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sábado. 04.02.2023

La encuesta de 40dB, recientemente publicada, tiene la virtud de exponer los dos posibles escenarios de la izquierda del PSOE para las elecciones generales, de su división y su unión. En un artículo reciente “La izquierda del PSOE” expongo diversas precisiones metodológicas y conceptuales, y utilizo los propios datos de la encuesta para explicar el perfil ideológico de las izquierdas y los principales problemas de la gente. Aquí me detengo en varios aspectos: las consecuencias de multiplicar o restar en el caso de que el conjunto del espacio del cambio vaya unido o dividido, la composición de los electorados y la transferencia de votos, la relación entre Sumar y el frente amplio, con la opinión sobre la forma de la candidatura de Sumar en el caso de la unión del conjunto de la izquierda alternativa, y las características y la articulación de los dos planos, el político y el cívico. 

  1. Multiplicar o restar
  2. Composición de los electorados y transferencia de votos
  3. Sumar y el frente amplio
  4. La articulación política y cívica

Multiplicar o restar

En la tabla adjunta expongo los principales resultados en votos y escaños de las distintas fuerzas de izquierda, diferenciando el Partido Socialista del espacio del cambio o frente amplio, dejando la sigla Sumar, junto con PodemosIzquierda Unida y Más País/Compromís, para los resultados en el escenario de división de la izquierda del PSOE, tal como distribuye la encuesta de 40dB.

Fuente: 40dB, Barómetro de diciembre de 2022, con elaboración propia
Fuente: 40dB, Barómetro de diciembre de 2022, con elaboración propia

Como se ve, el total de votos de las izquierdas apenas se modifica en cualquier escenario y respecto a los resultados de las elecciones generales de noviembre de 2019 y la propia estimación de la encuesta en los tres supuestos: sin la presencia de Sumar, con la unión y con la división de la izquierda del PSOE. No obstante, hay un desplazamiento de entre ochocientos mil y hasta un millón de votos (entre un 3% y un 4%) desde el Partido Socialista hacia el frente amplio en las dos hipótesis, de unión y de división. Paradójicamente, el frente amplio consigue más votos en el caso de ir divididos, por el rechazo de algunos sectores a la compañía y el liderazgo de otros grupos yendo juntos en la misma candidatura. 

Dicho de otra forma, el ir separados no penaliza la participación y el apoyo electoral al conjunto de grupos políticos del espacio alternativo; lo que si penaliza ostensiblemente es su traslación a escaños, dada la restricción de la ley electoral que castiga su adjudicación en las provincias pequeñas, mientras, pasando del 15% y siendo tercera fuerza, por delante de VOX, facilita su acceso en las provincias medianas. Además, con la división, el conjunto de las izquierdas baja 22 escaños hasta 136, desde los 158 de 2019; tendría 27 escaños menos que si se produce la unión de la izquierda alternativa que alcanzaría 163 escaños, mientras las derechas se quedarían con 159 escaños (con 151 en 2019). 

El ir separados no penaliza la participación y el apoyo electoral al conjunto de grupos políticos del espacio alternativo; lo que si penaliza ostensiblemente es su traslación a escaños

Por otra parte, comparadas las dos hipótesis con los resultados de la encuesta sin la participación de Sumar, es decir, manteniendo el grupo confederal de Unidas Podemos/En Comú Podem/Galicia en Común, junto con Más País/Compromís, el electorado del conjunto del espacio del cambio apenas varía. Se quedaría en el 15%, respecto al 15,3% de las elecciones de 2019; lo que se produce es un pequeño desplazamiento del voto de los primeros a los segundos de apenas punto y medio (1,6% menos en UP y 1,3% más en MP), lo que se traduce en un total de 34 escaños (30+4), en vez de 38 (35+3). 

O sea, este escenario sin la presencia de Sumar refleja la poca aportación que podría producir este para el ensanchamiento electoral. Así, la participación de Sumar en un escenario de división tiene un nulo efecto real para la ampliación de escaños. En esa circunstancia, solo supondría una trasferencia de voto -significativo- de las dos partes, UP (25,9%) y MP (39,4%), hacia SUMAR que, con la recuperación de 4,3 puntos porcentuales (del PSOE), sumaría hasta el 9,1% del electorado; pero como ha quedado dicho esa situación restaría la representación parlamentaria hasta los 32 escaños desde los 34 que le da la encuesta a UP/MP sin Sumar y de los 38 que poseen actualmente. 

La participación de Sumar en un escenario de división tiene un nulo efecto real para la ampliación de escaños

Igualmente, su participación tampoco frenaría el supuesto descenso electoral de UP que, según la encuesta, apenas mueve su electorado, aunque se note el desgajamiento de esas preferencias de voto hacia Sumaren el caso de que se presente. Es decir, su presencia resolvería un mejor acoplamiento de esa cuarta parte de la base social de Podemos y el 40% del electorado de Más país que estarían más cómodos con la orientación, el estilo o la credibilidad de SUMAR y dispuestos al cambio de papeleta. Sin embargo, ese trasvase estaría lejos del catastrofismo de la hipótesis de la descomposición y la desafección del electorado de UP, cuya mayoría mantendría. Así, sin SUMAR también conservaría el grueso de este ya que, a pesar de cierto desafecto, no se abstendría. 

En definitiva, se trataría de un reajuste interno en el que pierden votos y escaños los tres grupos Podemos, IU y MP y gana Sumar, que consigue casi la mitad del electorado alternativo, aunque descontando la representación parlamentaria de las confluencias, que tienen entidad propia, se quedaría con menos de la mitad de los escaños (14 de 32) del conjunto. Y según han dicho sus representantes, en la composición prevista para el grupo parlamentario habría prevalencia de personas independientes y sin pertenencia a ninguna organización partidaria, es decir, solo ‘yolandistas’, con el complemento negociador de parte de su cupo hacia IU y, por supuesto, con el reconocimiento de la autonomía de las confluencias territoriales. 

Ese trasvase estaría lejos del catastrofismo de la hipótesis de la descomposición y la desafección del electorado de UP, cuya mayoría mantendría

Problema aparte es el encaje de MP/Compromís y el propio Podemos. Este último ya ha avanzado su propuesta, una coalición con Sumar sobre la base del reconocimiento de la representatividad de cada cual, cuestión en disputa. En el caso de los primeros, el aspecto a destacar es la exigencia de su propia autonomía por parte de Compromís y el silencio -atronador- de Más País, cuyo estatus no saldría especialmente beneficioso en ninguna de las hipótesis. Pero, sobre todo, se constataría el cierre de su expectativa de un gran ascenso electoral y un reequilibrio más significativo en el conjunto del espacio del cambio, cuestiones que fundamentaron su separación de Podemos.

Lo que sí ofrecen estos desplazamientos electorales, que analizaremos más tarde, es que SUMAR se erigiría como el grupo político mayoritario; pero incluso así estaría en una posición menos determinante que actualmente Podemos, con 20 escaños, respecto del actual espacio del cambio, y que junto a los 2 de Más País, 1 de Compromís, 1 de Alianza Verde, 2 de Galicia en Común, 7 de En Comú Podem y 5 de Izquierda Unida, suman 38 escaños. 

Por tanto, como he aventurado en otros textos, la dinámica actual se encamina a una recomposición de la primacía dirigente de la izquierda alternativa, cambiando el actual papel determinante de la dirección de Podemos por el de Sumar, con lo que conlleva de prevalencia en la orientación y gestión política y la distribución de cargos y responsabilidades institucionales, en un marco plural y confederal con diversidad partidaria.

Está claro que con el acuerdo con los grupos nacionalistas, socios de la actual legislatura, en el caso de la unión del espacio del cambio se podría reeditar el gobierno de coalición progresista, aunque en el caso de su división sería mucho más difícil y mayor el riesgo de un Gobierno de las derechas. 

El factor decisivo es la unión de las candidaturas de ese espacio, que permitiría además un mejor reequilibrio institucional respecto de la representación parlamentaria del Partido Socialista

Por tanto, el factor decisivo es la unión de las candidaturas de ese espacio, que permitiría además un mejor reequilibrio institucional respecto de la representación parlamentaria del Partido Socialista. Su peso relativo, respecto de la del conjunto de la actual coalición de Gobierno, pasaría de una escasa cuarta parte (24%) a más de un tercio (35%) en la próxima legislatura, con el consiguiente reparto equitativo de las responsabilidades gubernamentales e institucionales, aspecto crucial para la atracción política hacia ese polo y sus principales gestores, así como para su influencia política.

Por último, el escenario unitario es más sencillo. Todos ganan. El problema político aquí es definir cuáles son las causas de esa ampliación del espacio del cambio, ya que se trata de legitimar la apropiación y distribución de los beneficios y erigirse con la representación de su gestión. Y como he avanzado, el motivo principal no es tanto el liderazgo de Yolanda Díaz o el talante más moderado que se aprecia en Sumar, respecto de Podemos, sino el ejercicio de responsabilidad unitaria y credibilidad gestora del conjunto. 

Composición de los electorados y transferencia de votos

El siguiente gráfico detalla, en el caso de división de la izquierda del PSOE y según la encuesta de 40dB, la composición de los actuales electorados de los grupos de izquierdas -SumarPodemos, Más País/CompromísIzquierda Unida- en función del recuerdo del voto que mantuvieron en las elecciones generales de noviembre de 2022. Están agrupados en cinco categorías: PSOE, Unidas Podemos, Más País/Compromís, Otros (donde incluyo pequeños porcentajes de grupos nacionalistas y de derechas), y Abstención

Fuente: 40dB, Barómetro de diciembre de 2022, con elaboración propia
Fuente: 40dB, Barómetro de diciembre de 2022, con elaboración propia

Como se expresa, la gran mayoría -cerca de los dos tercios- de la intención de voto hacia Podemos e Izquierda Unida procede del voto anterior a Unidas Podemos, aunque es significativo en ambos casos la procedencia de voto del PSOE, en torno al 10%, y de la abstención, en torno al 13%. En el caso de Más País/Compromís, retiene sólo poco más de un tercio de su antiguo electorado, aunque recupera una parte de votos que votaron al PSOE y que ahora constituiría más de otro tercio de su electorado. En relación con el voto estimado hacia Sumar, el 38,5% de su electorado provendría del voto al Partido Socialista, el 29,3% del voto a Unidas Podemos y el 6,4% de voto a Más País; en este caso, con pequeñas diferencias respecto del resto, es de reseñar que en su composición recoge un pequeño porcentaje mayor de votos de otros grupos de derecha y algo menor que los demás de la abstención.  

El gráfico sobre las transferencias de voto, en el escenario dividido que plantea la encuesta de 40dB, es muy significativo. Desde las tres fuerzas que se presentaron en las elecciones de 2019, Unidas Podemos y confluencias, Más País/Compromís y Partido Socialista, se detalla la movilidad y trayectoria de los votantes de los grupos políticos en el escenario de división de la izquierda del PSOE.

Fuente: 40dB, Barómetro de diciembre de 2022, con elaboración propia
Fuente: 40dB, Barómetro de diciembre de 2022, con elaboración propia

Hay una limitada fidelidad de voto en los dos casos: del 43,3% en UP que se distribuyen en el 32,2% para Podemos y el 11,1% para IU; y del 38,9% de Más País/Compromís, que además hay indicios de que afectaría, sobre todo, a su electorado fuera de Madrid y Comunidad valenciana, que son sus feudos, en un porcentaje superior a esa media y, como también aparece, el mayor porcentaje de trasvase (39,4%) se realiza de esa fuerza política hacia Sumar

Por otra parte, en el caso de la trayectoria de votantes de Unidas Podemos que, no olvidemos, se presentaron y conforman el grupo confederal con las dos confluencias, En Comú Podem y Galicia en Común, como ya he señalado respecto de la intención de voto, en la encuesta se fuerza a que se definan por un grupo estatal, y en el caso catalán hay una mayoría que se definen por SUMAR no por Podemos. Pero, todo indica que esas confluencias se mantienen como oferta política y electoral autónoma para las elecciones generales. Es decir, del 25,9% que se cita de transferencia de Unidas Podemos/En Común Podem/Galicia en Común, habría que rebajar el porcentaje del electorado de esas dos confluencias, al menos en torno a la quinta parte del conjunto, similar a su peso electoral, más de cinco puntos porcentuales; o sea, quedaría una transferencia de un 20% del voto del grupo confederal de UP hacia Sumar.

El PSOE, tiene una mayor fidelidad de voto, casi los dos tercios, con una fuga limitada hacia Sumar(12,4%), aunque al tener un mayor volumen para este grupo político es un refuerzo significativo

Por otro lado, el PSOE, tiene una mayor fidelidad de voto, casi los dos tercios, con una fuga limitada hacia Sumar (12,4%), aunque al tener un mayor volumen para este grupo político es un refuerzo significativo. Y un último dato, aunque puesto en cuarentena por la posible deficiencia de la muestra, es la fuga del 8,2% del electorado de Más País/Compromís hacia los partidos de derechas.

En definitiva, la línea programática y las estrategias políticas y de alianzas pueden ser objeto de negociación y compromiso, ya que no hay grandes diferencias, aunque sí diversos énfasis y prioridades. Pero la cuestión clave pasa por una solución pactada en la oferta político-organizativa como frente amplio unitario. Supone una articulación negociada y sujeta al principio de realidad representativa, cuyo indicio apunta esta encuesta con las hipótesis planteadas. Habrá que valorarlas en los próximos meses junto con otros estudios demoscópicos, los resultados electorales de las elecciones municipales y autonómicas, así como con las valoraciones cualitativas y realistas de las capacidades y potencialidades de los distintos grupos políticos, desechando corporativismos sectarios y pugnas destructivas. Frente al riesgo de división y sus consecuencias de restar, se trata de la apuesta por multiplicar, con una solución equilibrada. 

Sumar y el frente amplio

En el gráfico adjunto explico, con datos de esa encuesta, la forma preferente de candidatura de Sumar, en el escenario de unión de la izquierda alternativa o frente amplio, comparando la opinión de los electorados de los tres grupos de izquierdas: Unidas Podemos/En Comú Podem/Galicia en ComúnMás País/Compromís, y Partido Socialista. En el total queda reflejada la opinión del conjunto de la población, es decir, incorporado al amplio electorado de las derechas y el de los grupos nacionalistas. En este caso solo hay que reseñar que el 24,1% contesta ‘No sé’ y el 16,4% ‘Ninguna de las anteriores’, y baja la definición expresa a esas tres opciones explícitas. 

Por otra parte, podemos considerar una diferencia menor la que hay entre ‘un nuevo partido’ y ‘una plataforma política independiente’, aunque se puede interpretar que la primera opción supone un grupo político adicional en un escenario de división y el segundo la plataforma del modelo oficial del equipo de Sumar, que solo lo prefiere en torno a un 20% de los electorados progresistas -menos en el caso de UP y PSOE y más en el de MP- y un 15,4% la ciudadanía en general. La otra opción, Una coalición de partidos, es la propuesta oficial de Podemos. Pues bien, ahí están los datos. Hay una mayoría clara de más del 40%, en el caso de UP/confluencias y de MP/Compromís, por esta fórmula organizativa de coalición de partidos, e incluso es mayoritaria entre los votantes del PSOE (31,6%), que también con un significativo 29,1% respalda que Sumarconstituya un nuevo partido.

Fuente: 40dB, Barómetro de diciembre de 2022, con elaboración propia
Fuente: 40dB, Barómetro de diciembre de 2022, con elaboración propia

En todo caso, en la pregunta se deducía un marco para el conjunto de la izquierda alternativa. En ese sentido, y a falta de un auténtico proceso constituyente pactado, es de sentido común contemplar una coalición de grupos políticos con una sigla diferenciada para denominar el conjunto del frente amplio, a negociar por parte de todos los interlocutores. Por otro lado, estaría la constitución de SUMAR como agrupación política diferenciada de otras, cuya sigla también está pendiente de confirmar. Pero estaríamos antes dos procesos políticos distintos, como se ha ido valorando en este texto y ha reflejado la encuesta de 40dB, aunque confluyan en el tiempo. 

Es de sentido común contemplar una coalición de grupos políticos con una sigla diferenciada para denominar el conjunto del frente amplio

Por tanto, para evitar confusiones lo adecuado es identificarlos con dos denominaciones o siglas diferentes, respetando sus distintas articulaciones. Aparte queda la otra función legitimadora como movimiento ciudadano que los promotores de Sumar quieren desarrollar y que también estaba en los planteamientos iniciales de Podemos con su caracterización de ser un partido-movimiento o ‘construir pueblo’, dentro de una concepción nueva de la acción política. Sin embargo, como se ha visto, esa doble función no se ha desarrollado, y el peso decisivo lo ha terminado por tener su papel de organización política-electoral y de gestión institucional, mientras la actividad cívica de los movimientos y grupos sociales, más o menos fragmentaria y diversa, ha seguido por sus propios derroteros autónomos.

Por último, señalo, según la encuesta de 40dB, las responsabilidades sobre una hipotética fractura. He acumulado los tres lideres de Podemos y, por otra parte, he sumado el 21,1% de respuestas que adjudican la responsabilidad de 'todos por igual', a la opción individual de cada cual. El 22,8% no sabe. Los datos son los siguientes: Pablo Iglesias/Jone Belarra/Irene Montero, 51,8%; Yolanda Díaz, 33,9%; Íñigo Errejón, 26,2%; Alberto Garzón, 24,8%; Ada Colau, 23,5%, y Mónica Oltra, 22,5%. Así, la suma de la responsabilidad individual, en la que destaca Pablo Iglesias, con la crítica colectiva que se hace a todos ellos, permite valorar mejor la amplitud de la exigencia de responsabilidades a estos dirigentes. 

Los representantes de Podemos tienen un problema de legitimidad sobre su posición de emplazamiento para la unidad, y aunque la gran mayoría de medios se han volcado en interpretarla como de preparación rupturista y señalar su responsabilidad, cuestiona, al menos, su línea comunicativa. Por otro lado, aunque esos medios han exculpado la responsabilidad de Yolanda Díaz (y los demás líderes), es significativo el tercio de personas que la señala igualmente como responsable de la fractura (el resto también son señalados por entorno a una cuarta parte). La conclusión es que a nivel ciudadano la responsabilidad de la fractura, aunque con cierta gradación, afectaría al conjunto de los dirigentes del espacio del cambio que deberían mostrar una mayor disposición unitaria efectiva

La conclusión es que a nivel ciudadano la responsabilidad de la fractura, aunque con cierta gradación, afectaría al conjunto de los dirigentes del espacio del cambio

La articulación política y cívica

Estamos en una encrucijada histórica con el riesgo de una fuerte involución social y democrática de la mano de unas derechas cada vez más regresivas y autoritarias. La activación y firmeza de las fuerzas progresistas es fundamental para avanzar en un proceso igualitario y democratizador. Se necesita el impulso reformador de progreso en los cuatro ámbitos, socioculturales, económico-productivos, territoriales y político-institucionales. El fortalecimiento y la cooperación de las izquierdas es decisivo. 

En los últimos años se ha producido cierto agotamiento del impulso participativo y unitario de cambio progresista junto con un avance en su cristalización institucional a través del gobierno de coalición progresista, y en otros ámbitos municipales y autonómicos, que ha supuesto mejoras significativas para la mayoría social y un camino de colaboración de las izquierdas, cuestiones ambas a consolidar. Tenemos el reto de las elecciones municipales y autonómicas y, sobre todo, las generales para fin de 2023, con el desafío de profundizar en el cambio de progreso y consolidar una etapa igualitaria y democratizadora. 

El proceso de renovación, fortalecimiento y ampliación del frente amplio es decisivo para incrementar su representatividad popular, reequilibrar favorablemente su influencia en el conjunto de las izquierdas y fuerzas progresistas y garantizar una dinámica transformadora. 

La activación y firmeza de las fuerzas progresistas es fundamental para avanzar en un proceso igualitario y democratizador

Como se ha analizado a partir de la encuesta 40dB, la iniciativa de Sumar es positiva, pero a condición de que forme parte de un proceso unitario del conjunto de fuerzas que representan la izquierda transformadora. Ello supone una negociación multilateral desde el respeto y el reconocimiento de la representatividad de cada grupo político con la apuesta por una solución pactada, unitaria y justa para todas las partes. Es la condición para avanzar y que todos ganen de forma equitativa. Supondría una modificación de la primacía dirigente del equipo de Sumar respecto de la prevalencia ejercida por la dirección de Podemos hasta ahora, que debería admitir su readecuación a los actuales equilibrios representativos justos y realistas. 

Pero esa reconfiguración a negociar estaría lejos de la posición extrema, defendida en diversos ámbitos, del monopolio de Sumar por la descomposición de Podemos o la conveniencia política de su completa marginación. La solución es una alternativa unitaria y pactada. Queda un año y diversos acontecimientos, entre ellos las elecciones municipales y autonómicas, la experiencia de la gestión política, así como la de esta trayectoria de articulación del frente amplio. Todo ello permitirá definir mejor la potencialidad de la unidad y su carácter, así como el reconocimiento del valor de cada parte para confluir en una oferta político-electoral unitaria para las elecciones generales. 

La iniciativa de Sumar es positiva, pero a condición de que forme parte de un proceso unitario del conjunto de fuerzas que representan la izquierda transformadora

La otra opción contemplada es la división en la que Sumar sería un grupo político adicional que rellena un hueco significativo con una parte de los electorados que se transfieren de los anteriores de Unidas Podemos y Más País, así como del PSOE, pero que en su conjunto apenas sumaría, particularmente, en escaños que incluso podrían disminuir. En ese caso solo se produciría un reajuste en la representación interna del espacio del cambio. La alternativa, pues, es la unidad en la oferta político-electoral-institucional que es el factor clave que garantiza la ampliación electoral y especialmente su traducción institucional en escaños parlamentarios y presencia institucional. Y ello debería estar combinado con la pluralidad de sensibilidades y agrupaciones políticas internas que debe reconocerse, arbitrando su regulación deliberativa y decisoria común, particularmente para confeccionar las listas electorales y los puestos de salida, junto con su correspondiente sigla representativa de todo el frente amplio.

Queda pendiente un proceso de articulación cívica del conjunto de movimientos sociales, mundo asociativo y sociedad civil progresista, con una dinámica transformadora y un proyecto sociopolítico y cultural complejo, plural y unitario, con el respeto a la propia autonomía de las organizaciones sociales respecto de las agrupaciones estrictamente político-electorales-institucionales. Eso son palabras mayores y sería un proceso ambicioso, cuya relevancia política y teórica se ha puesto de manifiesto en esta larga década frente a la crisis socioeconómica y su gestión regresiva y autoritaria por el bipartidismo con la activación de movimiento popular progresista y la recomposición de la representación política de la mano de Podemos y sus aliados y, ahora, mediante el proceso de formación de un frente amplio. 

En el plano cívico, y con su respectiva autonomía sociopolítica y orgánica en su propio ámbito, conllevaría la articulación desde los sindicatos, que son la principal estructura social popular, hasta el tejido asociativo feminista, el ecologista, el vecinal o el de solidaridad. Su cooperación se ha producido en ocasiones específicas como procesos de activación cívica popular, incluso aunque la iniciativa y la polarización temática la llevase una parte de esos movimientos o su representación cívica, como aglutinante de aspiraciones sociales y democráticas más generales. 

Hay experiencias históricas de esta convergencia progresista, democrática y popular, desde el propio movimiento antifranquista hasta el movimiento anti-OTAN y el sindical

Hay experiencias históricas de esta convergencia progresista, democrática y popular, desde el propio movimiento antifranquista hasta el movimiento anti-OTAN y el sindical con sus amplías movilizaciones y huelgas generales, ambos grandes protagonistas en las décadas de los ochenta, el modelo de campañas masivas aunque más cortas, como la movilización contra la guerra de Irak, y hasta el movimiento 15-M, en sentido amplio de todo el proceso de activación cívica del lustro 2010/2014, o la reciente cuarta ola feminista. 

Pero este breve y limitado proceso de escucha de Yolanda Díaz, aun con valor simbólico y práctico, no alcanza esa dimensión global y es insuficiente como proceso articulatorio unitario. Esa dinámica participativa actual tiene, sobre todo, la función política inmediata de avalar una candidatura a la presidencia del Gobierno y una plataforma electoral particular para las elecciones generales de 2023. 

En definitiva, falta la configuración real de todo el frente amplio en la doble vertiente, de proceso de unidad, fortalecimiento y renovación de la representación político-institucional, y del estímulo y articulación de una convergencia de la acción cívica y popular que afronte los retos de la sociedad, con la apuesta por un cambio sustantivo de progreso bajo los valores de carácter igualitario-emancipador-solidario. 

Lo decisivo ahora es la unidad de todo el frente amplio.

La unión y la división del frente amplio