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viernes. 12.08.2022
MEMORIA HISTÓRICA

El tortuoso camino de la Ley de Memoria Democrática va llegando a su final

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En medio del ruido mediático producido por la cumbre de la OTAN, en Madrid, el 28 de junio, la diputada por EH-BILDU, dio una rueda de prensa en el Congreso de los Diputados, avanzando que había llegado a un acuerdo con el gobierno de coalición para apoyar la Ley de memoria democrática, y así aprobar la ponencia, a pesar de que Esquerra Republicana se abstuvo en el voto de las enmiendas transaccionales acordadas entre los grupos que negociaron el acuerdo.

Para ello ha tenido que pasar casi un año de retraso, y esperar el momento adecuado, quizás, para pasar desapercibido, con la cumbre de la OTAN, o por algún otro motivo que desconozco.

A continuación, el lunes, 4 de julio, se reunió la Comisión Constitucional, en sesión extraordinaria, (se podrá ver por el canal congreso) para aprobar las enmiendas, y la ponencia pasará luego al Congreso de los Diputados, en un pleno extraordinario, el 14 de Julio. Han pasado 86 años desde el golpe militar a la II República, del 18 de julio de 1936 ¡ya son años!

Estoy deseando que se apruebe ya de una vez, dicha ley, contra la impunidad franquista, ya que, entre otras cosas, para mi es importante que se le retire al Conde de Vallellano, Fernando Suarez de Tangil, delator de mi abuelo, el título que le otorgó el dictador Francisco Franco, de Grande de España, como está previsto en dicha Ley. 

También estoy muy interesada en que se anulen las sentencias que condenaron a mi abuelo, el eminente cardiólogo, Luis Calandre Ibáñez, a cárcel, multa, y depuración profesional por los ilegales Tribunales militares, tribunal de Responsabilidades políticas y tribunal del Colegio de médicos (Opus Dei).

Otro tema, que también me concierne, es que se reconozca la labor del Hospital de Carabineros, situado durante la guerra civil (1937-39) en la Residencia de Estudiantes de Madrid, que fue dirigido por el Dr. Calandre, (que además fue nombrado subdelegado de la Junta para ampliación de Estudios), para que sea reconocido como lugar de memoria democrática, ya que en ese ejemplar hospital se consiguió curar a cientos de milicianos de una grave epidemia de malaria.

Finalmente, y si no es pedir mucho, que se reconozca, inventarié, y rehabilite un refugio antiaéreo, relacionado con el Hospital, que fue construido por la II República, y que luego fue destruido por la democracia en los años de su nefasta rehabilitación (1990-2000), consiguiendo que durante más de 30 años se ocultara, por parte de sus gestores, el CSIC, esta historia de un gran logro republicano. ¡Así se escribe la historia por los vencedores!

El tortuoso camino de la Ley de Memoria Democrática va llegando a su final
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