sábado 14.12.2019
ARABIA SAUDÍ

Supercopa de España, vender el alma por 120 millones

Supercopa de España, vender el alma por 120 millones

Se ha confirmado que campos de fútbol de Arabia Saudí serán el escenario de la Supercopa de España. Se hablaba hace semanas y entonces hubo quejas y desacuerdos con esa opción de jugar ese torneo en ese país, tanto en el sector del deporte como en el de los derechos humanos. Sin embargo, contra las protestas de los defensores de derechos humanos, deportistas y políticos, la Federación Española de Fútbol (RFEF) ha confirmado que esa Supercopa se jugará en Arabia Saudí del miércoles 8 de enero al domingo 12 de ese mes de 2020. Es más, esa competición se jugará también en ese país los tres próximos años y por ello Arabia Saudí pagará 40 millones de euros por temporada. ¿No querías caldo?, toma tres tazas.

La Federación de Fútbol ha intentado justificar la decisión alegando que la Supercopa era una competición obsoleta con pérdidas económicas y ahora proporcionará beneficios al fútbol español. Portavoces de la RFEF han dicho que o se jugaba en Arabia Saudí o desaparecía la Supercopa. Bueno y qué. Que no se juegue un torneo sacado de la manga por la Federación de Fútbol de España en 1982 para hacer más negocio no es relevante ni altera la buena marcha del fútbol español. Aparte de que ¿acaso no hay campos de fútbol en países democráticos?

Conseguir beneficios de 120 millones de euros, que la RFEF percibirá en tres años, de ningún modo justifica que se contribuya a 'normalizar' la autocrática Arabia Saudí y presentarla como Estado normal y democrático cuando no es así

Conseguir beneficios de 120 millones de euros, que la RFEF percibirá en tres años, de ningún modo justifica que se contribuya a 'normalizar' la autocrática Arabia Saudí y presentarla como Estado normal y democrático cuando no es así. Si conseguir más beneficios económicos justificara las actuaciones inaceptables, habría que canonizar a Al Capone y a otros violadores de la ley y de los derechos humanos que en el mundo han sido y son.

Como denunció la Asociación de Mujeres en el Deporte Profesional, jugar en ese país es tanto como 'blanquear' Arabia Saudí a golpe de talonario. Si importan más unos millones de euros que los derechos humanos, la Federación hace un pan como unas tortas al ignorar que Arabia Saudí es uno de los países del mundo donde más se vulneran esos derechos. Como proclama Amnistía Internacional, nada puede estar por encima de los derechos humanos. Nada.

Líderes en penas de muerte

Amnistía Internacional ha recordado también las abundantes penas de muerte que se perpetran en ese Estado todos los años, así como la práctica habitual de torturar a las personas detenidas por no olvidar la discriminación que sufren las mujeres o los ataques a la libertad de expresión.

Es importante recordar que Arabia Saudí es el tercer Estado del mundo donde más se aplica la pena de muerte, sólo superado por China e Irán, según informe de Amnistía Internacional sobre la pena de muerte en el mundo. Amnistía recuerda que de enero a junio de 2015, 102 personas fueron ejecutadas en ese país y casi la mitad de ejecuciones en 2014 y hasta junio de 2015 fueron por delitos no violentos ni mortales, como adulterio, apostasía, tráfico de drogas, hechicería o brujería. El modo de ejecución más frecuente en Arabia es la decapitación, pero también se fusila y se crucifica. Las ejecuciones son públicas.

La pena de muerte que se aplica muy a menudo en Arabia Saudí vulnera las leyes y normas de derecho internacional sobre derechos humanos y agrava la violación de derechos de los acusados que son declarados culpables sin más pruebas que las 'confesiones' obtenidas con torturas.

Amnistía Internacional ha denunciado que la Supercopa se juegue en Arabia Saudí por el historial de violaciones de derechos humanos en ese Estado y también ha acusado a Arabia Saudí por su participación en la guerra del Yemen, bombardeando desde los aviones de la coalición que lidera, bombardeos que ya han provocado miles de víctimas civiles.

Hablando de derechos, hace unos días el rey Felipe VI visitó Cuba para asistir a la celebración de los 500 años de la fundación de La Habana. En banquete oficial y ambiente cordial, el rey se explayó en la defensa e importancia de los derechos humanos y eso está bien. Pero no recordamos que hiciera una intervención semejante en alguna de sus visitas a Arabia Saudí.

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