miércoles 29/9/21

¿Tiene futuro el euro digital?

euro digital

En los medios de comunicación se está tratando ampliamente acerca de la desaparición de los billetes y monedas, que se sustituirían por aplicaciones informáticas en diversos soportes, incluso en las típicas tarjetas de crédito. Los motivos de esta medida son varios, siendo el más argüido el que el cambio está ya ocurriendo de forma espontánea. Sin embargo, esto obligaría a todos los ciudadanos a disponer de una cuenta en un banco o entidad similar, y a tener un conocimiento mínimo de la tecnología informática.   

Por otra parte, el Banco Central Europeo (BCE), ha anunciado que en ningún caso las monedas y billetes van a desaparecer, pero que está estudiando en profundidad la puesta en marcha del llamado “euro digital”, aunque estima que no estaría implantado hasta al menos el 2025.

Sin embargo, el llamado euro digital no es ni más ni menos que permitir que todas las personas físicas o jurídicas residentes en un Estado de la zona euro, puedan disponer de una cuenta corriente (C/C) en su correspondiente banco central, al que en adelante por antonomasia vamos a citar como Banco de España (BdE). Hay que recordar que en la actualidad solo las entidades de crédito y los organismos oficiales pueden ser titulares de C/Cs en el BdE.

Para que las C/Cs en el BdE de los particulares sean de total utilidad deberían proporcionarles las mismas prestaciones que las abiertas ahora en entidades de crédito. Esto supone básicamente la domiciliación de recibos y nóminas y la retirada de efectivo de cajeros automáticos o de las cajas de las oficinas de las entidades.

Un argumento a favor de que el BdE custodie los fondos de cualquier persona es que su garantía es total. Sin embargo, como el Estado ahora garantiza de hecho el 100% de los depósitos, esto no sería un aliciente substancial para abrir una C/C en el BdE. Por el contrario, aquel por principio no va a permitir descubiertos a sus “clientes”, lo que si hacen los bancos privados.

Tecnológicamente el tema de las domiciliaciones puede darse por resuelto, aunque el BdE tendría que hacer una gran inversión en medios materiales y humanos. En cuanto a su coste en la actualidad está asumido por los emisores de los recibos u ordenantes de las transferencias, por lo que no sería un obstáculo.

Sin embargo, no parece que el BdE pudiera atender ahora diariamente miles de retiradas de efectivo, ya que solo cuenta con 19 dependencias en toda España. Se tendría que apoyar por tanto en la red de cajeros automáticos existente, y ahí surge el problema de quien corre con esos gastos, que ahora asumen las entidades o los clientes.  

El euro digital podría arrebatar a los bancos el poder que tienen ahora como creadores de dinero ilimitadamente

Una solución podría ser que el BdE asumiera los gastos derivados de prestar ese servicio, pero hay dos problemas: a) como se calcularían esos importes y b) su incidencia en los ingresos del BdE, y por ende del Estado. Esta solución no es descabellada en absoluto, puesto que simplemente es asumir que la disposición de dinero en efectivo y el servicio de cobros y pagos son servicios públicos, igual que la sanidad o la educación, pero habría que ver como lo asimilaría el conjunto de la ciudadanía.

Los bancos españoles no se han mostrado en principio especialmente belicosos ante la idea del BCE, pero plantean objeciones concretas, porque no quieren perder el negocio de la creación del dinero bancario, que representa en España el 90% del que circula. Proponen que se fije un tope de 3.000 euros para la cantidad del dinero depositado en el BdE o intereses negativos a partir de un cierto importe.

La gran ventaja de la instauración del euro digital para los ciudadanos es, si los servicios del BdE fueran gratis, hasta un número razonable de movimientos, que se podría erradicar la exclusión financiera. No se advierten inconvenientes porque todos podrían seguir teniendo CCs en las entidades privadas.

En cuanto al efecto sobre las entidades de crédito privadas ese dependería del nivel de implantación de la medida que se trata y del tipo de personas que se acogieran a esa, por lo que no es fácil de predecir. Sin embargo, en el caso más extremo el euro digital podría arrebatar a los bancos el poder que tienen ahora como creadores de dinero ilimitadamente.

Teniendo en cuenta todo lo anterior se puede concluir que el proceso de implantación del euro digital no será fácil y no es probable que se lleve a cabo definitivamente.

¿Tiene futuro el euro digital?