierno. El pesimismo ha sustituido rápidamente al optimismo derivado de la salida de la pandemia (..?). Sin duda estamos ante un escenario incierto en cuanto a su duración y perspectivas.

Hay urgencia en reestructurar el espacio a la izquierda del PSOE con un proyecto y un discurso de progreso adecuado al momento actual

Y en eso el espacio político a la izquierda del PSOE está totalmente atomizado y sin capacidad de articular una alternativa propia. Tan sólo quedan los restos de Unidas Podemos (fundamentalmente basado en el grupo parlamentario) con pocos visos de futuro, y queda una estructura que permanece pero muy menguada como es la del PCE e IU, y después organizaciones más o menos estructuradas en algunas comunidades autónomas.

Y una gran franja de ciudadanos progresistas y de izquierdas sin referencias claras y con un solo punto de referencia en este momento que tiene nombre y apellidos: Yolanda Díaz, que tiene eso sí un soporte social en la principal organización social del país: CCOO.

Pero el tiempo apremia y Yolanda Díaz que tan brillantemente ha llevado a término su función ministerial dando con su actuación, alejada de los ruidos de la política de bajo tono, y basada en actuaciones concretas ha llegado a ser el faro de referencia de mucha gente. No sólo en su política laboral, sino en su posición respecto a la invasión rusa de Ucrania y también con su oposición al reconocimiento de la posición marroquí sobre el Sahara adoptada por Pedro Sánchez y el PSOE.

Yolanda ha manifestado que prevé dedicar un tiempo a escuchar a la sociedad y descarta presentar su alternativa en las municipales y autonómicas de la primavera del 2023 y reservarse para las generales de final de dicho año. Creo que este planteamiento a falta de más concreciones cae en un error. Sin presencia en ayuntamientos y CCAA el proyecto político surgiría ya debilitado.

Desde ya mismo Yolanda y el equipo que la acompañe en este objetivo de creación de un sujeto político, sea un partido o un frente de partidos, debe ponerse manos a la obra para diseñar un proyecto político que sea atractivo para los que desean su liderazgo que basado en planteamientos de un cierto “nuevo laborismo”, de apuesta por el “federalismo”, el feminismo y un “reformismo fuerte” como el que defendía Berlinguer en el PCI, proyecte una alternativa política y social al momento actual, una alternativa radical de acuerdo con las necesidades ecológicas de nuestro tiempo. Que pueda contemplar una sociedad más austera, con una fiscalidad progresista, que frene el consumismo dilapidador y mejore los servicios colectivos y públicos. Es necesario ya que cuanto antes se publiciten los objetivos del nuevo sujeto político que permita su divulgación y la atracción de la ciudadanía. Y es igualmente urgente que a partir de esta propuesta política se estructure el sujeto político, único o unitario, que se conforme en torno a una militancia que permita la adaptación a la realidad de la sociedad. Este sujeto político organizado que debe actuar como el “intelectual colectivo” del que hablaba Gramsci, porque no hay “ideas sin organización” debe crearse una “organización que permita que las ideas fluyan”.

Y no hay tiempo que perder, la situación es cambiante y el resto de partidos se resitúan. El PP de Feijoó se abre a llevar una política más dialogante, veremos si es capaz de concretarlo y alejarse de Vox, para según cual sea el resultado de las próximas elecciones tratar de concertar el abrazo de “La Gran Coalición”. Este deseo tampoco se desdeña en algún sector del PSOE, pero desde la reestructuración del último Congreso y de la remodelación del gobierno se nota un cierto giro al centro del PSOE que se reconoce en su atlantismo, una cierta tendencia compartida por otros países europeos hacia un seguidismo de los EEUU. Y una posición no publicitada acerca de si será necesario un cierto reajuste económico según cómo evolucione el conflicto.

Por tanto tal como se expresa en el título hay urgencia en reestructurar el espacio a la izquierda del PSOE con un proyecto y un discurso de progreso adecuado al momento actual y completado con la estructuración organizativa y militante de un nuevo sujeto político que sea socialmente ilusionante y que lidere Yolanda Díaz.

Yolanda: urge ya el proyecto y la organización